Gustavo Hernández lleva a la gran pantalla una nueva versión de ‘Big Bad Wolves’ -una de las películas favoritas de Quentin Tarantino- repleta de humor negro, suspense y un reparto de lujo

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27 Ene 2023
Alejandro Ávila
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Lobo Feroz llega a salas de cine este viernes 27 de enero. Gustavo Hernández (No dormirás) es el responsable de transformar una de las películas favoritas de Quentin Tarantino, la israelí Big Bad Wolves, en un producto con esencia propia.

Rodada en la provincia de Cádiz, esta producción de Esto También Pasará Producciones (Álvaro Ariza) y Bowfinger (María Luisa Gutiérrez) cuenta con un reparto de lujo con Javier Gutiérrez, Adriana Ugarte, Rubén Ochandiano, Juana Acosta, Manu Vega y Fernando Tejero en su reparto.

Hablamos con su director sobre esta película con la venganza y la pederastia en el punto de mira.

 Lobo Feroz es una gran (y particular) adaptación de Big Bad Wolves, una de las películas de Tarantino: ¿Qué ingredientes la hacen especialmente atractiva?

Algunos ingredientes son: la trama de intriga hasta el último fotograma, los vértices de humor y personajes muy disímiles que transitan siempre al filo.

¿Cómo lograste enfocar el tema del humor (negro) en una historia que podría ser muy cruda sin él?

Desde el inicio del proyecto siempre estuve muy convencido en incorporar momentos de humor que sirvan de escape y descompriman un poco la tensión que crece cada minuto en la película.

Adriana Ugarte interpreta un personaje complejo, al que llegamos a adorar y odiar casi al mismo tiempo. ¿De qué premisas partisteis para construirlo?

Es un personaje con un vacío muy grande y busca desesperadamente su justicia. La construcción nace de un conflicto en la infancia y a partir de ahí construimos todo un pasado hasta el presente. No juzgamos sus acciones, solo trabajamos sus firmes objetivos.

Javier Gutiérrez es, en cambio, el poli… ¿bueno?

Puede tener buenas intenciones, pero utiliza atajos y caminos torcidos.

Manu Vega, al que vimos en Con los años que me quedan, es la joven pareja profesional de Juana Acosta. ¿Qué química ves entre ellos?

Manu es el policía nuevo, que poco a poco comienza a entender que su oficio no es tan idílico. Es compañero de Juana, una policía recta que es ignorada por sus compañeros y que también guarda un gran dolor interno como cada uno de los personajes. Ellos le hacen el contrapeso a la trama principal y sirven de contrarreloj en el último acto de la película.

Y para terminar Rubén Ochandiano, ¿Es perfecto para jugar también con nuestros sentimientos, que van oscilando todo el tiempo sobre su culpabilidad o inocencia, víctima o verdugo?

El personaje de Rubén es el centro de la trama y justamente juega con uno de los temas principales: ¿Lobo o cordero?

Desde la emoción del género, ¿cuál dirías que es la gran reflexión de la película?

Creo que lo interesante de la película es cómo vamos transitando con los personajes por caminos grises, porque no todo es lo que parece. Enseguida podemos etiquetar con arquetipos a cada uno de ellos, pero mientras transcurre la trama vamos descubriendo otros perfiles, otras capas que a primera vista estaban bien escondidas.

Cádiz es una de las provincias más ricas de Andalucía como plató de cine: ¿Cómo fue experiencia de trabajo allí?

Fue una experiencia excelente y memorable. Un lugar increíble que nos abrazó desde el inicio. Un lugar donde espero volver muy pronto.


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