El productor Daniel Méndez Kunschke (Mano Negra Films) estrena este viernes en el prestigioso festival D’Autor de Barcelona su película ‘Sangre’ (Juan Schnittman), una historia de sexo y violencia con Natalia Tena. Aprovechamos para repasar una trayectoria marcada por los videoclubs, la banca, la pasión por el género y la coproducción internacional

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30 Abr 2021
Alejandro Ávila
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Un pie en España y otro en el resto del mundo. Daniel Méndez Kunschke es uno de los productores andaluces internacionales, sin miedo a explorar territorios como Alemania o Argentina, con su productora Mano Negra Films. Este viernes, Sangre (se estrena en el prestigioso Festival D’Autor de Barcelona, que también estará disponible, con aforo virtual reducido, en Filmin a partir del 4 de mayo.

Curtido en la banca, aventuras cinematográficas internacionales, éxitos televisivos como Juego de Tronos o Crematorio y estrenos de prestigio en festivales como el IDFA de Ámsterdam, Méndez y su socia Vanesa Benítez estrenarán también este año una producción propia documental, La Vida Chipén (V. Benítez), que continúa la senda de éxito Rota N’ Roll, radiografiando la explosión turística de la Costa del Sol en los años 60.

Pero antes, será el turno de Sangre, de Juan Schnitman -director de la aplaudida El incendio-, la que verá la luz desde viernes, en las salas de cine barcelonesas, mostrando una historia sobre un hombre (Juan Barberini) que mantiene relaciones con dos mujeres a la vez (Natalia Tena y Bella Camero), “un film subversivo alrededor del amor, el sexo, la obsesión y la violencia”.

Empecemos por el comienzo de tu carrera: ¿Qué te llevó del sector de la banca al del cine?

Desde siempre he tenido una relación con el cine muy estrecha. Era mi refugio. Los viernes al salir del cole, mi padre me llevaba al videoclub y nos alquilábamos siete u ocho películas. Crecí en un ambiente muy poco artístico y mi padre me recomendó hacer algo que me diera de comer e hice empresariales. Trabajé en la banca, pero vi que no era para mí y empecé a estudiar cine en la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid).

Te especializaste en guion y producción… ¿Qué te llevó a decantarte por lo segundo?

Después de salir de la ECAM, no encontraba a nadie que me siguiera en la aventura y un compañero y yo formamos Mano Negra Films. Estudié el MEGA, un máster bastante reconocido internacionalmente, donde  25 participantes de todos los puntos de Europanos juntábamos en Ronda (Málaga). Ese fue el impulso que tomé con la productora y que compaginé con la parte creativa. He acabado produciendo los proyectos de otros.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos?

A través del máster hice unas prácticas en Berlín, en la productora que producía las películas de Fatih Akin (Gegen die Wand). Estuve allí un año y, más tarde, me llamaron para otro proyecto. En esos inicios, estuve entre Alemania y España, trabajando en películas alemanas.

Has trabajado en dos series que cambiaron nuestra manera de entender la televisión: Crematorio y Juego de Tronos.

Al volver de Alemania, trabajé en el equipo de producción de Crematorio. Años más tarde, a mi socia Vanesa Benítez y a mí, nos ofrecieron formar parte del equipo de producción de Juego de Tronos, llevando a los figurantes en Osuna (Sevilla). Se rodaba una única escena, con un despliegue brutal. Dije que sí porque me interesaba como fan de la serie y porque quería conocerlo a nivel de producción. Fue descomunal.

¿Al fundar Mano Negra Films, por qué tipo de proyectos decidiste apostar?

Soy muy fan del género. Siempre he tenido la intención de hacer películas de terror, thriller o suspense. Pero el primer proyecto fue un documental y la experiencia fue tan buena, que hemos ido encadenando documentales y las películas de género han ido pasando a un segundo plano. Los documentales cuestan mucho esfuerzo, pero son más sencillos de sacar adelante, al ser equipos más reducidos.

Hoy se estrena eSangre (Juan Schnitman) en el Festival D’Autor: ¿Cómo llegó este proyecto a tus manos y por qué te interesó?

Nació en 2018 en Puentes, uno de esos talleres a los que me suelo apuntar. Leí el guion y me llamó la atención. El proyecto tenía una parte española, la protagonista principal (Natalia Tena), y vi que era una película que tenía mimbres para convertirse en algo interesante. Conocía a su director de su anterior película, El incendio, que participó en la Berlinale, y sabía que podía ofrecer un punto de vista especial y peculiar.

Una de las bazas de la película es su banda sonora, de Paloma Peñarrubia, que le confiere siempre una atmósfera muy particular a las obras.

Es fantástica. El trabajo de Paloma es espectacular (escucha su BSO en Spotify), la película gana gracias a la música. La forma que tiene de trabajar es impresionante. Tuvo que hacerlo con bastante presión de tiempo y la verdad es que hizo un trabajo fantástico. Hemos vuelto a trabajar con La Vida Chipén… si pudiera, la pondría en nómina para Mano Negra Films (Ríe).

Natalia de Tena es otro de los valores de la película: ¿Cómo fue el trabajo con ella? Tiene un perfil que me recuerda a ti: un pie fuera y otro dentro de España.

Ella está más fuera de España que dentro. Estoy muy contento de que se pudiera sumar al final, porque hubo un periodo de negociación largo, sobre todo por las fechas de ella, que estaba ocupada con un par de series de Youtube Originals. Es una pedazo de actriz increíble.

¿Qué ocurrió con el proyecto de Todo vale (Aitor Uribarri)?

Está un poco parado, porque no hemos encontrado para sacarlo adelante como largometraje y queremos convertirlo en serie. La historia de Todo vale es el descenso a los infiernos de la lucha clandestina de una chica que lo pierde y solo le quedan sus puños. de esa manera intenta sobreponerse a perder la casa y todo. Entra en contacto con seres deleznables y les hace el juego, hasta que se rebela contra esa gente que la manipula en torneos clandestinos. Es una historia de caída y redención, a través de sus puños.

Os habéis especializado en documentales muy cuidados, sobre nuestro pasado más reciente, con el denominador común de la colonización cultural. ¿Por qué esa apuesta por Rota N’ Roll y ahora La Vida Chipén?

Surge porque son las historias que le gusta contar a Vanesa (Benítez): esas historias fronterizas, no solo territorialmente hablando, sino de choques de culturas y trasvase cultural. En Rota N’ Roll, hablamos de la americanización en un pueblo agrario, pesquero y tradicional, que abrazó el capitalismo de lleno. Con La Vida Chipén, ocurrió algo parecido, pero con la costa malagueña invadida de turistas, que, al igual que los americanos a Rota, trajeron divisas, pop, color… alejándose del blanco y negro de la dictadura.

¿Son un espejo en el que mirarnos?

Ese tipo de historias nos ayudan a comprendernos a nosotros mismos. En la situación que estamos vale la pena echar la vista atrás y reflexionar sobre cómo hemos llegado hasta aquí. El turismo y la pandemia han sido un catalizador. Esto se veía venir. Cuando empezamos con La Vida Chipén, el modelo predominante estaba herido de muerte. En cuanto han fallado los visitantes, todo se ha venido abajo.

Con Rota N’ Roll conseguisteis el prestigioso Premio Imagenera y con La libertad es una palabra grande fuisteis seleccionados para el prestigioso IDFA y ganasteis en la Seminci. ¿Qué crees que aportas como productor a tus proyectos para lograr esta excelencia?

Me gusta trabajar en equipo y rodearme de los que creo que son los mejores. A veces me limito a escoger a la gente y dejarla trabajar libremente, porque sé que lo van a hacer bien. Otras veces estoy más encima, porque entiendo que necesito echar una mano y proporcionar, a los que tienen el mando (creativo), las herramientas para poder llevar a cabo su visión.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Tenemos varias cositas. Somos una productora muy modesta y hemos tenido que bajar el ritmo con la crisis sanitaria. Seguimos teniendo proyectos en desarrollo. Hemos presentado un proyecto a Canal Sur sobre Los Costus, pareja sentimental y artística, que fueron bastante importantes durante el periodo de La Movida. En su casa se gestaron muchos proyectos, como el rodaje de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (Pedro Almodóvar). Se llama Costus, el oro y el plástico. Tenemos también Lady Laura, proyecto de largometraje de género, un thriller bastante oscuro que lo dirigirá el debutante Manuel Aguilar.


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