“Las películas beben del territorio donde se crean”. Productores de éxitos recientes del cine español nos revelan en el Festival Lo Que Viene las claves de la prestigiosa producción cinematográfica realizada desde comunidades como Andalucía, País Vasco, Galicia o Cataluña

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17 May 2021
Alejandro Ávila
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La centralidad está en todas partes. Así lo ha demostrado el cine español de los últimos años. Las producciones realizadas desde las comunidades autónomas han evidenciado, a través de éxitos de taquilla, crítica y premios, que el cine y las series miran ya a los cuatro puntos cardinales del país.

Los productores Iker Ganuza (productor de Akelarre, Lamia Producciones), Carlos Rosado Sibón (productor ejecutivo de La trinchera infinita, La Claqueta), Belén Sánchez (productora de La inocencia, Capricho de Producciones) y  Alfonso Blanco (productor de Hierro, Portocabo) han participado este jueves en una mesa redonda organizada en el Festival Lo que Viene por AICE -la asociación de periodistas cinematográficos que organiza los Premios Feroz- y moderada por Alejandro Ávila, director de FilmAnd.

Tejido productivo local

Desde hace unos años, la financiación autonómica, la atracción de rodajes extranjeros, la preparación de sus profesionales o el incipiente tejido productivo regional, entre otras razones, han contribuido al auge del cine desarrollado, producido y rodado en las comunidades autónomas.

Andalucía se ha aliado con el País Vasco y empujado a una producción como La trinchera infinita (Arregi, Garaño, Goenaga) a una importante temporada de premios nacional e internacional, mientras Galicia ha puesto su sello de calidad de autor a obras como O que arde (Oliver Laxe) o éxitos recientes como el largometraje Cuñados y la serie Hierro.
Mientras tanto, Cataluña mira hacia el sur en busca de alianzas y el País Vasco convierte el norte en un potente núcleo audiovisual con Navarra, para hacerse con los Goya en producciones como Ane (David Pérez Sañudo) o Akelarre (Pablo Agüero).

El auge del cine autonómico

Belén Sánchez, que ha producido La inocencia (Lucía Alemany) y coproduce Secaderos (Rocío Mesa) ha destacado que el auge de las cinematografías autonómicas “se ha debido a que hemos tenido más apoyo de instituciones, gobiernos y televisiones locales”.

En este sentido, el productor vasco Iker Ganuza ha afirmado que “la financiación autonómica apuesta por la inversión en la región, a través de ayudas públicas y televisiones públicas como ETB, que tiene la ventaja de ser una de las televisiones autonómicas que mayor inversión hace en películas. Es una de las razones principales por las que el cine vasco ha destacado en los últimos años”.

Carlos Rosado Sibón (La trinchera infinita): “La confianza mutua es la clave del éxito de nuestras producciones con Irusoin”

ETB ha sido, de hecho, una de las claves del éxito de producciones como La trinchera infinita, generada al calor de esas coproducciones vascoandaluzas, que cuentan con apoyo de ambas comunidades autónomas. El productor andaluz Carlos Rosado Sibón destaca que “la clave de nuestro éxito con Irusoin es la confianza mutua. Llevamos con ellos desde 2010, desde siempre hubo una conexión fantástica. Veían la producción como nosotros y había una confianza mutua. Pocas relaciones empresariales están tan bien avenidas y lo hemos confirmado con cada proyecto, desde 30 años de oscuridad hasta El Estado contra Pablo Ibar, pasando por La trinchera infinita“.

Un capital semilla “esencial”

El apoyo regional de televisiones públicas y fondos autonómico se ha convertido así en un “capital semilla esencial. Si desapareciese, el cine periférico desaparecería. Mi película, Cuñados, era un producto gallego al 100%, así que era obvio que necesitaba la televisión gallega y las ayudas autonómicas. Sin esto, Cuñados no existiría”, afirma Alfonso Blanco.

Belén Sánchez (La inocencia): “Los apoyos autonómicos son un valor diferencial para solicitar ayudas y tener coproducción internacional”

Belén Sánchez destaca que “es indispensable que existan estos apoyos autonómicos. Son un valor diferencial a la hora de solicitar ayudas europeas o estatales y tener coproducción internacional”, mientras Carlos Rosado Sibón insiste en que “el papel de Canal Sur y la apuesta de la Junta de Andalucía por el cine hecho por andaluces es fundamental. Por ejemplo, se bonifica en las ayudas del ICAA contar con ayudas autonómicas”.

Un bien que “va más allá del cine”

El cine producido desde las comunidades autónomas se ha convertido no solo en un importante activo económico, sino también en un vehículo extraordinario para difundir la cultura local dentro y fuera de España.

En este sentido, Iker Ganuza destaca que “las películas beben mucho del territorio donde se crean. Contamos historias que tienen que ver con lo local, como es el caso de Akelarre. Las películas permiten que esa cultura y ese idioma (euskera) viajen al resto del Estado y fuera de nuestras fronteras. En el caso de Akelarre, además, con mucho éxito gracias a Netflix. Ha tenido una repercusión increíble: desde Croacia hasta Brasil, permitiendo que mucha gente oiga el euskera por primera vez”.

Iker Ganuza (Akelarre): “Las películas beben mucho del territorio donde se crean”

Belén Sánchez afirma que “el impacto cultural que tienen las producciones en lenguas minoritarias es muy importante y va más allá de las fronteras de un país como España. Habla muy bien de la salud cultural de España”.

Equilibrio económico y demográfico

Destaca además que se produce un importante impacto en las nuevas generaciones de cineastas que tienen la posibilidad de trabajar “sin irse a una gran ciudad, generando un equilibrio económico y poblacional, que es muy importante para la economía, sociedad y sostenibilidad de un país con tanta población como el nuestro. La cinematografía periférica es un bien que va más allá del cine”.

Alfonso Blanco: “Es muy relevante que se generen estos centros de producción, porque están afianzando economía y conexión cultural”

Carlos Rosado Sibón también cree “ya no hay esa necesidad de desplazarse a Madrid o Barcelona para producir, emprender, exponer o proponer tus proyectos. Eso nos permite no renunciar a nuestra tierra para poder desarrollar nuestra carrera profesional”. Alfonso Blanco considera “muy relevante que se generen estos centros de producción, porque están afianzando economía y conexión cultural. Seguimos siendo un país muy diverso: cuanta más diversidad cultural, más rico es el audiovisual nacional”.

Financiación (nacional) llama a financiación (internacional)

Sumar diferentes apoyos dentro del territorio nacional ayuda a generar proyectos internacionales más sólidos. Así lo ve Ganuza, que recalca que “para involucrar a cualquier fuente de financiación o socio, mientras más fuerte vaya tu proyecto, más atractivo va a ser. Financiación llama a financiación. Especialmente de cara a conseguir socios internacionales, tener TVE y socios de otra comunidad es muy positivo”. 

Sánchez afirma que “produciendo desde un territorio pequeño, con financiación que podemos aportar desde televisiones o fondos regionales, a veces es más sencillo encontrar un socio a nivel internacional”.

El productor, en el centro

Por último, el rol de las plataformas internacionales y la propiedad intelectual es uno de los temas en liza para la producción de cine español. Blanco asegura  que siempre “he peleado para retener la propiedad intelectual (IP), algo que choca con la política de las plataformas de quedarse con todo. En mi caso, prefiero que las plataformas cubran un gap de financiación, siendo un socio más, que hacer una producción original al 100%. Producir por encargo está bien, pero debe convivir con otras producciones en las que el productor esté en el centro”.

Rosado Sibón también cree que ambos modelos deben convivir, ya que “los productores aspiramos a quedarnos con la IP, porque es nuestro activo, lo que disponemos después de nuestro esfuerzo de financiación y producción. Territorio a territorio somos capaces de vender más o por más. A nivel económico, obtienes más rentabilidad. Eso sí, la tranquilidad de que una plataforma te cubra un gap de 500.000 euros es impagable”.

Iker Ganuza afirma que “con Akelarre hemos mantenido la propiedad intelectual y le hemos vendido a la plataforma una serie de derechos sobre todo para el resto del mundo. Nos ha permitido llegar muy lejos en cuanto a difusión y número de visionados”. En un mundo digital, las periferias quedan desdibujadas y “la centralidad se encuentra en todas partes”.


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