El cineasta Alberto Rodríguez (La Isla Mínima, La Peste), Premio Ciudad de Huelva, participa en los Encuentros de Cine del Festival de Huelva con FilmAnd y Lourdes Palacios, presidenta de Asecan y vicepresidenta de la Academia de Cine Andalucía

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17 Nov 2020
Redacción filmAnd
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Alberto Rodríguez, Premio Ciudad de Huelva, ha participado en los Encuentros de Cine, organizado por el Festival de Huelva con FilmAnd. Le ha acompañado Lourdes Palacios, presidenta de Asecan y vicepresidenta de la Academia de Cine Andalucía.

El director de películas como El hombre de las mil caras, La Isla Mínima o Grupo 7 y series como La Peste, ha recordado sus tiempos como estudiante en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla, en los que despertó su cinefilia con cine neorrealista, expresionista, clásicos americanos… “Era una avalancha. Desde que entrabas a las 7.30, Te pasabas el día entero hablando de cine y de lo que venía en el periódico. Era un sitio muy vivo”.

“Me gusta observar”

Reconoce que “no tenía vocación cinematográfica, soy lo contrario del niño de Cinema Paradiso. Un periodista me convenció para que no hiciera periodismo, sino imagen y sonido. Ahí me di cuenta de que lo que quería contar era mucho mejor hacerlo a través del cine, el gran medio multidisciplinar”.

Asegura que sus personajes surgen “adscritos al tema que queremos contar. Nos interesa una cuestión y, durante un par de meses, lo único que hacemos es preguntarnos sobre ese tema. Me gusta mucho la calle y observar a la gente”.

Siete vírgenes nos cambió la vida”

Reconoce que Siete vírgenes fue la película que “nos dio muchas alegrías en taquilla y prestigio. Nos cambió la vida. Es una película que vive de los chavales que la hicieron. Respetamos su puesta en escena y supimos conservar su energía y su fuerza”. Sobre el trabajo de dirección de intérpretes, confiesa que “generalmente soy más feliz con los actores que con la parte técnica” y recuerda lo satisfecho que quedó con una escena de Grupo 7 rodada en el Bar Garlochí con el grupo de policías y el personaje de La Caoba (Estefanía de los Santos).

Reconoce, como hacía el propio Borges sobre el oficio de escribir y su pasión por la lectura, que “siempre digo que soy mejor espectador que cineasta” y que, a veces, se sorprende a sí mismo habiendo homenajeado inconscientemente alguna película. En La Isla Mínima, por ejemplo, ve referencias en Crónica de un asesino en serie (Bong Joon-ho), El cebo (Ladislao Vajda) o M (Fritz Lang), además de la novela 2666 de Roberto Bolaño.

Como conclusión, sobre la reciente creación de la Academia de Cine de Andalucía, asegura que, cuando empezó, le habría gustado tener un interlocutor como la academia para hacerle consultas sobre financiación o proyectos y cree que en el cine andaluz “sentirnos unidos es lo que nos ha dado siempre la fuerza. Hemos creado la Academia para que pueda ser el vehículo para hablar con cualquier administración y con quien sea”.


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