El realizador Víctor Hugo Espejo en Marruecos
Ignacio Gutiérrez

Sin la presión de la rentabilidad económica la creación audiovisual se alienta con el criterio propio y el simple gusto de rodar como forma de expresión personal. Esta libertad creativa que permite el formato webserie produce obras de todos los géneros desde la comedia juvenil hasta experiencias más artísticas y claramente reflexivas. En la tercera entrega de esta serie sobre creación andaluza para internet conocemos a las personas detrás de tres proyectos muy diferentes entre sí, Viveylate, Números y La Grieta, que tienen algo común: son tres proyectos que se definen por su vocación artística y personal.

 

Viveylate

“Cuando trabajaba como bloguero para una aerolínea me pidieron que hiciera una serie de vídeos y le metí todo el amor que pude para hacer unos documentales de viaje con estilo personal”. Lo explica el realizador Víctor Hugo Espejo. Su pasión por conocer el mundo y su deseo de registrar vivencias y relatos se materializaron en el proyecto Viveylate, una webserie de documentales de viaje que enseña la naturaleza y la vida urbana de los lugares que visita.

“En mis viajes busco el lado oculto de los lugares y me interesa mucho el relato de otros viajeros que recorren el mundo”, explica el realizador. Un enfoque que marca la filosofía de su producción y el resultado de los episodios. El proyecto Viveylate, además, crece en otros formatos, por ejemplo, una radio audiovisual para Youtube con sesiones de música para viajar. La segunda temporada de la webserie se presentará en los próximos meses en Sevilla.

Para el realizador, los nuevos soportes permiten mostrar su trabajo sin un intermediario que “normalmente” vela más por lo económico que por la creatividad. “La pena es esa”, comenta el realizador, “los formatos tradicionales rara vez apuestan por alguien con ideas si no son ideas rentables y eso, a mi parecer, es tristísimo”. Y añade: “Si le das al público lo que quiere, se estanca y no evoluciona, necesitamos ideas frescas y rompedoras que hagan que nuestra manera de pensar cambie”.

Una escena de la webserie Viveylate en marruecos.

Una escena de la webserie Viveylate en marruecos.

Las webseries son “un espacio con muchas posibilidades gracias a las grandes plataformas como Netflix, Movistar, etcétera”, según opina Víctor Hugo Espejo. Aunque añade: “Respecto al tema económico, desde mi experiencia, al trabajar en solitario siempre me he volcado más en la realización de la serie y he dejado de lado un trabajo ejecutivo suficiente para conseguir una rentabilidad con este proyecto”.

Espejo desarrolla su trabajo audiovisual desde la productora Criocrea Estudio. Con ella realiza documentales y publicidad relacionada con el mundo del viaje, la aventura, la moda y la música. “He tenido la suerte de que mis clientes se fijen en mi por mi narrativa y eso me permite hacer trabajos comerciales, pero siempre con un toque documental”, comenta. “El último trabajo que me enorgullece mostrar es un documental sobre la creación artística en conexión con la naturaleza, filmado íntegramente en la Ribera Sacra de Galicia.  Puede verse aquí: En estos momentos Víctor Hugo Espejo está inmerso en su primer largometraje documental.

 

Números

La webserie Números se creó bajo tres premisas principales: Primero, debía tratarse de una ficción que hablara sobre las relaciones humanas con un formato de cortometrajes independientes planteados de forma muy libre; segundo, el hilo conductor de las historias debían ser los números y tercero, debía tratarse de un proyecto en el que trabajase mucha gente de talento, profesionales con los que querían contar los co-creadores de la serie, Jesús Perujo y Fátima de los Santos, director de fotografía y realizadora y editora respectivamente.

Internet y las nuevas tecnologías no solo han facilitado la distribución, el desarrollo y el formato del proyecto, sino que además, como explican de los Santos y Perujo “permitieron la coordinación con los 18 directores del proyecto, que fue principalmente a través de correo electrónico o Skype y del grupo de trabajo que se creó en Facebook”.

Para de los Santos y Perujo la rentabilidad de la webserie es parecida a la de un cortometraje: “Normalmente no esperas ganar dinero con él, esperas que tenga mucha vida en festivales, que lo vea mucha gente y que como mucho recuperes algo de la inversión, pero tampoco cuentas con ello”, aseguran. “Teníamos muy claro desde el principio que la principal motivación era enseñar estas historias y trabajar con la gente que nos apetecía”. La serie recibió el Premio Asecan del Cine Andaluz a Otros Formatos.

Un momento del rodaje de la serie 'Números'

Un momento del rodaje de la serie ‘Números’

“Como todas las series o películas de segmentos, la serie es irregular y no gusta por igual”, comentan Perujo y de los Santos. De hecho, los capítulos no están rodados del mismo modo ni con los mismos medios, ya que uno de los intereses de los creadores era la mezcla de formatos (blanco y negro, color, stop-motion…). “Hay capítulos que gustan más que otros, cada uno tiene sus favoritos, pero es verdad que el enfoque cinematográfico de todos los capítulos resulta atractivo”, añaden.

Respecto a la oferta de las webseries la editora y el director de fotografía explican que al comenzar el proyecto sus referentes eran Malviviendo y Qué vida más triste. “Cuando empiezas a formar parte de esa dinámica”, recuerdan, “descubres infinidad de proyectos buenísimos y de todos los géneros: comedia, terror, gore, drama, de acción real, de animación…”.

 

La grieta

Una creación transmedia con la situación económica y política de fondo: teatro, webserie, cortometrajes, vídeos de situaciones falsas y ahora, un largometraje en proyecto. La serie granadina La grieta es un ejemplo de desarrollo de una idea en diferentes formatos. Surgió de la inquietud social y artística de un grupo de personas dedicadas a la actuación y a la escritura, la compañía Remiendo Teatro y la escrita Gracia Morales, a las que se unió el director Julio Fraga, para quien la autogestión ha facilitado la creación audiovisual de este proyecto.

“Nuestra intención era que tuviese la mayor difusión dentro y fuera de nuestro país, internet era la vía más útil y el formato webserie el más lógico”, comenta el director. La Grieta recibió el Premio ASECAN a la mejor obra audiovisual en internet, entre otros galardones. “La crítica nos ha tratado muy bien y nuestros seguidores nos han dejado en la web comentarios muy positivos”, recuerda Julio Fraga, que respecto al mercado y a la rentabilidad de las webseries es más escéptico: “No son rentables económicamente pero sí profesionalmente, es una manera de mostrar el cine que haces y darle difusión”.

Set de grabación de la webserie 'La Grieta'

Set de grabación de la webserie ‘La Grieta’

La serie se desarrolla en seis capítulos de cinco minutos cada uno, más un epílogo. La tensión, la urgencia, la intriga y el conflicto progresan desde una situación cotidiana hasta finales sorprendentes, pero siempre verosímiles, según matiza el director. “Son tres personajes que están jugando hasta que algo imprevisto les interrumpe y les amenaza, pasan desde la pasividad a la histeria, un abanico de reacciones posibles de un pequeño grupo social ante una misma situación de urgencia y peligro”.

Julio Fraga estrenará próximamente el documental SinLaVenia sobre violencia de género. También está preparando un nuevo largometraje de ficción.

 

*Puedes leer las otras entregas que hemos ido publicando sobre webseries andaluzas en los siguientes enlaces:

Primera parte: La libertad creativa de la autogestión.

Segunda parte: Un producto que encaja en el mercado, o no. 

Cuarta parte: Un primer paso en el sector audiovisual.


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