Para celebrar el inminente pistoletazo de salida del 47º Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, repasamos las joyas descubiertas y a descubrir de su muy atractiva Sección Oficial

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11 Nov 2021
Víctor Esquirol
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Y con esta irán 47. En 2021, el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva sigue sumando experiencia a su ya de por sí dilatado recorrido, y de paso recupera una presencialidad que debe acabar de confirmar las buenas sensaciones que el año pasado consiguió una selección de películas que empujó al certamen a este salto cualitativo que su propia historia le pedía.

Cuando ya solo faltan pocos momentos para que todo eche a rodar (una vez más), repasamos los 15 títulos (13 a Competición) que componen su escaparate principal: una Sección Oficial de la que ya hemos tenido ocasión de degustar algunos de sus propuestas.

Es el caso de Sundown, uno de los platos fuertes de esta edición. El nuevo trabajo del reverenciado cineasta mexicano Michel Franco se apoya en uno de los trabajos actorales más impresionantes del año, el de un Tim Roth reducido a la mínima expresión humana, o si se prefiere, a la máxima condición animal.

Un hombre se desplaza a México junto a sus seres queridos, pero la repentina muerte de un familiar hace que todo el mundo tenga que volver a casa… todos, menos él. Negándonos al principio la motivación de sus decisiones, el director y guionista se limita a acompañarle en una deriva existencial eventualmente manchada por fuertes estallidos de violencia.

Más allá de esto último, el hombre solo contempla comer, y beber, beber mucho, y dormir, y a ser posible, follar (que no hacer el amor). Una y otra vez, y otra, y otra… Solo mandan las necesidades más inmediatas de un cuerpo que pide entregarse al ahora, y a no pensar en lo que va a pasar de aquí a un rato.

En apariencia tan simple como a la práctica tremendamente efectivo a la hora de asegurar el aturdimiento del espectador, algo en lo que Michel Franco nunca decepciona. Y algo en lo que Joaquín del Paso también promete dejar huella. Para prueba, su nuevo trabajo, El hoyo en la cerca, una película que empieza a marcar la atmósfera malsana en la que se va a mover desde su primer fotograma.

Esta inquietante mezcla de comedia negrísima con cinta de terror, nos encierra en un campamento religioso para adolescentes que en unos pocos años, si nada se tuerce, van a a ser los nuevos líderes de la nación. Quién sabe si del mundo entero.

Ahora la cámara es un teleobjetivo que sigue la acción desde una distancia kilométrica (como debe seguirlo todo Dios nuestro Señor desde ahí arriba). Frialdad en la mirada que contrasta con el punto de ebullición al que está destinado un relato que en ningún momento niega su condición de estudio de algunas de las pulsiones más monstruosas de nuestra sociedad.

Clasismo, racismo y abuso (de poder) componen algunos de los principales ingredientes de una mezcla que, evidentemente, va a estallar en cualquier momento. Bajo este angustiante supuesto transcurre la vida de la co-protagonista de la siguiente película, que viene a cerrar un trío espectacular proveniente de México. El otro Tom, dirigida por la dupla compuesta por Rodrigo Plá y Laura Santullo, nos presenta a una madre soltera cuyo joven hijo acaba de ser diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

Una noticia ya de por sí preocupante… pero que pasa a alarmante por el contexto de drama social en el que se mueve la historia. De lo que se trata aquí es seguir una cotidianidad que de repente ha quedado marcada por lo extraordinario. Lo que pasa es que no hay tiempo para quejarse, ni recursos para encontrar una solución a la situación.

Ahí está la auténtica tragedia. A pesar de tan asfixiante tesitura, el principal mérito del film consiste en asentarse en un muy envidiable equilibrio emocional, pues a pesar de que nunca pierde de vista las angustias de sus protagonistas, siempre vela por su bienestar; porque al final del día estén más unidos de como lo empezaron.

De gente que se junta y se separa habla precisamente Clara Roquet, gran revelación de esta temporada por parte del cine español. En Libertad, su primer largometraje como directora y guionista, nos lleva a un caluroso verano en la Costa Brava, ahí, una niña en proceso de convertirse en mujer (brillantemente interpretada por una María Morera que también confirma que es un valor al alza de nuestra cinematografía), va a intentar abstraerse de los numerosos problemas que marcan su vida familiar, y va a centrarse en la relación de amistad de una chica de su generación… pero de otra condición social.

Con todo esto, Roquet confirma que al cine español le sienta genial el coming of age en clave femenina. Aquí importa retratar el siempre complejo y conflictivo proceso de hacerse mayor, pero sobre todo, la toma de conciencia en un mundo que, por lo visto, no se corresponde con los cuentos de hadas con los que nos criaron.

Y hasta aquí lo visto, que no es poco y es muy destacable. Ahora, y por orden geográfico, lo que nos queda por descubrir. Primero, desde Chile, llega El pa(de)ciente, de Constanza Fernández, un doloroso drama sobre el deterioro de un doctor al que se le ha diagnosticado un síndrome que le irá paralizando poco a poco el cuerpo.

En Argentina encontraremos primero Matar a la bestia, de Agustina San Martín, una cinta en el que nos reencontraremos con la entrada en la vida adulta, pero ahora aderezada con la presencia de un monstruo fantástico que mora y acecha en lo más profundo de la selva.

Por su parte, Luciano Juncos nos ofrecerá en Bandido una historia sobre el dolor de caer y la satisfacción de volver a levantarse, a razón del retrato de un artista marcado por la añoranza de tiempos pasados y por una serie de malas decisiones… pero también por la determinación de las personas que están a su lado, quienes van a proporcionar al protagonista ese apoyo fundamental para ayudarle a reencontrarse con su mejor versión.

Sin movernos de Argentina, Gabriel Matías Lichtmann va a presentar La estrella roja, un falso documental de irresistible premisa: la reconstrucción de los pasos que llevaron a una espía internacional a localizar a nazis refugiados en dicha nación, y también a jugar un papel fundamental en algunas de las convulsiones geo-políticas más relevantes del siglo pasado.

Desplazándonos ya a Uruguay, encontraremos 9, de Martín Barrenechea y Nicolás Branca, drama paterno-filial con el fútbol como telón de fondo, que de forma nada descabellada podría leerse en clave de “evangelio apócrifo” de uno de los episodios más memorables (y bochornosos) del delantero charrúa Luis Suárez.

Ya en Brasil, pasearemos por Desierto particular, de Aly Muritiba, thriller policíaco en el que un agente de la ley intentará pasar página de sus errores, aclimatándose en nuevos entornos, y buscando a la mujer con la que, hasta el momento, ha estado relacionándose de manera virtual.

Por su parte, Lázaro Ramos presentará Medida provisoria, un atrevido ejercicio de distopía futurista que nos pondrá en el supuesto en el que el gobierno de la nación carioca llegará al delirante punto de ordenar la deportación de todo ciudadano con raíces africanas, una decisión que sin querer va a alimentar a un movimiento underground que amenazará con prender la llama de la rebelión por parte de un pueblo entero.

Mientras, desde Costa Rica llegará Nathalie Álvarez Mesén con Clara sola, una de las revelaciones del último Festival de Cannes, que nos presentará a una mujer de 40 años a la que se atribuye una conexión especial con Dios, y que deberá aprender a lidiar su faceta de sanadora de la comunidad, con los deseos y anhelos íntimos que florecen en su interior.

En República Dominicana nos esperará Ivan Herrera con Bantú Mama, seguimiento de una mujer francesa de ascendencia africana que encontrará en los barrios más peligrosos de Santo Domingo un nuevo propósito para su vida.

Por último, una última parada doble en México, el cual va a ser sin duda el país estrella de esta 47ª edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Primero, Alexis Gambis y su Son of Monarchs nos van a proponer una historia de ida y vuelta al hogar, en el que el reencuentro con las raíces por parte de un biólogo, va a hacerle experimentar una serie de cambios que no tendrán vuelta atrás posible.

Después, Teodora Ana Mihai retratará en La civil el descenso a los infiernos por parte de una madre a la que el destino ha enfrentado al horror de que una banda secuestre a una de sus hijas. Emociones fuertes para una selección que, ya se ve, no va a permitir que nos relajemos ni un segundo.


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