Keith Shiri, programador del London Film Festival, comisaría el ciclo Historias Afroamericanas en el Festival de Cine Africano de Tarifa, que recorre la historia del cine americano evidenciando “la ausencia del otro en Hollywood”

Mª Angeles Robles
2 May 2019
Mª Angeles Robles
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Desde los racial films en la época del cine mudo, pasando por las películas de la etapa de la segregación racial y el movimiento Blaxploitation, hasta llegar a autores contemporáneos como Spike Lee, el ciclo Historias Afroamericanas, que incluye este año el Festival de Cine Africano Tarifa como sección no competitiva, supone una oportunidad.

Una oportunidad para reflexionar sobre la ausencia de historias negras en la gran historia del cine hollywoodiense y destacar el trabajo de un importante elenco de realizadores que durante décadas han luchado por poner cara a una parte fundamental de la sociedad norteamericana: la comunidad afroamericana.

Historias Afroamericanas está comisariada por Keith Shiri, que es programador del London Film Festival y miembro del British Film Institute (BFI). Shiri asegura que “siempre le ha impresionado mucho” este festival que se celebra “en esta pequeña ciudad cerca de África” y cree que la muestra de Tarifa es “una plataforma única para hablar de temas de migración y políticas de identidad”.

El racismo de ‘Nacimiento de una nación’

Para diseñar este ciclo, Shiri tomó como punto de referencia una película mítica en la historia del cine norteamericano: El nacimiento de una nación de D.W Griffith. Este importante film le sirvió “para analizar la presencia o ausencia de caras negras en Hollywood y también para ver cómo se utilizaban esas caras para hacer propaganda del racismo”.  Por eso uno de los títulos elegidos es En cuerpo y alma de Oscar Micheaux, una película de 1929 “que fue la primera que reaccionó contra esto”.

Para el comisario del ciclo, “el cine hollywoodiense sigue teniendo un problema de diversidad porque, aunque Estados Unidos es una tierra de migración, su perspectiva del mundo sigue siendo bastante eurocéntrica y por eso en los últimos años ha habido muchas protestas contra el hecho de que hay demasiados blancos en Hollywood y también por la ausencia del otro”. Shiri asegura que, “aunque ha cambiado un poco la situación, no ha cambiado lo suficiente”.

Con esta retrospectiva se ha intentado cubrir un amplio espectro del cine afroamericano para poner de manifiesto el gran abanico de estilos y tendencias que cubren los directores negros y potenciar su valor dentro de la historia del cine norteamericano en general.

Denzel Washington encarna a Malcom X en el biopic de Spike Lee.

Películas pioneras como la de Micheaux o emblemáticas como Matador de ovejas de Charles Burnett, que está considerada como una de las cintas dramáticas que mejor refleja la realidad afroamericana. Este film, junto a otra de las películas programadas, Hijas del polvo de Julie Dashes uno de los cincuenta títulos de la lista de películas estadounidenses merecedoras de ser conservadas que ha realizado la Biblioteca del Congreso.

Los estereotipos del Blaxploitation

En el ciclo están también representadas películas encuadradas en el movimiento Blaxploitation, de los años setenta, un subgénero de títulos de acción protagonizados por actores afroamericanos y dirigidos a un público negro, “pero con una fuerte tendencia a estereotipar y glorificar la violencia dentro de las comunidades negras”. En general, fueron éxitos de taquilla, como Super Fly (1972), de Gordon Parks Jr,  o la película experimental de terror Ganja & Hess de Bill Gunn (1973).

También encontramos películas de directores que han marcado el renacimiento del cine negro, como Spike Lee, realizador de películas tan emblemáticas como Malcom X y que es el autor mejor representado en el ciclo con tres títulos. Sin duda, Lee representa un antes y un después en la historia del cine negro americano. Para Shiri, Spike Lee es un cineasta peculiar “porque no quiso salirse del modelo de Hollywood sino trabajar dentro del sistema y utilizar las mismas formas del cine de Hollywood para contar la vida de los afroamericanos en los Estados Unidos”.

Otros autores, como Charles Burnett, “hicieron un cine influido por el neorrealismo italiano y no copiaron el estilo y la estructura de las películas de Hollywood sino que reflejaron la influencia de autores como Bertolucci”. Ellos no querían hacer “cine como entretenimiento sino mostrar los retos a los que se enfrentaban los negros”. Spike Lee, sin embargo “se centra en obligar a Hollywood a empezar a aceptar que ha ignorado la historia afroamericana de forma totalmente deliberada. Las películas de Lee exigen que los negros tienen que estar presentes y tienen que ser reconocidos”.

Para Keith Shiri, el cine de Lee no ha influido en las nuevas generaciones tanto como a él le gustaría. Explica que los nuevos directores están buscando “una nueva forma de trabajar y que las nuevas generaciones están más centradas en el cine de género”. Ocurre esto, por ejemplo, con Jordan Peele, el director de Get out, “que utiliza el género de terror para poner caras negras en una estructura, en un género, que ya existe. Estos directores están utilizando el cine de género para contar historias negras con caras negras, pero sin expresar las exigencias políticas que sí expresa el cine de Lee”.

“Mucho por hacer”

Shiri está convencido de que “aún queda mucho trabajo por hacer” y asegura que “hay que utilizar todos los recursos para mantener un diálogo sobre la necesidad de estar presentes en la historia”.

Para el comisario, el Festival de Cine Africano de Tarifa “es el sitio ideal para hablar de estos temas” y, aunque asegura que no quiere “poner mucho énfasis en el racismo”, advierte que es necesario ser consciente de que “la migración está ahora en el centro de la política que se hace en Europa y, especialmente, en Estado Unidos con Trump”.

 


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