Néstor Cenizo
Néstor Cenizo

Si uno echa un vistazo a las revistas de cine, o las de tendencias, este es el año de Natalia de Molina. Ha estrenado tres películas (No dormirás –Gustavo Hernández-, Animales sin collar –Jota Linares-, Quién te cantará –Carlos Vermut-), y ha participado en la serie La Catedral del Mar. Es la actriz del momento, dicen de ella. Pero si uno amplía el horizonte y consulta la hemeroteca, comprueba que Natalia De Molina (Linares, 1990) lleva ya varios años siendo la “actriz del momento”: probablemente porque ganó su primer Goya con apenas 23 años, y que apenas un par de años después repitió, esta vez como mejor actriz principal.

Ella relativiza este 2018. Lo que ocurre, dice, es que los estrenos “se están juntando”: “Realmente lo frenético está siendo la promoción”. Animales sin collar, el debut del andaluz Jota Linares, sigue en cartelera, y el pasado viernes estrenó el esperado regreso de Carlos Vermut, Quién te cantará. No sería extraño que vuelva a ser la actriz del momento en 2019, cuando estrenará Elisa y Marcela, la nueva película de Isabel Coixet.

 

Filmand: En Animales sin Collar interpretas a Nora, que lleva el peso de la trama. Son sus decisiones (o la falta de ellas) las que conducen la historia. ¿Has sentido el peso del personaje?

Natalia de Molina: Obviamente es un personaje protagonista, lleva mucha carga, las cosas que van pasando dependen de lo que hace. Era consciente que la historia giraba en torno a esta mujer, a su despertar y al secreto que intenta ocultar para proteger a su marido. En el guion ya se ve el peso, pero creo que es una película de personajes, y aunque haya algunos protagonistas es una historia dividida en cinco personajes que van quitándose capas y collares.

 

Durante la película el personaje cambia su perspectiva. ¿Cómo te preparaste esa evolución?

Siempre digo que si Nora no hubiese pasado por lo que pasa en la película probablemente seguiría pensando que es libre, como muchas mujeres que renuncian a toda una vida, o cosas muy importantes en pos de los demás, por cuidar a otro, sus maridos o sus hijos. A las mujeres se nos educa un poco para que pensemos más en los demás que en nosotras mismas.

Me interesaba ese viaje que hace ella, de ser una mujer que aparentemente vive bien, tranquila, mona, joven, con un marido al que ama con locura, que ha renunciado a muchas cosas pero porque ha querido, por amor, por lo que nos enseñan que es el amor, romántico, y poco a poco se va dando cuenta de que no es tan libre ni tan feliz, que ha renunciado a muchísimas cosas y que la persona que tiene delante no la ve. Y es cuando ella tiene ese despertar y decide tomar las riendas de su vida y ser consecuente con la bofetada que la realidad le pone delante.

Natalia de Molina en ‘Animales sin collar’

 

Durante gran parte del metraje Nora no sabe qué hacer y está a la deriva. ¿Qué crees que paraliza a Nora y las mujeres que se comportan como ella?

Creo que es más un tema social y de sistema. No es una figura de una mujer súper sometida de manera muy obvia, sino que es una manera mucho más escondida, porque la sociedad nos lleva por ahí. Hay escenas que ni nos damos cuenta, porque vemos súper normal. Cuando están recogiendo la mesa, ellas dos solas, porque los hombres se han ido… Es ella la que tiene que hacer la comida, la que tiende la ropa y el hombre la ayuda. Son muchos micromachismos aceptados socialmente y tiene que ver con la educación, con el sistema en que nos criamos. La película habla de eso. Hay millones de acciones, micromachismos, tan arraigados en nuestra cultura y nuestra manera de ver la vida, que por eso hay tantas mujeres que no son conscientes de que no son libres. La parálisis le viene del miedo a perder lo que ha construido en su idílica vida, en su cortijo, con su marido.

 

Es una mujer que de tanto dedicarse a otro se ha olvidado de ella misma.

La película está basada en Casa de muñecas, de Ibsen, y hay una frase que siempre resaltamos Jota Linares y yo, que nos parece muy representativa. Ella dice: “Pasé de ser hija a ser esposa, y nunca fui mujer”. De eso habla, de una persona que pasó de hija a ser esposa, y probablemente ahora a ser madre, y no ha tenido tiempo de ser mujer, y ser ella misma y estar con ella.

 

¿Nora es fuerte o débil?

Creo que es una mujer que aprende a ser fuerte.

 

¿Crees que es una película feminista?

Sí, totalmente. La obra de teatro ya lo era y lo triste es que en el siglo XXI siga siendo tan actual. Hemos dicho siempre que es una película feminista, porque es así.

 

Jota Linares debuta en el largometraje con esta película, pero da la impresión de ser una película muy madura ¿Cómo ha sido trabajar con él?

Tanto en la película, que impresiona, porque no parece la primera película de alguien, y creo que hay una madurez latente, como rodando, tiene una sensibilidad increíble, y lleva tanto tiempo luchando y soñando con hacer esta película que todos esos nervios y miedos que te dan cuando te enfrentas a tu exposición al mundo no le bloquearon, sino que le daban ilusión. Un día se puso a llover muchísimo, y teníamos que rodar una escena de verano a 40º. De repente el paisaje era gris, parecía Londres, llovía a mares, y todo el mundo estaba muy nervioso, y él se encargó de tranquilizar a todo el mundo, diciéndoles: “No pasa nada. Gracias a Dios que nos está pasando esto porque estamos haciendo cine”.

Era increíble ver la ilusión, la entereza y la madurez que tenía en el rodaje en situaciones en que es muy normal ponerse nervioso. Creo que tiene muy clara su manera de rodar, con muchísimos primeros planos, que es muy arriesgado, pero él apostaba a muerte por su mirada, por lo que él quería. Es muy fácil trabajar con él.

Natalia de Molina en ‘Animales sin collar’

 

Da la impresión de que el thriller español está adquiriendo identidad propia. ¿Hay también un thriller andaluz?

Creo que sí, hay muchísimos directores, guionistas, actores en Andalucía, creo que hay mucha gente yéndose a rodar allí, porque es un plató de cine espectacular, que está poco explorado. A lo mejor siempre hemos visto lo mismo, pero en esta película estamos en Sevilla y de repente parece el desierto, como un western. Creo que Andalucía tiene mucha capacidad para explotar, y sus artistas somos un poco abanderados.

 

Estás a medio camino entre el cine y la televisión, y tanto No dormirás como Animales sin collar cuentan con la participación de Netflix. ¿Están difuminándose las barreras entre cine y televisión?

También en Quién te cantará, y Elisa y Marcela es original de Netflix. Creo que gracias a las plataformas que están llegando está creciendo la industria, no sólo en el cine, sino también en la ficción. Hay más trabajo. No me da miedo. Al principio estaba eso de pensar “¿acabará esto con el cine?”, y todavía está la pregunta en el aire, pero también cuando salió la televisión la gente pensaba que la radio iba a morir, y al final conviven. Creo que los tiempos avanzan, que Internet y las plataformas digitales ya no son el futuro sino el presente y que todo ayuda. Gracias a este tipo de plataformas hay películas que están viajando por el mundo, de una manera que de otra forma quizá no llegarían a tanta gente.

Creo que queda afianzarlo y que haya más equilibrio entre las salas y estar en tu casa. Obviamente, la magia que se siente cuando vas al cine y te sientas, y te absorbe esa pantalla, no es la misma que estar en tu casa. Creo que la gente de eso es consciente.

 

Quién te cantará se estrena el 26 de octubre. Hay mucha expectación, después de Magical Girl. ¿Qué podemos esperar?

Creo que es una de las mejores películas de los últimos años en España, independientemente de que yo salga. Carlos es uno de esos genios que salen de vez en cuando, y tenemos la suerte de que haya sido en España. Es un viaje que habla sobre la identidad, en un momento de tanto vacío, con las redes sociales, donde hay mucha gente que no sabe ni quiénes somos. Estéticamente es bellísima, musicalmente es una pasada, y creo que cualquiera que se siente en el cine para ver qué le cantarán va a flipar. Tengo muchas ganas de que el mundo la reciba porque es de esas películas que merece mucho la pena.

Natalia de Molina en ‘Quién te cantará’

 

Este año te nombraron académica de Hollywood. Como académica, ¿qué tiene que hacer?

Es un compromiso. Ahora tengo que recibir las películas, verlas para votar… ¡La verdad es que es un poco fuerte! Es un trabajo. Hace poco estuve en Londres en una recepción para los nuevos miembros, y fue… uno de los momentos más surrealistas y especiales que he vivido. Me vi rodeada de gente que en la vida hubiera soñado con conocer en persona, y te ves hablando con ellos. Lo vivo como si le pasara a otra persona. Lo pienso y digo: ¿en serio me ha pasado eso?

 

¿Crees que esto te abre el camino para rodar allí?

Mmmm [duda]. No lo sé. Creo que todos los años invitan a gente. Este año ha sido mucho más. Creo que también quieren que haya pluralidad y diversidad, también han invitado a muchas mujeres, mucha gente de Latinoamérica.

 

No tienes ni treinta años y eres académica de Hollywood y has ganado dos Goya. ¿Has sentido vértigo alguna vez?

¡Siento vértigo todo el rato! Pero no por mi carrera, sino cada vez que empiezo un proyecto: siento miedo y vértigo, y algo en el estómago, que dices: “¡Ay, dios mío, a ver si soy capaz de hacer esto!”. Creo que es algo que nos acompaña, igual que cuando haces teatro, aunque hayas hecho la función millones de veces, hay un nervio, que es bonito y no quiero perderlo. Más que vértigo, que también un poco, es una sensación… ¿cómo explicarlo? Es que no tengo ni palabras para explicarlo. Me pasan cosas, las vivo, pasa el tiempo, las pienso y digo: ¿en serio me ha pasado a mí eso?

Natalia de Molina. © Ana Belén Fernandez

Natalia de Molina. © Ana Belén Fernandez

 

¿Es una presión añadida en cada nueva interpretación el hecho de haber recibido dos Goya tan pronto?

Creo que esa presión la pone más la gente de fuera. Yo intento pensarlo poco, porque soy muy joven, espero tener una larga carrera, y acertar y equivocarme, porque de las equivocaciones se aprende mucho. Puede que sí sienta que los demás esperan de ti algo, pero intento no pensar en eso, porque si no, no haría nada, viviría con miedo y no podría superarme porque me bloquearía.

Por eso pienso que los premios, y los Goya en concreto, los vivo como premios no directamente hacia mí, sino a los personajes que he interpretado en esas películas. Para mí son premios para todas las Rocíos y todas las Belenes, que son el personaje de Techo y comida y de Vivir es fácil con los ojos cerrados. Obviamente la gente consideró que mi trabajo estaba bien hecho, pero a mí me da mucho miedo el tema del ego, en esta profesión hay muchos egos y quiero tener los pies en la tierra. Me han educado así, como para no creerme nada.


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