Macarena Gómez ha estrenado este verano ‘Amor en polvo’, una comedia de enredo sobre el amor… y el sexo en grupo. La actriz cordobesa confiesa en esta entrevista su pasión por el terror y los cortometrajes

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11 Ago 2020
Alejandro Ávila

La actriz cordobesa Macarena Gómez tiene unos profundos ojos claros y un inconfundible timbre de voz. Ambos destacan tras la mascarilla durante la entrevista de promoción de Amor en polvo (Juanjo Moscardó Rius y Suso Imbernón).

Todo transcurre en Tudela (Navarra), durante el encuentro de la Asociación de Informadores de Cine (AICE), que organiza los Premios Feroz,  y el Festival Lo que Viene. Es mediados de julio y, en las comunidades vecinas, ha vuelto a estallar el pánico de la crisis sanitaria, con rebrotes en Aragón y Catalunya. Una situación que, al igual que a otros sectores, ha golpeado con especial virulencia al mundo del cine, al haberse paralizado promociones, estrenos y rodajes.

Es una situación rara. Pero todo el mundo pone de su parte. Como la propia actriz que salva la sensación de extrañeza continua con grandes dosis de elocuencia, simpatía y humor. Como su última película, Amor en polvo, una comedia de enredo donde interpreta a Mía, una joven sin complejos que se dispone a practicar sexo en grupo… cuando ocurre algo inesperado.

¿Cómo llega el proyecto de Amor en polvo a tus manos y qué te atrajo de él?

A través de Luis Miguel Seguí, compañero de La que se avecina. Los directores le preguntaron quién quería que fuera su paretenaire. Me hicieron una prueba por Skype, cosa que me sentó fatal, pero me cogieron, así que muy bien. Me gustó mucho el guion cuando lo leí. Pensé que me iban a ofrecer a Blanca, un personaje con tanto carácter como Lola (La que se avecina). Me resultó raro, pero me gustó hacer de Mía, que no es tan excéntrica. Me gusta arriesgarme con este tipo de registros.

Es la primera vez que apareces en los créditos de un largometraje como productora. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Sí, como productora asociada. En este proyecto entré como actriz. Y cuando vi el resultado de la peli, le ofrecí mi ayuda a uno de los directores, Juanjo (Moscardó). Le pedí que me me metiera como productora asociada, para ayudar a distribuirla y promocionarla. Me da rabia no haberme metido antes como coproductora, pero estoy aprendiendo mucho. Siempre he estado delante de la cámara, pero ahora me gusta estar detrás.

¿Te has planteado alguna vez ponerte tras la cámara?

Me lo he plantado, pero no quiero hacerlo todavía, porque quiero aprender más. Crecí como actriz haciendo cine de género, de terror. Me encanta consumirlo y hacerlo, así que, si empiezo, me gustaría hacer thriller o terror.

Ángel Gómez es un grandísimo realizador, que sabe mover muy bien la cámara, contar el terror. Lo ha mamado desde chico

Este verano se ha estrenado Voces, dirigida por el andaluz Ángel Gómez. Tú trabajaste en su último corto, Behind, cuyos derechos se han vendido a Hollywood. ¿Cómo fue la experiencia?

Ángel Gómez comenzó conmigo, cuando era un chaval de 18 años. Me quedé anonadada al ver, cómo siendo tan joven, rodaba tan bien. Es un grandísimo realizador, que sabe mover muy bien la cámara, contar el terror. Lo ha mamado desde chico, porque su padre escribe novelas de terror. 

Comedia o terror: ¿sientes debilidad por algún género?

La suerte es que lo puedo combinar. Estoy ocho meses haciendo una comedia como La que se avecina y después, película de género. Así que lo voy intercalando.

Tienes un buen número de cortos: ¿Qué te atrae de esos proyectos? ¿Buscas cierta frescura o es una manera de encajar otro tipo de proyectos entre temporada y temporada?

Me encanta hacer cortos. Me han ofrecido personajes maravillosos en cortometrajes. De hecho, los personajes más bonitos o complicados los he hecho en cortometrajes. Los suele hacer por varias razones: porque me ha caído muy bien director, me ha encantado la historia o por el humor del día que lo leo. Me muevo mucho por impulso. Yo creo que me han ofrecido personajes maravillosos de cortos, porque el director de cortos no tiene tanto miedo de arriesgarse. 

¿Qué supone representar un personaje durante 13 años en una serie de tanto éxito como La que se avecina?

Y que dure mucho más. Me encanta hacer de Lola. No me canso de ser Lola, porque tengo la suerte de no tener exclusividad con los productores, de manera que puedo hacer de ella y, después, terror. Les puedo pedir hacer cuatro capítulos, en vez de ocho y me sacan del guion. Lo he podido compaginar muy bien. 

Para los actores, esta situación de crisis sanitaria os pone en una situación especialmente delicada. ¿Cómo estás afrontando el regreso a la nueva realidad?

Como actores, vivimos con mucha incertidumbre, pero, con lo que ha ocurrido, la incertidumbre se ha multiplicado por mil. Lo he pasado muy mal. El primer día de rodar La que se avecina tenía mucho miedo. Pasar de una casa de campo en la montaña a un plato con 60 técnicos fue durísimo. Luego me acostumbré. Como se han retomado muchos rodajes, hay muchísima gente trabajando. Eso sí, conviene recordar que los que trabajamos somos siempre los mismos. Hay una parte de esta profesión que no puede vivir de esto y eso es muy duro.


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