Fernando Velázquez el compositor favorito de Bayona. Con él ha trabajado en ‘El orfanato’ o ‘Un monstruo viene a verme’, que le valió un Goya. Un tipo tranquilo, apasionado por su trabajo y que se considera afortunado de haber trabajado con una “generación prodigiosa” como Bayona, Koldo Serra y Oskar Santos

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14 Ago 2020
Iraida Cano González
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Fernando Velázquez (Getxo, 1976) es responsable de que el final de Un monstruo viene a verme fuera tan emotivo o que de El orfanato diera tanto pavor. Las notas francas de este compositor multiplican las palabras del guionista, el movimiento de cámara del director y los gestos de los intérpretes.

FilmAnd ha mantenido una charla con este compositor “heredero del sinfonismo postromántico y de los grandes compositores de Hollywood, que se caracteriza por un gran sentido melódico, un exhaustivo conocimiento tímbrico de la orquesta y un control dinámico de los tempos que hacen de cada banda sonora una obra de arte en sí misma”.

Aunque esa su marca, Velázquez reconoce que tiene “un estilo, pero lo disfrazo mucho. No hago siempre lo mismo, ni de la misma manera. Lo que más me gusta son las melodías con orquesta y en temas memorables”.

 Veinte años de trayectoria

Velázquez no solo mantiene una estrecha relación musical con J.A. Bayona. También ha ganado un Goya por Un monstruo viene a verme y acaba de estrenar en Netflix La ofrenda de la tormenta, que cierra la Trilogía del Baztán.

En sus 20 años de trayectoria, reconoce que las circunstancias han cambiado. “Ahora hay más escuelas, más caminos, más canales. Hace 20 años, tuve la suerte de encontrarme con Koldo Serra (Gernika) que me presentó a Oskar Santos (Zipi y Zape y la isla del Capitán). Conocí a Bayona en casa de Koldo… y así una tras otra. Tengo mucha suerte, pero también me lo he trabajado mucho, siempre he estado dispuesto a colaborar y evidentemente he tenido la suerte de haber conocido a una generación prodigiosa de realizadores”.

Sobre su trabajo afirma que “si te pones muy purista, todas las historias están ya contadas. Lo importante no es la historia que cuentas, sino cómo lo cuentas. La música de Un monstruo viene a vermeLo Imposible, El orfanato, El secreto de Marrowbone o Los ojos de Julia son melodías que se pueden tocar con las teclas blancas del piano. Es decir no tienen ninguna complicación. Son muy sinceras y transparentes. Puede parecer naif, pero me parece una manera de comunicación más sincera, más directa”.

Sin subidón creativo

Sobre el confinamiento durante el estado de alarma, confiesa que lo ha vivido”sin ningún subidón creativo. Hubiera sido mucho más bonito contar que he aprovechado para estudiar, para aprender,o para reinventarme, pero me consta que realmente no ha sido productivo para casi nadie. Pero somos como el payaso de la canción que ríe, que por dentro llora, pero nos debemos a las historias que contamos”.

Y concluye con una reflexión sobre la originalidad o no de su estilo. “Me dicen que soy original, pero lo que pasa es que intento copiar y no me sale… me sale otra cosa”, bromea. Y añade que “casi todo está hecho ya, pero también es apasionante ir a la contra y hacer otro tipo de cosas”.


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