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Alejandro Ávila

Carmen Blanco ha cumplido dos sueños en uno: hacer su ópera prima, Los amores cobardes, y estrenarla en el Festival de Málaga. Lo hace en la ciudad donde dio sus primeros pasos como cineasta. A la directora le ha acompañado en esta aventura Blanca Parés, una cara más que conocida de la televisión, por series como El secreto de Puente Viejo o Amar es para siempre, pero también del cine, gracias a la Julieta de Pedro Almodóvar.

En Los amores cobardes, que se estrena el próximo 14 de septiembre en salas comerciales y está producida por Abismo films, ha interpretado a Eva, una chica joven que regresa a su ciudad para pasar las vacaciones y allí se encuentra con Rubén (Ignacio Montes), su mejor amigo. Que cortó con ella sin dar explicaciones.

Carmen Blanco nos cuenta por qué decidió estudiar cine, el precio de hacer tu primera película, su pasión por su Cádiz natal y el temor que le infunde la “etiqueta de cine de mujer, como refiriéndose a un cine intimista, de bajo presupuesto”.

 

¿Por qué decidiste ser directora de cine?

Carmen Blanco: Al acabar el instituto, no tenía claro que quería hacer con mi vida, pero sí que me encantaba el cine, era muy cinéfila. Me vine a Málaga a estudiar comunicación audiovisual, para luego estudiar cine.

 

¿Cuáles han sido los pasos que has dado hasta hacer tu primera película?

CB: El primer paso fue crear una productora en Málaga, con cuatro compañeros de la facultad, que queríamos hacer cine independiente. Cuando terminamos la carrera, nos trasladamos a Madrid, donde nos especializamos. En mi caso, fue guion. Hicimos varios cortometrajes y, llegados a cierto punto, nos planteamos que queríamos hacer un largometraje.

 

¿Cómo has conseguido levantar tu primer largometraje?

Primero hicimos un guion, que es sencillo de llevar a cabo. Al principio, queríamos financiarlo con ayudas públicas y privadas, pero nos dimos de bruces con la realidad: éramos jóvenes e inexpertos. Al ser un proyecto bastante sólido, decidimos hacerlo y nos lo hemos autoproducido con nuestros ahorros y un crowdfunding que sirvió de motor.

Carmen Blanco y Blanca Parés

¿Blanca, en qué momento te incorporaste al proyecto y que te atrajo de él?

Blanca Parés: Muy desde el principio. Carmen me vio y le gusté. Cuando me llamó Carmen, vi a una chica joven, pero con las ideas clarísimas. Sabía que había detrás un equipo joven, con muchísimas ganas. Lo vi como una oportunidad de interpretar a un personajes protagonista, en una película que no era una superproducción y en el que el ambiente era muy relajado y familiar. Eso nos permitía jugar mucho más, compartir ideas y opiniones. Carmen me dijo que quería yo formara parte del proceso creativo de formación del personaje.

 

¿Te apetecía un reto de este tipo, después de un trabajo intenso en la televisión, en el que llevas más de 800 capítulos grabados para El secreto de Puente Viejo y Amar es para siempre?

BP: Una de las razones por las que dije que sí es que era cine. Por fin, cine. Llevaba mucho tiempo trabajando en televisión y me apetecía un ritmo de cine. Al partir de un presupuesto bajo, no teníamos muchísimo tiempo, pero era otros ritmos. Había ensayos, las escenas más importantes las teníamos preparadas. Eso es algo que no tenemos en televisión.

 

¿Dónde se rodó la película y durante cuánto tiempo?

CB: La película se rodó durante un mes en Málaga. El piso y las calles son del centro de Málaga y luego hay una localización en El Rincón de la Victoria, donde está la casa de la madre de la protagonista. También hay espacios míticos como la noria.

Blanca Parés. Foto: Jacobo Herrero

¿Carmen, cómo ha sido la experiencia de tu primer rodaje?

CB: Fue una experiencia muy intensa, porque al ser mi primera película tenía mucha presión y lo viví con mucha intensidad. Hemos sido un grupo de la misma generación y hemos conectado muchísimo. Era como tener una segunda familia durante ese mes.

 

¿Ha surgido de ahí el germen de una nueva película?

CB: Me apetece ahora hacer una segunda película de corte intimista. Quiero hacer este tipo de cine más alternativo, pero con un presupuesto más sólido y que sea dentro de la industria. Málaga da mucha opciones de mercado. Es una gran oportunidad que estamos aprovechando.

 

¿Cuáles son tus referentes cinematográficos?

CB: El cine de Richard Linklater (Boyhood, Antes del amanecer, Antes del atardecer) me gusta mucho. Para Los amores cobardes, tuvimos dos películas como referencia: Lost in Translation (Sofia Coppola), porque va de dos personas que están perdidas y encontramos cierta conexión en esa relación de amistad. Estéticamente, la paleta fría también fue una referencia, porque conectaba muy bien con el estado interior del personaje. Luego hay una película que es Como locos (Drake Doremus), que se rodó con una cámara de fotos. Nos sentimos muy influidos por esa manera de rodar.

Carmen Blanco y Blanca Parés. Foto: Jacobo Herrero

¿Blanca, qué diferencia hay entre rodar con Pedro Almodóvar, que tiene más de 20 películas a sus espaldas, y una directora novel?

BP: Son situaciones muy diferentes. Trabajar con Almodóvar me ha dado muchísimo, al nivel de lo que supone públicamente, pero en realidad solo fueron dos días de rodaje. La película de Carmen fue un mes de rodaje, ya que soy la protagonista y estoy en todas las secuencias de la película. Fue un trabajo intenso y difícil. Son dos formas muy diferentes de trabajar. Con Almodóvar tuve mucha suerte, nos encantamos mutuamente y me lo pasé muy bien.

 

¿Cómo crees que has enriquecido el personaje de Eva en ‘Los amores cobardes’?

BP: Eva es una chica joven con la que empaticé muy rápidamente. Ha tenido que marcharse de casa para labrarse un futuro, algo que también he tenido que hacer yo. Creo que tenemos muchísimas cosas en común, así que no tuve que acostumbrarme mucho al personaje.

 

¿Cuánto hay de una misma, en cuanto a emociones, esfuerzo y experiencia, en una ópera prima?

CB: En toda película, hay mucho de ti, sobre todo de emociones y sentimientos, aunque las vistas de otra manera en la ficción. Tengo mucho de Eva, de Rubén y de todos los personajes. La primera historia de uno es algo que te mueve por dentro. Es algo que has vivido y te lanzas a escribir.

 

En la época de Tinder y los amoríos fugaces: ¿Son cobardes los amores?

CB: Yo creo que sí. Todos los amores son cobardes y valientes. Todo amor tiene su momento de cobardía y de valentía. A lo mejor un amor adolescente, te lanzas a estar con tu primera pareja y luego decides cortarlo. Tiene esa paradoja.

 

¿Qué aporta la banda McEnroe a tu película?

CB: El trabajo con McEnroe fue magnífico desde el principio. Le aporta solidez y un tono particular. Teníamos muy clara la película que queríamos hacer y su música ha encajado perfectamente con el tono y las escenas.

 

¿Sus canciones son originales para ‘Los amores cobardes’?

CB: Hay tres canciones y todas están creadas para la película y otra ya la tenían de antes, pero es una versión acústica para el final. Se llama Los Valientes.

 

¿Cuál es el juego con el pintor Edward Hopper, al que la protagonista desprecia en público, pero en realidad parece adorar en la intimidad?

CB: Con Eva he querido plasmar un personaje muy contradictorio. En un primer momento dice que no le gusta Hopper, porque le gusta a todo el mundo…

BP: Claro, ella quiere ser diferente, pero en realidad le encanta y está en casa haciendo su puzzle de Hopper.

 

¿Artísticamente, cuál ha sido el principal reto?

CB: He congeniado muy bien con el director de fotografía, pero el guion tiene muchas secuencias. Teníamos un tiempo muy limitado y fue muy complicado levantar secuencias complicadas en poco tiempo. Además, hay muchos atardeceres, en los que tienes muy poco tiempo para rodar.

 

Fotograma de ‘Los amores cobardes’

¿Qué destacarías del estilo cinematográfico de Carmen?

BP: Tenías las idea y los referentes estéticos clarísimos. Ella y el director de fotografía cuidan muchísimo la belleza. Estéticamente son muy detallistas, en el dossier se veía que estaba todo calculadísimo. La película es preciosa. Cuando terminamos, le dije que me había hecho un book de fotos.

 

¿Tienes más proyectos en Andalucía?

CB :Estoy trabajando en un nuevo proyecto y me gustaría trabajar con productoras y canales de televisión andaluces, para hacer una producción en Andalucía. Me encantaría, si me dan la oportunidad. Mi objetivo ahora es entrar en la industria, con un proyecto y presupuesto más sólido. Estar en Málaga era nuestro objetivo.

 

¿Te gustaría rodar en Cádiz, tu tierra?

CB: Cádiz me encanta entera, desde el Castillo de Santa Catalina hasta la Punta de Tarifa. Tengo un amor infinito por Cádiz, sus playas son preciosas y soy una gran aficionada al carnaval de Cádiz. Me gustaría hacer algo inspirado en el carnaval gaditano.

 

Fotograma de ‘Los amores cobardes’.

¿Crees que la industria comienza a ser más igualitaria?

CB: Las cineastas hemos mejorado mucho nuestra situación y estamos teniendo mucho éxito. Verano 1993 es un caso de éxito. Pero a veces tengo la sensación de que las mujeres hacen el cine que se les deja hacer, en temas de presupuesto. Me gustaría ver a más mujeres con proyectos más grandes, tanto a nivel comercial, como de aportación. Me da miedo esa etiqueta de cine de mujer, como refiriéndose a un cine intimista, de bajo presupuesto. Estamos mejorando, pero necesitamos seguir luchando, para estar en un tándem igualitario.


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