Nos quedamos en casa, pero no sin fiesta. Aprovechamos esta Cuarentena de Cine para disfrutar de una de las series cómicas más finas de los últimos tiempos: ‘Arde Madrid’, de Paco León. Una visión luminosa y desenfadada de la vida con Ava Gardner de farras por el Madrid de los 60

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20 Mar 2020
Manuel H. Martín

¿Se puede contar una historia fresca y con toques cómicos ambientada en tiempos difíciles?  Aquí en España estamos muy acostumbrados a tomarnos las cosas que nos pasan en la vida, vengan bien o torcidas, afortunadamente, con humor. Puede que sea un mecanismo de defensa, pero nos sirve y mucho. Nuestro cine clásico está plagado de ejemplos, como El verdugo, El pisito o La vaquilla; la televisión también, como es el caso de la reciente Arde Madrid. Pero antes de adentrarnos en la serie, deberíamos hablar brevemente de su director. 

Paco León conquistó a muchos cinéfilos con sus primeras y personales películas, Carmina o revienta y Carmina y Amén. En los dos filmes, protagonizados por su madre y musa, Carmina Barrios, hay momentos que ya forman parte de nuestras retinas como espectador. Para mí, particularmente, la escena del monólogo de Yolanda Ramos, a solas con Carmina, hablando de sus experiencias sexuales en Carmina y Amén se ha quedado grabado a fuego en mi memoria fílmica.

Paco León en ‘Arde Madrid. Miguel Zaragoza/Movistar+

El cineasta sevillano sorprendía a muchos con sus primeros trabajos como director. Cierto es que el público, en general, tenían al cineasta ubicado como actor y su salto a la dirección resultó, cuanto menos, refrescante. Tardó poco en conquistarnos con su estilo personal, ameno, sencillo, directo… y muy de barrio (lo dice uno al que Carmina le recuerda su abuela, que fue muy grande).

Un soplo de aire fresco

Tras sus dos primeros largometrajes, Paco León dirigió Kiki, el amor se hace, basado en un film previo de Josh Lawson. Su tercer largometraje es un relato coral que, visto una y otra vez, supone un soplo de aire fresco y de naturalidad, además de una reivindicación del cine vitalista y alejado de prejuicios.

Tres largometrajes, un talento desbordante al que aún le queda mucho camino por delante. Lo siguiente, sobre el papel, antes de rodarse ya resultaba sorprendente. Y arriesgado. Dirigir una miniserie de ocho capítulos para una plataforma de televisión, en blanco y negro, ambientada e inspirada en la estancia de Ava Gardner en España en los años 60.

 

La serie Arde Madrid, creada por Paco León y Anna R. Costa, narra la alocada vida de Ava Gardner (Debi Mazar) entre artistas, aristócratas y extranjeros, una vida de fiesta y jolgorio en plena dictadura franquista. Lo interesante de la propuesta es que la alocada vida de la actriz norteamericana se convierte en la trama secundaria, dando voz principal a sus sirvientes, Ana Mari (Inma Cuesta) y Manolo, el chófer (Paco León). 

Un relato coral

Sin embargo,  aunque hay dos personajes principales, es un relato muy coral plagado de peculiares personajes, como el matrimonio Perón (Osmar Núñez y Fabiana García Lago) o Vargas (Borja Moreno) y la temperamental Lucero (Miren Ibanguren), entre otros.

Arde Madrid tuvo buena acogida de público y crítica, además de resultar ganadora al Mejor Platino a la Mejor miniserie y el Premio Feroz a la Mejor Serie. Méritos técnicos y artísticos no le faltan, desde la dirección, las enormes interpretaciones de sus actores y, por supuesto, el estupendo trabajo de guión y edición.

 

Arde Madrid mantiene la frescura de anteriores producciones dirigidas por el cineasta sevillano, aunque también puede recordarnos al cine clásico. Si bien los primeros trabajos de Paco León como director podrían tener como referentes a las comedias de los primeros años de Almodóvar, la serie Arde Madrid conecta con nuestro cine clásico español, especialmente con los creadores de comedias con cierta (y contenida) mala leche y mucha conciencia social, como Luis García Berlanga, Rafael Azcona o Marco Ferreri.

Pero en Arde Madrid las referencias no se quedan exclusivamente en las producciones nacionales. Sin dejar de ser una producción profundamente española, Arde Madrid es una historia universal que puede entenderse y disfrutarse en cualquier parte del mundo y que, en algún momento, nos podría traer a la memoria El guateque de Blake Edwards.

Imágenes de la serie 'Arde Madrid' de Paco León y Anna R. Costa.

 

Con gran proyección internacional, como le pasa al cine de Almodóvar, Arde Madrid es una obra profundamente española, en la que es fácil ver reflejadas muchas de las cosas de nuestra idiosincrasia. Como espectador, se agradece esa mirada coral, costumbrista, pícara, satírica, alegre y, por qué no, desenfadada de la vida. Se agradece la descripción vitalista de nuestras grandezas y miserias y la luminosidad de un relato que, pese a estar ambientado en tiempos difíciles, nos deja con un buen sabor de boca.

Para tiempos difíciles, Arde Madrid es un elixir audiovisual. Pensemos en su final, en esa gran fiesta. De esas fiestas tan divertidas y cercanas que hemos celebrado… y volveremos a celebrar aquí. Toca verla, por primera vez, por segunda o por tercera, y pensar que, más pronto que tarde, volveremos a vivir la vida como se merece. Porque tomarse la vida, venga como venga, con humor no está nada mal. Eso, por suerte, es muy Made in Spain.

Disponible en Movistar+.


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