Guillermo Rojas estrena hoy ‘Una vez más’, un retrato sutil y personal sobre la precariedad, la ruptura y la necesidad de seguir adelante. Hablamos con él de Sevilla, sus referencias culturales y esos sentimientos que llevamos a flor a piel

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23 Oct 2020
Alejandro Ávila
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Una historia aparentemente sencilla. Pero con unas profundas raíces culturales y emocionales. Así es Una vez más, la película de Guillermo Rojas, definida por Verónica Forqué y Fernando Colomo como un “acercamiento, de una forma sencilla, directa y delicada, a la realidad con la que se encuentran tantos jóvenes en nuestro país, retratando por un lado la precariedad laboral y por otro una historia de amor interrumpida precisamente por esa situación injusta”.

Tras una decena de premios en festivales y los Premios Asecan del Cine Andaluz, Rojas estrena este viernes 23 una película que apela a nuestros sentimientos, mientras la pareja protagonista, Abril (Silvia Acosta) y Dani (Jacinto Bobo) pasean por una Sevilla alejada de los clichés. El director presenta Una vez más este viernes a las 20.45 en el Cine Avenida.

¿Cuál es el origen de Una vez más?

Nace de la necesidad de encontrar una historia que fuera sencilla y, en teoría, fácil de llevar a la práctica y que a la vez estuviera relacionada con el cine que me gusta, con mi entorno, con el mundo que conozco y que se centrara en las emociones. No quería volverme loco y pensar algo que fuera muy complicado de rodar o demasiado costoso porque ya llevaba un tiempo moviendo un proyecto más ambicioso, de época, pensado para ser una coproducción a nivel internacional.

¿Y qué ocurrió?

No acababa de arrancar, así que decidí darle una vuelta al planteamiento de producción y partir de una idea en apariencia sencilla (un mero reencuentro) y desarrollarla hasta ver dónde me llevaba. Exprimirla hasta que doliera. Si te soy sincero, la canción Ai, dolors de Manel fue una gran inspiración en un primer momento. Quería hablar de no quedarse anclado en el pasado y de salir adelante ante una situación de bloqueo. De ahí surgió la idea.

El encanto de una ópera prima suele ser que está lleno de detalles personales: ¿Cuánto hay de ti en esta película?

Más de lo que suelo admitir. De mí y de las personas que más quiero y con las que he compartido mi vida en los últimos años. De hecho, mi productora, Laura Hojman, siempre dice que si la gente supiera la de verdad que hay detrás de la historia, fliparía. En muchos aspectos, es una película que nace por Laura y para ella, aunque luego hable de otros muchos temas. Pero reconozco que hay expresiones, situaciones y diálogos de Una vez más que parecen sacados de mi día a día. Hay mucho personal por ahí flotando… La verdad es que siempre que escribo vuelco mis sueños, mis pensamientos, mis frustraciones o mis miedos. No sé hacerlo de otro modo. He intentado varias veces escribir por encargo y es algo que no llena en absoluto.

“En Una vez más hay más de mí de lo que suelo admitir”

 

Han pasado diez años desde tu corto, La patrulla perdida, hasta tu largometraje: ¿Requiere mucho esfuerzo sacar adelante el primer largo?

Requiere perseverancia, ser paciente y también tener los pies sobre la tierra. A nivel artístico no varía mucho respecto a un corto. Solo son más días de trabajo y se requiere una mayor concentración y coordinación de los distintos departamentos. Pero a nivel de preproducción, de marketing y de promoción, la cosa cambia mucho. Todo lleva mucho más tiempo, más preparación y los procesos son más largos. Interviene mucha gente y la búsqueda de financiación es, sin duda, la etapa más compleja. Yo, en algunos momentos de este proceso de casi cinco años he dudado de que la película saliese, pero había algo que nos impulsaba a Laura y a mí a seguir adelante. Necesitábamos sacar esta historia.

¿Con qué mimbres cinematográficos has construido esta película?

Soy un gran apasionado del cine independiente entendiendo este tanto por una forma de contar como por las historias que normalmente cuentan. Me gusta esa mezcla de libertad creativa, osadía e inconsciencia que a menudo hay en la creación de una obra alejada de criterios puramente comerciales y siempre supe que me gustaría seguir ese camino. Hay un cineasta al que admiro mucho que es Eric Rohmer y en parte, es por el modelo de producción que mantuvo durante toda su carrera. Él encontró su manera de filmar, con presupuestos reducidos, casi siempre con un equipo familiar, rodeado de colaboradores habituales, y nunca renunció al pleno control creativo de sus películas. Y ha conseguido hacer una obra fílmica muy humana y muy coherente.

¿Quizás Woody Allen también?

Woody Allen es otro cineasta que me gusta mucho y que también tiene una forma parecida de trabajar. La verdad es que me gustaría encontrar la manera de poder hacer como ellos, el cine que me apasiona y poder sacar adelante películas cada dos o tres años con colaboradores a los que quiero y respeto. En España hay cineastas como Isabel Coixet o Cesc Gay que llevan muchos años sacando adelante películas sin perder su sello personal tan característico. En esa liga quiero jugar yo.

“Admiro mucho a Eric Rohmer por el modelo de producción que mantuvo durante toda su carrera”

¿Qué otros referentes culturales sostienen la película, como música, literatura…?

Hay mucha música de la escena indi sevillana, de grupos de amigos como Dani Llamas, Maga o Yorch y de bandas que tanto admiro como Löbison, McEnroe o Duncan Dhu. Quería que su sonido impregnara la película y ayudara a ir de la mano en la historia de Abril. A nivel literario hay referencias a Jane Austen, Lorca, Alberti o Miguel Hernández pero sobre todo para definir la personalidad de Daniel, ese periodista en paro reciclado en cuentacuentos. He de reconocer que he usado más referentes cinematográficos como Beautiful Girls (Ted Demme), Brooklyn (John Crowley), y el cine de Jonás Trueba, John Carney o Richard Linklater.

 Una Sevilla alejada de los tópicos. Con esa frase te han dado el Premio a Mejor Largometraje en el Festival de Madrid: ¿es posible dedicarle una carta de amor como tu película a una ciudad con una historia y unos referentes tan asentado como Sevilla sin caer en tópicos? ¿Cómo?

Para mí no ha sido difícil, adoro Sevilla. Es la ciudad en la que me he hecho adulto, en la que llevo viviendo veinte años y donde disfruto cada día. Es mi hogar, en definitiva. Suelo decir que lo único que hemos hecho en esta película ha sido sacar la cámara a la calle y rodar. Queríamos hacer una película naturalista y realista y trabajamos muy duramente en ese sentido. Una de las cosas más bonitas que me han dicho al ver la película es que esta sí es una película sevillana y creo, que en parte, es por ese interés en no desvirtuar el espíritu de la ciudad.

Quería que el sonido de la escena de la musica indie sevillana impregnara la película y ayudara a ir de la mano en la historia de Abril

¿Es Sevilla una ciudad muy tradicional?

Sevilla tiene una idiosincracia y una personalidad muy fuerte, y en muchos aspectos es muy tradicional, es cierto, pero por otro lado también es moderna y, por encima de todo, es una ciudad viva. Está en continuo movimiento pero en un movimiento apacible, pastueño, relajado y alegre. Transmite tranquilidad, paz y alegría. Nuestro interés en no caer en clichés era porque pienso sinceramente que los sevillanos no somos así. No somos un cliché aunque a veces se nos refleje en el cine como estereotipos cercanos al costumbrismo de pandereta y gracietas o al lumpen de la Sevilla trágica y del underground.

¿De qué manera interactúa la ciudad con tus personajes?

Pues creo que de una forma muy orgánica. Abril vive en Londres, un lugar donde no se acaba de encontrar cómoda pese a llevar allí ya cinco años y regresa a Sevilla, que aún considera su hogar y donde ha sido más feliz en su vida. Y claro, se le vienen encima multitud de recuerdos y emociones. Pero estas ciudades son también la representación del mundo interior de Abril y quisimos que se reflejara en la luz, el sol y la lluvia que aparecen en ellas. Quisimos jugar con la idea de que, a pesar de estar ambientada en primavera, en Sevilla no siempre hace un tiempo estupendo y que también se podía poner el día feo y llover como pasa normalmente en Londres. Y por contraste, en Londres también podía salir el sol y hacer un día maravilloso. La idea no es que la ciudad haga a la persona (que también) sino que la persona haga la ciudad.

“La idea no es que la ciudad haga a la persona (que también) sino que la persona haga la ciudad”

En tu película hablas de la precariedad laboral durante la crisis económica: ¿cómo se puede hilar con sutileza los grandes temas sociales sin que el mensaje resulte demasiado obvio?

Hablamos mucho de ello en las lecturas de guion que hicimos y entendimos que lo mejor era que subyacera a lo largo de todo el relato como algo que estuviera ahí y que acompañara la vida de los personajes. Casi todos están en los veintitantos y cerca de la treintena y esa generación sufre de lleno toda la crisis económica. Preparados como nunca pero sin poder desarrollarse laboral y personalmente como quisieran. Y eso jode y frustra y te hace vivir triste. Apostamos por hablar no tanto de lo mal que está la situación en general sino de cómo afecta a cada uno los personajes, sobre todo a nivel emocional.

¿Y de qué manera lo plasmáis?

En los pequeños detalles, como el hecho de que cuando se gana poco dinero cualquier gasto para un bebé que está en camino se convierte de repente en un mundo. O de la sensación de limbo que se tiene cuando no queda más alternativa que prepararse unas oposiciones sin saber cuándo se van a convocar plazas ni cuántas serán. Cuando Abril, que está planteándose muy seriamente dejar Londres y volver a Sevilla, se da cuenta que las cosas no han cambiado tanto desde que se marchó de España debe replantearse de una forma más madura las consecuencias que su vuelta le puede acarrear.

¿Se ha resignificado la película desde que se estrenó la película, ante esta nueva crisis?

Creo que en cierto sentido sí, porque Una vez más habla de alguien que quiere volver a vivir lo que la hacía más feliz en la vida y ahora eso le es imposible del todo. Es como un quiero y no puedo. Es lo que más desearía del mundo pero de algún modo siente que es una quimera. Que el tiempo para eso ya pasó y que todo va a ser diferente a partir de ahora. No digo que sea peor pero sí distinto. Y, claro, están esos paseos por Sevilla y ese reencuentro con sus amigas y su familia, y con Dani, y hacer esas cosas que tanto echaba de menos.

“La vida nos ha cambiado tanto y estábamos tan acostumbrados a tocarnos que es complicado vivir en esta nueva normalidad”

¿Se parecen entonces las dos crisis?

Y desde ese prisma sí que puede tener relación con la situación que estamos viviendo porque no hay ni un día que pase que yo no quiera abrazar y besar a mis seres queridos, o salir a bailar o, simplemente, ver las caras de la gente mientras paseas. La vida nos ha cambiado tanto y nosotros estábamos tan acostumbrados a tocarnos los unos a los otros que claro que es complicado vivir en esta nueva normalidad y ser consciente de que las cosas van a tardar bastante en volver a ser como antes.

Guillermo Rojas en el rodaje de Londres. Foto: Laura Hojman

¿Hay un mensaje positivo al que podamos acudir en tu película en estos momentos tan complejos?

Yo diría que sí. Siempre tuve claro que la película tenía que transmitir esa idea porque por muy mal que vayan las cosas, todo al final acaba pasando y hay que adaptarse a las circunstancias y seguir viviendo. Porque no se puede estar siempre pensando en lo que fue y ya no será, porque regodearse en la melancolía no es sano y porque si miramos siempre hacia atrás nos perdemos lo que está pasando en este momento delante de nuestros ojos. Porque tenemos que vivir, es nuestra obligación desde que nacemos.

“Tenemos que vivir, es nuestra obligación desde que nacemos”

¿Cuáles son tus próximos proyectos tanto en tu faceta de productor, como de director?

Como productor estoy inmerso a tope en el estreno del documental Antonio Machado. Los días azules que ha dirigido Laura Hojman y que presentamos la semana que viene en la Seminci y que luego va a verse en los festivales de Sevilla, Huelva, Reus, Zaragoza y Edimburgo. Estoy muy orgulloso de lo que Laura ha conseguido y espero que mucha gente se acerque a su visión del universo machadiano. Creo de verdad que es lo mejor que hemos hecho en la productora y en cierto sentido entronca con el tema de Una vez más porque habla de las cosas que hemos perdido, del país que podíamos haber sido de no haber sufrido la Guerra Civil y cuarenta años de dictadura.

¿Murió Machado de pena?

Recuerdo hablar con Laura sobre la idea de que Machado murió de pena justo tras cruzar la frontera y dejar atrás el país que tanto amaba. Cada vez que pienso eso me toca muy fuerte. Qué pena de país y qué mierda de historia que vivimos… Como director estoy desarrollando varios proyectos siempre desde un punto de vista de comedia pero aún es pronto para hablar de ellos porque estoy desarrollándolos y habrá que esperar a 2021 para poder dar más noticias al respecto.

Fotos: Curro Medina

Un comentario sobre “Guillermo Rojas: “Me gusta la libertad y la osadía del cine indie”

  1. Magnífica película de Guillermo Rojas. Todos los adjetivos tendrían cabida en este comentario… Sencilla, profunda, veraz, comprometida, introspectiva, esperanzadora….. Creo que Rojas conoce a la perfección los hilos que mueve esta sociedad de jóvenes talentosos que, movidos por cierto halo de desesperanza y afán de cambio, deciden dar el salto y volar fuera de su pais.
    He vivido en mis propias carnes lo que significa ver a una hija dar ese paso, como Abril, la protagonista de la película. Fueron muchas las emociones que se movieron dentro de mí cuando asistí a la proyección en Cordoba. La película es un deleite para los sentidos. El recorrido de sus protagonistas por la bellísima ciudad de Sevilla acompañada de ese viaje interior de vivencias y sentimientos encontrados, de recuerdos, de amigos, de familia…. Todos los diálogos están magistralmente escritos, las escenas bien escogidas, los primeros planos, los gestos, las miradas….
    La grandiosa ciudad de Londres se muestra como una puerta abierta a la oportunidad de progresar y de ver como Abril ve realizado su sueño profesional.
    A pesar del mundo complicado que se presenta en la juventud actual, siempre hay una canción ( en la película hay muchas, magnificamente escogidas) y siempre hay lugar para la esperanza.Enhorabuena director.

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