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Alejandro Ávila

En La trinchera infinita, las interpretaciones de Antonio de la Torre y Belén Cuesta nos transportan a la posguerra española. Él interpreta a Higinio, un topo de la Guerra Civil, y ella a Rosa, la esposa que lo oculta, durante 33 años, de la represión franquista.

La película está dirigida por los creadores de Handia, ganadora de 10 premios Goya, Aitor Arregi, Jose Mari Goenaga y Jon Garaño. Goenaga explica que el reto de la película es transmitirle al espectador “la claustrofobia, incomunicación, suspense y ese miedo que te llega a paralizar” de Higinio.

Durante un mes han rodado en localizaciones de Huelva, como Higuera de la Sierra o Paymogo, y Carboneras (Almería). Las calles de Higuera de la Sierra han retrocedido 80 años en el tiempo: las paredes de las casas han envejecido con pintura ocre, se han ocultado los cables eléctricos y el asfalto ha quedado cubierto con esa tierra rojiza que recuerda a la que se encuentra a orillas del Río Tinto.

Antonio de la Torre y Belén Cuesta junto a productores, directores y visitantes de Antonio de la Torre en el rodaje de 'La trinchera infinita'

Antonio de la Torre y Belén Cuesta junto a productores, directores y visitantes en el rodaje de La trinchera infinita

Higuera se ha transformado así en esa Andalucía rural que vivió las inclemencias de la posguerra y en la que algunos hombres permanecieron ocultos durante décadas, por miedo a represalias del régimen.

La historia de Los topos

La historia de Higinio se inspira en la de esos hombre, que Jesús Torbado y Manu Leguineche documentaron en el libro Los topos, y que años después Manuel H. Martín contó en su documental de animación 30 años de oscuridad.

 

Escondidos en habitaciones ocultas, los topos llevaban vidas sedentarias en la clandestinidad. Por esa razón, el rodaje se parará durante más de un mes: para que Antonio de la Torre pueda engordar 15 kilos y mostrar, con su aspecto físico, el paso del tiempo.

De la Torre explica que intenta “hacer personas, no personajes. El reto está en intentar darle un acento, una manera de hablar de la época. La película es un homenaje a esa generación de mis tías, mis abuelas … una generación que supo convivir con la tragedia y que usaba el humor para sobrevivir“.

El intérprete, ganador de un Goya y nominado en diez ocasiones como mejor actor, ha subrayado su acento andaluz en la película. Lo hace con unos directores con una sensibilidad lingüística especial y que han rodado en euskera obras como Loreak Handia. 

En la producción han participado más de 100 figurantes de Higuera de la Sierra, cuyos habitantes, según cuentan miembros del equipo, están “encantados” con el rodaje. Rebeca Núñez, responsable de Deeaz Casting, explica que seleccionaron a personas sin tatuajes ni cortes de pelo modernos y “niños delgados”. En la posguerra andaluza no había niños con sobrepeso.

Figurantes de 'La trinchera infinita' en Higuera de la Sierra (Huelva)

Figurantes de La trinchera infinita en Higuera de la Sierra (Huelva)

La Claqueta coproduce esta nueva película con Irusoin, Moriarti y Manny Films y cuenta con la participación de EITB, Canal Sur, ICAA, Junta de Andalucía y Gobierno Vasco. En esta coproducción de equipos del norte y el sur de España, el director Aitor Arregi subraya con ilusión que “la colaboración entre vascos y andaluces no ha podido ir mejor”.

Por el set de rodaje, encontramos desde un jefe de producción vasco, Ander Sistiaga (que atesora un Goya por Handia), a una jefa de maquillaje andaluza como Yolanda Piña, que forma parte del equipo habitual de Alberto Rodríguez en obras como Grupo 7 o La peste y que ganó una Biznaga de Plata con Tres días, o Pepe Domínguez, director de arte con un Goya por La isla mínima.


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