Juanen Pérez Miranda en la playa de Monsul con un fotograma de Indiana Jones y la última cruzada
Juan Gabriel García
Juan Gabriel García

Para todos los que amamos el cine y buscamos en él una experiencia que va más allá del mero entretenimiento, visitar los lugares donde se han rodado las películas que admiras, descubrir el punto exacto de ese plano que se grabó a fuego en tu mente, y pisar el mismo suelo en el que cineastas como Sergio Leone o Steven Spielberg inmortalizaron algunas de sus obras más míticas, supone una experiencia metafísica en la que se viven experiencias dominadas por la emoción, difíciles de explicar con palabras.

Filming Almería Oficina Provincial de Cine ha lanzado la segunda edición del proyecto Rutas Guiadas de Cine. En esta ocasión se han propuesto tres itinerarios, dos por el Desierto de Tabernas y uno por el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, que trascurren por paisajes almerienses que han servido como continente fílmico a un sinfín de historias de todos los géneros.

Esta actividad nace con el propósito de divulgar la enorme variedad y belleza de las localizaciones cinematográficas de la provincia de Almería. El paisaje es el gran protagonista de la historia de los rodajes en esta tierra, de ahí que resulte tan importante visitar esos lugares si se quiere alcanzar un conocimiento riguroso sobre la intensa relación de Almería con el cine.

Y se intenta llegar a este objetivo proponiendo un atractivo recorrido que, al mismo tiempo, nos acerca más a esa naturaleza que tenemos tan cerca, para algunos todavía muy desconocida, estrechando los lazos entre el cine, el senderismo y la idea de vivir un turismo distinto, cultural, es decir, conocer un territorio gracias a las películas que allí se han rodado. Pocos lugares en el mundo reunirán condiciones tan idóneas como Almería para cristalizar esta idea.

Con la coordinación de Juanen Pérez Miranda, fundador de Almeriacine, y la colaboración y asistencia técnica de Cristina Serena, de la empresa especializada en turismo de cine Malcamino’s, hemos tenido la suerte de que hayan sido nuestros cicerones en la ruta guiada por el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Cogemos el kit de senderista, cámara en mano, batería a tope, y nos adentramos en el sendero de la historia del cine en Almería.

 

Los Albaricoques

La primera parada se produce en la pedanía nijareña de Los Albaricoques. Este pequeño rincón de los Campos de Níjar respira cine por todos los poros de su piel. La silueta de un cowboy recortado en chapa nos da la bienvenida sobre un letrero que dice: “Bienvenidos a Los Albaricoques, es de cine”. Su cenit lo encontró con el rodaje de La muerte tenía un precio en 1965, el segundo western de Sergio Leone protagonizado por Clint Eastwood, y a partir del cual la industria europea perdió la cabeza por el western, el spaghetti western, que se cocinaba en Almería.

Níjar fue uno de los municipios pioneros en apostar por la relación entre el cine y el turismo. Los Albaricoques fue la pedanía en la que se inauguró la Primera Ruta Turístico-cinematográfica del Parque Natural Cabo de Gata – Níjar. Se reconstruyó la famosa era del final de La muerte tenía un precio, se instalaron paneles informativos en los principales puntos de rodaje y los vecinos vieron con buenos ojos que los nombres de sus calles se cambiasen por los de Avenida Sergio Leone, Calle Clint Eastwood, Lee Van Cleef o Camino Gian María Volonté. Son los primeros en sentirse orgullosos de su historia y defenderla.

 

El Cortijo del Fraile

El Cortijo del Fraile es el siguiente punto de interés de la ruta. Esta construcción, realizada por frailes dominicos en el siglo XVIII, reúne las peculiaridades típicas de la arquitectura de los Campos de Níjar, la misma que cautivó a autores como Juan Goytisolo, con sus exclusivos aljibes con los que se aprovecha hasta la última gota que da la lluvia. Es conocida por haber sido el lugar donde, en 1928, ocurrieron los hechos reales que inspiraron a Carmen de Burgos y Federico García Lorca para sus obras Puñal de claveles y Bodas de sangre, respectivamente.

El cine ha inmortalizado este cortijo en numerosas ocasiones, pero, de nuevo, el nombre de Sergio Leone sobresale como el director que mejor rendimiento ha sabido obtener de esta localización. En La muerte tenía un precio el interior del Cortijo del Fraile se convirtió en la guarida del Indio, Gian María Volonté, y sus hombres.

Foto de grupo delante del Cortijo del Fraile

Foto de grupo delante del Cortijo del Fraile.

Esas imágenes hoy día se vuelven cruciales si en algún momento se toma la necesaria decisión de reconstruir este testigo de la historia, casi en ruinas y abocado a la extinción por un galimatías administrativo, ya que se ve perfectamente el interior y todos sus detalles. Absolutamente irreconocible a lo que se observa en la actualidad, prácticamente escombros, un espacio decadente, grotesca sombra de lo que fue.

La otra película clave de Leone donde se ve el Cortijo es en El bueno, el feo y el malo (1966). El Fraile se hace pasar por un monasterio donde se atiende a los heridos de la Guerra de Secesión norteamericana. El personaje de Eli Wallach lleva hasta aquí al de Clint Eastwood para que sea atendido de la deshidratación que casi le provoca la muerte. Una vez Rubio, Clint Eastwood, se recupera, los dos personajes se marchan en una diligencia y mantienen una conversación con una panorámica del Cortijo del Fraile y los Campos de Níjar al fondo.

 

Minas de oro

Tras pasar por este lugar llega la parte más dura de la ruta. Toca andar cinco kilómetros, no sin antes ver numerosos puntos de rodaje por ese sendero, como las minas de oro del Cerro del Cinto. Antes de llegar a la pedanía de Rodalquilar, en un desvío a la izquierda, se accede a tres bocas de minas que han aparecido en películas muy importantes.

Las minas de oro de Rodalquilar. Ese túnel aparece en Indiana Jones y la última cruzada.

Las minas de oro de Rodalquilar. Ese túnel aparece en Indiana Jones y la última cruzada.

Una de estas bocas, realmente no una mina sino un paso que se hizo para que los camiones pudiesen acceder hasta el centro de la extracción del mineral y optimizar el trabajo, protagoniza un plano espectacular en Indiana Jones y la última cruzada (1989). Es el túnel por el que entra el avión nazi que persigue a los doctores Jones, padre e hijo, es decir, a Sean Connery y Harrison Ford. La parte interior se hizo en estudio con complejos efectos especiales, y para la salida del túnel se utilizó la misma entrada, pero con el fotograma invertido con el fin de que pareciese otro lugar, como detalló Pérez Miranda sobre el terreno con fotogramas de la cinta y fotos de la parte que se desarrolló en un set. Los trucos y la magia del cine.

En esta misma localización se rodaron varias escenas para Exodus: Dioses y reyes (2014). La película de Ridley Scott protagonizada por Christian Bale y a partir de la cual Almería ha vuelto a ocupar su puesto de privilegio como escenario natural a tener en cuenta por las grandes superproducciones internacionales. El nuevo punto de inflexión del cine en Almería se escribe a partir de esta película.

En las escenas de Exodus rodadas en esta localización Moisés, Christian Bale, instruye en el arte de la guerra a los esclavos hebreos para iniciar la revolución que libere al pueblo oprimido. Ensayan el tiro con arco y mantienen reuniones en las que planifican su estrategia de guerrilla.

Continúa el camino a pie en dirección a Rodalquilar. Entre medias se disfruta de diferentes puntos donde se han rodado más películas. Uno de estos espacios es un tramo de la pista de tierra en la que el personaje de James Coburn en ¡Agáchate, maldito! (1971), la película más injustamente ignorada de Sergio Leone, emerge como venido del más allá. O un curioso pasadizo que atraviesa la montaña que se ha visto recientemente en It came from the desert (2017), una simpática frikada finlandesa basada en un videojuego con hormigas gigantes en el desierto de Nuevo México, Almería en la realidad.

 

Pitas y minerales

Durante la ruta no solo descubrimos historias relacionadas con el cine, sino que también se nos dan a conocer importantes aspectos sobre la geología y la flora de la zona. Por ejemplo, dos elementos vegetales indispensables para admirar este paisaje, por el protagonismo que poseen y la personalidad que otorgan, como la pita y las chumberas, son importados de México.

La pita, o agave americano, se plantó como alternativa al esparto para obtener cuerda, pero la pronta proliferación del nailon hizo que se dejase de usar industrialmente, aunque permanece inalterable en el paisaje y ya se identifica como un elemento puramente autóctono.

Pitas en el entorno de la playa de Monsul en San José.

Pitas en el entorno de la playa de Monsul en San José.

La chumbera se trajo por motivos distintos. De la familia del cactus, en una zona tan árida podría asentarse sin problemas. Cristina Serena explicó que “se trajo porque retenía muy bien la tierra. Se plantaba en los bordes de los caminos o los terrenos para retener las lluvias”. En la actualidad se encuentra en estado terminal por culpa de la plaga de la cochinilla.

También descubrimos el origen del nombre de Cabo de Gata. En esta tierra se extraía una variedad microcristalina de cuarzo conocida como Ágata. En la Edad Media, tras varios nombres, se empezó a denominar a esta zona como Cabo de las Ágatas, por la abundancia de este mineral. Por la contracción fonética experimentada a lo largo de los años, el Cabo de las Ágatas pasó a ser Cabo de Gata. Quien sabe si dentro de no mucho lo conoceremos como Cabo Gata.

Cristina Serena se parecía a Thanos de Avengers: Infinity war. Si Thanos persigue a toda costa las Gemas del Infinito, Cristina iba cargada de muestras de los cuantiosos minerales que se encuentran en el entorno para mostrarlos durante sus instructivas explicaciones y hacer más amena la visita.

 

Planta Denver

Y llegamos a la Planta Denver de Rodalquilar, el centro donde se trataba el oro que se extraía de las entrañas de las minas del Cerro del Cinto. Se nos presenta como un escenario industrial fantasmagórico, da la sensación de que todo el mundo ha huido de allí a toda prisa tras desatarse una catástrofe nuclear. Pero no queremos parecer apocalípticos, pues este entorno, a pesar de su aspecto, posee una hipnótica fuerza de seducción, que puede encajar a la perfección con muchos tipos de historia.

Entre las películas más destacadas allí rodadas nos vienen rápidamente dos títulos a la cabeza. La futurista Guerreros del sol (1986), protagonizada por una pandilla de jóvenes patinadores con estética Mad Max, entre los que figuraban Jason Patric o Jamie Gertz y, sobre todo, El misterio de Wells (2003).

Este segundo caso resulta sorprendente, pues la Planta Denver se revistió con un trabajo de decoración como pocas veces se ha visto para transformarse en un pueblo de la Inglaterra de 1380. Los técnicos tuvieron que disimular el poderoso sol almeriense para generar una atmósfera gris, cubierta por una sempiterna neblina. La noticia del rodaje de esta producción, cuyo reparto encabezaron actores como Willem Dafoe, Paul Bettanny y Vincent Cassel, tuvo cierto eco mediático porque reclusos del Centro Penitenciario de Almería El Acebuche trabajaron en la construcción del decorado.

 

Monsul

Tras una pausa para reponer fuerzas alcanzamos el último punto de nuestra ruta, la playa de Monsul de San José. De nuevo hallamos un extenso listado de películas aquí rodadas, pero con mucha fuerza viene un título y una secuencia a nuestra mente: el momento en el que Sean Connery espanta a un grupo de gaviotas para librarse de un avión nazi en Indiana Jones y la última cruzada.

Y esta ruta que nos devuelve estos recuerdos se lleva a cabo el mismo día que se cumplen treinta años del inicio del rodaje de la tercera entrega de Indiana Jones en la provincia de Almería, el 12 de mayo de 1988. Un simbolismo circunstancial que evoca uno de los más grandes rodajes que ha protagonizado Almería.

La famosa escena en cuestión también tiene su intrahistoria. Las gaviotas que espanta con un paraguas el personaje de Connery no eran tales, sino que se trataba de palomas. Éstas pasan tan cerca de la cámara que, a simple vista, intuimos a pájaros aletear que pueden ser gaviotas. Si le damos al pause en el momento justo, nos damos cuenta del dulce engaño. En el making of de esta película hay un momento muy divertido. Y es que en el instante en el que Spielberg da la orden de que las palomas salgan volando, éstas, perezosas, se quedan dentro de la caja de la que supuestamente tendrían que haber salido enérgicamente. Este hecho provoca que el director, literalmente, se tire a la arena de la playa partido de risa.

 

El adiós

Llegó el doloroso momento de la despedida. Nuestro maestro de ceremonias en esta ruta, Juanen Pérez Miranda, comparte la idea que expresábamos al principio cuando hablábamos de las sensaciones que se viven al visitar las localizaciones de películas que, de alguna manera, han significado algo en nuestra vida.

Este arqueólogo del cine afirma que “se siente una emoción especial cuando eres fan de la película y conoces por primera vez el lugar donde se ha rodado. Pero lo que más valoro de estas rutas es el efecto inverso. La gente que conoce el sitio, pero no sabe que allí se han rodado títulos tan importantes como Indiana Jones o La muerte tenía un precio. Al descubrir esto se tiene la sensación de sorpresa y, sobre todo, de admiración por el paisaje de Almería”.

Vista panorámica de la Planta Denver, Rodalquilar, con una espectacular vista del entorno.

Vista panorámica de la Planta Denver, Rodalquilar, con una espectacular vista del entorno.

Con esa impresión nos marchamos, con la de admirar el paisaje almeriense que ha viajado, y sigue viajando, por las pantallas de los cines de todo el mundo. Con la visión de que el paso del séptimo arte por la tierra del Indalo ha sido una gran oportunidad, una encrucijada que hay que potenciar al vincularla con el turismo.

En los últimos años el cine en Almería ha dejado de ser algo arcaico para recobrar actualidad, resonancia mediática y política. Ahora nos corresponde a todos los que apreciamos esta historia darla a conocer para que nunca caiga en el abismo del olvido, y Almería sea para siempre una fructífera tierra de cine.

 


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