Robert Folk recibe un homenaje del festival MOSMA de Málaga: “Había un cierto tipo de película en los 80 muy entretenidas, para audiencias muy amplias y nada pretenciosas”

Néstor Cenizo
4 Jul 2019
Néstor Cenizo

Robert Folk (Nueva York, 1949) es un músico de formación clásica que, sin saber muy bien cómo, un día recibió un encargo por el que será recordado durante años. Robert Folk estaba tratando de labrarse una carrera en Los Ángeles como compositor de bandas sonoras, cuando unos ejecutivos de Warner Bros le preguntaron, ya que a Elmer Berstein le había surgido un problema, si él se veía capaz de componer una marcha policial.

Robert Folk compuso la banda sonora de Loca Academia de Policía (Hugh Wilson, 1984), una película que podrá no representar el canon de la elegancia, pero que dejó un poso en una generación de críos y adolescentes, y una canción tarareable hasta el infinito. Loca Academia de Policía es el epítome de aquel cine ochentero: sí, a veces rematadamente malo, pero desprejuiciado y sin las dobleces de la autoconsciencia que aquejan a algunas obras modernas.

A las bandas sonoras de esa década rinde homenaje la presente edición del Movie Score Málaga (MOSMA) que se celebra estos días organizado por el Festival de Málaga. Robert Folk, que compuso las bandas sonoras de La historia interminable 2 u Operación: soldados de juguete representa ese espíritu y recibirá uno de los premios del festival.

Usted estudió en la prestigiosa Juilliard School, por donde han pasado músicos de la talla de John Williams, Wynton Marsalis, Tito Puente o Chick Corea. ¿Cuál fue la influencia en su carrera?

Empecé como un músico de rock cuando era un adolescente. Estaba loco por The Beatles, como la mayoría de los chavales de mi edad, pero cuando cumplí veinte años empecé en la Juilliard School. No tenía ni idea de que pasaría allí diez años. Hice mi master, mi doctorado y acabé dando clases. Fue un momento muy importante en mi vida. En Estados Unidos es el gran centro para estudiar música, y para mí era el sitio en el que tenía que estar, así que me decía que seguramente me quedaría para siempre: daba clases, componía mi música… Por accidente acabé mezclándome con un par de películas, y eso cambió completamente mi vida. Me lo pasé tan bien, fue tan gratificante, un mundo tan diferente al que estaba acostumbrado, que me dije: “Quizá lo intente”. Y entonces me mudé a Los Ángeles.

 

¿Cómo ocurrieron esos “accidentes”?

Tenía dos estudiantes, cuyos padres resultó que eran directores de cine. Habían venido a mis conciertos, así que se me acercaron y me dijeron que querían que grabara la banda sonora para sus películas. Era muy interesante. Para la primera película que hice contrataron a la Royal Philarmonic de Londres, una orquesta de primera categoría. Yo tenía unos 26 años, y nunca había trabajado a ese nivel. Así que fue algo muy excitante, y me inspiró para buscar trabajo en más películas.

 

¿Cuáles?

Eran documentales. Venían del Smithsonian, en Washington DC. Así que eran algo parecido a lo que hacía Richard Attenborugh. ¡Lo cual supone un muy buen lugar para colocar tu música!

 

¿Es difícil para un compositor llegar a Hollywood y empezar a trabajar?

Mira, en los 80, que es cuando yo fui, había muy pocos compositores en comparación con hoy. En los 80, 90, diría que hasta 2005, sólo éramos unos cien para hacer casi todos los trabajos importantes. Pero una explosión que empezó en 2005, con la tecnología, permitió que mucha gente pudiera trabajar en las películas porque tenían estudios, samplers, teclados, sintetizadores… Todo eso dio acceso a mucha gente para crear música para películas, y ahora está saturado. Así que para mí fue relativamente fácil. Llegué a Los Ángeles y contraté una agencia importante, Gorfaine/Schwarz, que me presentó al presidente de la división musical de la Fox, que escuchó algunas de mis grabaciones y me contrató de inmediato. Así que sólo me llevó unas seis semanas.

 

¿La tecnología ha cambiado el mercado?

Totalmente, es completamente diferente. Si vas ahora, las colas para empezar son tan largas que es realmente difícil.

 

¿Sigue siendo necesario mudarse a Los Ángeles?

Creo que necesitas pasar un tiempo allí. Una vez que la gente sabe quién eres y cómo trabajas… Hay muchos compositores que van a Hollywood, se hacen un nombre y luego se va a Europa u otras partes de Estados Unidos. Londres, Nueva York son lugares importantes, pero Hollywood sigue siendo el rey.

 

¿Cómo trabaja? ¿Lee antes el guion?

A mí me gusta leer el guion, y empezar a pensar en ideas mientras todavía se está rodando, si tengo la suerte de que me contraten lo suficientemente pronto. Si tienes esa oportunidad, creo que escribes mejores bandas sonoras. Pero a veces te contratan al final, esperan a que la película casi tenga su forma definitiva antes de presentarte al equipo del director, lo que pone una presión diferente. A mí me gusta empezar con el material temático: temas, melodías, motivos. Algo sobre lo que construir. Suena como un concepto anticuado, y quizá lo sea en el mundo de las bandas sonoras de hoy, donde tienes muchas bandas sonoras muy texturales.

 

¿Qué quiere decir?

Que no oyes muchos temas o melodías. Puedes preguntarte dónde está el contenido. Hay mucho estilo, pero poco contenido. Esto ha cambiado mucho en 40 años. Generalmente escuchas menos grandes temas, como los de John Williams, John Barry, o Elmore [Bernstein]. El estilo hoy es más minimalista, incluso aunque tengas una gran orquesta, la línea es muy plana, muy simple, muy directa.

 

¿Cómo de importante es la comunicación con el director?

¡Lo es todo! Es su película, es la película de… Oliver Stone, de JJ Abrams o de quien sea. Tienen la decisión final de todo lo que haces, así que tienes que darles algo que les guste. Si no puedes arreglártelas para darles algo que estén buscando, no lo vas a conseguir.

 

¿Ha entregado música de la que estaba orgulloso que ha sido rechazada?

Por supuesto, pasa continuamente. A cualquier compositor que conozca le ha pasado. No puedo pensar en un solo compositor que no haya sido sustituido, o cuya música ha sido eliminada. Yo he tenido la suerte de que no me han sustituido, hasta ahora. Pero puede suceder en cualquier momento.

 

¿Cuál es la diferencia entre trabajar para televisión y hacerlo para cine?

Los horarios son mucho más ajustados, y tienes que escribir mucho más rápido. Quizá tienes que hacerlo más simple, algo que puedas ejecutar a veces en una semana, sobre todo si estás grabando por episodios. Tienes que ser capaz de trasladar lo que quieres al equipo y los directores, para convencerlos de que es el camino adecuado para hacerlo rápido.

 

Su obra más conocida es la BSO de Loca Academia de Policía. ¿Cómo llegó a ese proyecto?

Estaba trabajando con Warner Bros en Purple Hearts (1984), que se hacía para Ladd Company, que también estaba preparando Loca Academia de Policía. A los ejecutivos les encantó la película, y me dijeron que estaban haciendo Loca Academia de Policía. “¿Crees que podrías hacer una buena marcha?”. Al principio le habían ofrecido la película a Elmer Bernstein, que la iba a hacer, según me dijeron. Pero le surgió un cambio, lo cual fue una suerte para mí.

 

Al final, compuso la marcha policial más famosa de la historia… ¿Qué significa para usted el hecho de que una composición suya sea tan popular?

Es muy divertido. No importa donde vaya. Allá donde voy, alguien me la tararea, o la ponen en su teléfono [ríe].

 

No es usted de esos músicos que se cansan de su criatura…

No, me encanta. Me lo pasé muy bien, y lanzó mi carrera.

De vez en cuando se reproduce un rumor… ¿Habrá un remake de Loca Academia de Policía?

Bueno, Warner Bros está trabajando en ello. Están tratando de escribir un guion que encaje en el mundo de hoy. Les encanta el proyecto, quieren hacerlo, y me han invitado a participar. Así que espero que ocurra, pero aún no está completamente cerrado.

 

Este año el MOSMA rinde homenaje a las bandas sonoras de los 80. ¿Qué las hace especiales?

Creo que había un cierto tipo de película en los 80: muy entretenidas, para audiencias muy amplias, nada pretenciosas, y hechas para dar entretenimiento a quienes le gustaban las películas. Después, quizá las películas no son tan inocentes. Incluso en los 90, evolucionaron hacia otro tipo de películas.

 

¿Cómo afecta eso a las bandas sonoras?

Hay un estilo, unos rasgos comunes. Cuando sea el concierto del sábado, podrás oír a diferentes compositores, pero en todos hay un cierto sonido en el aire que nos influyó a todos, y puedes escuchar rasgos muy similares. Es lo que llamamos una pauta.

 

¿Cómo la definiría?

Diversión, inocencia, energía… No demasiado sofisticadas. Diría que más entretenidas, como generalización.

 

¿Entiende usted que las bandas sonoras de hoy son muy sofisticadas?

Puede ser. La música a veces es muy simple, pero el sonido está muy producido y en cierto modo es muy sofisticado. En lugar de hacer una banda sonora, es como si hicieras un disco, pero tiene que ir con una película.

 

Hablamos de dos lenguajes diferentes, el musical y el visual, que deben integrarse.  ¿Qué papel tiene la música en una película?

Debe ayudar a contar la historia. Si no estás ayudando a contar la historia no estás haciendo tu trabajo, en mi opinión.

 

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

También soy productor ejecutivo, así que estoy en un proyecto con el que estoy muy emocionado, que es una película llamada Planet X, que todavía no estamos rodando, estamos en desarrollo, pero ya he trabajado en algunos temas. Yo diría que es un Star Wars moderno. Eso es todo lo que digo sobre la historia.

 

Eso son palabras mayores… También si usted compone una banda sonora como la de John Williams.

¡Sí! De alguna manera tendrá que ser distinta, pero tendrá algo de ese espíritu.


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