La ciudad de Sevilla se volcó con unos premios en los que no han faltado el glamour, los cotilleos, las anécdotas… ni los desplantes. Así fueron los premios Goya entre bambalinas

avila
5 Feb 2019
Alejandro Ávila
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Sevilla ha marcado un antes y un después en unos Goya, que han batido el récord de audiencia de los últimos años. La ciudad, como siempre, se ha volcado con las celebraciones previas y una alfombra roja desenrollada en Sevilla Este, para mayor regocijo del humorista Rancio Sevillano.

El cine vino en AVE a Sevilla. O al menos, los más de 1.000 miembros de la Academia del Cine que, con la financiación del Ayuntamiento de Sevilla, llegaron a la capital andaluza. Cuenta un académico que, en las vísperas, la estación de Atocha en Madrid era ya la fiesta del cine.

Alfombra roja de los Goya 2019. Foto: Alejandro Ávila

Según relata, cuando llegó al andén, había un tren larguísimo con más de 25 vagones. “Aquello parecía el desfile de una película de Fellini. En la invitación, yo habría obligado a que la gente viniera ya de etiqueta desde Madrid… ¡eso habría sido genial!”.

Colas por doquier para todo y un bar del tren que parecía el camarote de los hermanos Marx. Eso sí, menos mal que cuando llegaron al hotel se pudieron relajar con una sesión de SPA. Algunos, sin embargo, venían con pocas ganas de descansar.  Al fin y al cabo, todos los fines de semana no viene uno a Sevilla con (casi) todos los gastos pagados.

Nosotros al California, tú al Garlochí

J.J. y Carlos Bayona

Los hermanos Bayona, Juan José (sí, el heredero de Spielberg y su Parque Jurásico) y Carlos (sí, el que lloraba como una magdalena en los Goya de hace un par de añitos y el cámara confundía con su hermano gemelo J.J.) estuvieron de farra hasta el amanecer. ¿El sitio? Un local de Marqués de Paradas llamado California. ¿Será una premonición, JJ?

Al que tampoco acostaba nadie el viernes por la noche era a Antonio de la Torre. Tan espídico como su (corrupto) protagonista en El reino, el ganador del Goya casi termina viendo el amanecer del sábado de marras. Y el domingo también. No era para menos: todo el mundo no tiene un Goya… y menos aún, dos. ¡Enhorabuena, Antonio!

También vimos a Paco Plaza, toda una institución del cine del terror (director de la saga Rec y la escalofriante Verónica), visitando el viernes un templo de la noche sevillana. Sí, hablamos del Garlochí, un bar de aires cofrades, donde, como muchos recordarán, el dueño, Miguel Fragoso, vistió de virgen a la mismísima Uma Thurman (Kill Bill, Pulp Fiction).

Paco Plaza en el Garlochí. Foto: Enrique Lavigne

Homenaje a los nominados andaluces

También en las vísperas de la gran fiesta del cine español, el Ayuntamiento de Sevilla le rindió homenaje a los nominados andaluces y les entregó un trofeo con forma de Giraldillo a Antonio de la Torre, Celia Rico, Fernando Franco y José Alba (directora, montador y productor de Viaje al cuarto de un madre), Alexis Morante (director de Camarón: flamenco y revolución), Anabel Beato, Dani de Zayas y Marta Velasco (maquilladora, director de sonido y productora de Quién te cantará) o José Antonio Hergueta (productor de Sin fin), entre otros tantos.

Nominados andaluces

Fue la ocasión perfecta para que medio sector del cine andaluz terminara, a mediodía, tomando unas cervecitas en la plaza del Salvador. Con permiso, eso sí, de la ciclogénesis explosiva. Algunos de ellos se dejaron llevar  de bar en bar, por efecto de las confidencias y las Cruzcampo, hasta bien entrada la tarde.

Quejas en el sector del cine andaluz

En los mentideros de la industria se ha repetido como un mantra que los Goya se habían hecho de espaldas al pujante sector del cine andaluz, que en 2018 no ha parado de cosechar éxitos en festivales, premios y taquilla. A la Academia le faltaron invitaciones y sensibilidad para crear, como ocurrió con los Premios del Cine Europeo (EFA), una lista de protocolo hecha al alimón con los profesionales locales.

Algunas voces defienden que los Goya son siempre una celebración muy cerrada para la industria y que, otros años, los equipos de las peliculas nominadas han tenido que ver la celebración de la gala desde la habitación del hotel.

Sin embargo, las críticas trascienden el tema de las invitaciones. Algunos van más allá y hablan de que había muy pocos técnicos andaluces trabajando en la gala (organizada por la empresa catalana de Andreu Buenafuente, El Terrat). Visto lo visto, algunos optaron por renunciar a su invitación. Una protesta en toda regla. Otros clamaron airada (y justificadamente) por Twitter cuando no vieron sus nombres en los créditos de la gala. Fue el caso de Alfonso Sánchez y Alberto López… que, Academia del Cine, aunque sean Los Compadres, tienen nombre y apellido.

Y la gala de los Goya comenzó…

Con mayor o menor presencia del cine andaluz, la gala de los Goya comenzó. Y en su alfombra roja se vio (casi de todo): el trasiego incesante de trabajadores que traían y llevaban invitados famosos (un auténtico espectáculo), actrices que pedían que se repitiera mil veces esa secuencia a cámara lenta con confeti que nos brinda Televisión Española antes de la gala (¡Qué paciencia la del realizador y su equipo…!) y algún que otro actor que sufría un curioso resfriado que le hacía aspirar con fuerza cada dos segundos.

Desde las cuatro de la tarde había gente esperando en los alrededores del Palacio de Congresos (FIBES) a que llegaran los famosos a la alfombra roja. Lástima que la valla fuera demasiado alta y la tela carmesí pillara demasiado lejos de los cinéfilos y los caza-autógrafos. Los fans y los curiosos se quejaban amargamente.

Alfombra roja de los Goya 2019. Foto: Alejandro Ávila

Ojo, que no fueron los únicos. Cuentan que la propia Paz Vega se acercó al alcalde, Juan Espadas, para recriminarle la falta de calor humano que había tenido su llegada a la alfombra roja. A dos puntales de la industria andaluza hay que agradecerles el cambio de roles en sus galas: él con falda larga y ella, con pantalón de esmoquin. ¡Valentía y estilazo!

Gala patrocinada por Super Glue

Pero empecemos ya con la gala. Una ceremonia, que como bien dijo uno de los productores de Campeones, Goya a mejor película, estuvo patrocinada por Super Glue 3… ya saben el superadhesivo que te dejaba los deditos pegados de pequeño y que se lo debieron untar a los sobres de los ganadores. Al final, todos esperábamos con morbo que el entregador o entregadora de turno abriera con mayor o menor pericia el sobrecito de marras. Seguro que los políticos corruptos de El reino los habrían abierto en un santiamén.

Campeones

Fue también la gala del emotivo discurso del intérprete Jesús Vidal (actor revelación por Campeones), en el que tuvimos la ¿suerte? de ver a Andreu Buenafuente y Silvia Abril en paños menores y de una Rosalía que dejó mudo al auditorio de Fibes con su versión operística de Me quedo contigo de Los Chunguitos.

Los Campeones lo celebran a lo grande

El reino de Rodrigo Sorogoyen iba cumpliendo con todos los pronósticos hasta que los Campeones de Javier Fesser le robaron la copa en el último suspiro. Y lo celebraron… ¡vaya si lo celebraron! La fiesta tuvo lugar en un gigantesco hall del Palacio de Congresos, donde los actores no pararon de darse un dancing tras otro.

Otra campeona que no perdió la sonrisa fue Arantxa Echevarría, Goya a directora novel por Carmen y Lola. Sin perder la alegría, compartió su felicidad y su cabezón con todo el mundo. Incluido este cronista.

Las directoras Arantxa Echevarría (‘Carmen y Lola’) y Laura Hojman (‘Tierras solares’)

Pero no solo festejaron los ganadores. Entre dos aguas (Isaki Lacuesta), la favorita de buena parte de la crítica, que optaba a mejor película y dirección, regresó a casa con las manos vacías. A sus protagonistas, los hermanos Israel y Francisco José Gómez Romero no les importó. Estaban pletóricos con que su película hubiera llegado tan lejos y no pararon de saludar y hacerse fotos con los numerosos fans de la película.

Hubo cineastas que se engalanaron a medianoche y, burlando la seguridad, se terminaron colando en la fiesta de los Goya, mientras señoras de avanzada edad perdían el conocimiento y tenían que venir los servicios de urgencias sanitarias a atenderlas. Suponemos que cosas del calor humano y alguna copilla de más.

Paz Vega y marido pusieron el glamour

Sin embargo, la fiesta más glamourosa se celebraba a varios kilómetros de Sevilla Este: en Villa Luisa, un lugar de celebraciones junto a la Avenida de la Palmera. Con Paz Vega y su marido, Orson Salazar, como anfitriones, no fueron ni uno ni dos los que se terminaron colando en la fiesta, en la que corrían los cócteles de primera categoría y los platos de jamón serrano.

En un ambiente mucho más relajado y menos bullicioso, las caras más famosas relajaban el rictus, departiendo con los amigos y compañeros de profesión. Por allí andaban el mismísimo Pedro Almodóvar, su adorada Rosalía, los hermanos León (María y Paco), las actrices Natalia de Molina y Aura Garrido (El Ministerio del Tiempo), el productor apache Enrique Lavigne, Miguel Ángel Vivas (director de Tu hijo La casa de papel, mejor director en los premios Asecan del Cine Andaluz), el productor andaluz Olmo Figueredo, el director sevillano Bernabé Rico o el director del Festival de Huelva, Manuel H. Martín.

María León. Foto: Alejandro Ávila

Y, por supuesto, muchos de los ganadores de los Goya: Rodrigo Sorogoyen (guión original y dirección), Antonio de la Torre (actor protagonista), Eva Llorach (actriz revelación), Alberto del Campo (montaje), Raúl de la Fuente (animación).

En un corrillo, el actor malagueño, el más nominado de la historia de los Goya, confesó que en su discurso se enredó con la anécdota del alpinista y no le dio tiempo a dedicárselo a las mujeres que le habían brindado sus primeros papeles en el cine.

En la cola de la barra se pudo ver a Natalia de Molina esperando su turno para pedir una copa, como toda hija de vecino, mientras algunos aprovechaban la intimidad de los baños para felicitar a Rodrigo Sorogoyen, por su Goya a mejor directorPor cierto, el actor Francisco Reyes, nominado a actor revelación con El reino, causó sensación en la fiesta por su colosal altura.

Y la última: un joven director sevillano cuenta que allí era “donde de verdad se cuecen los contactos y el business”… y que la anfitriona, la actriz Paz Vega, le ofreció trabajar con él en su próxima película. ¡Suerte!

Leticia Dolera desmelenándose en la alfombra roja de los Goya 2019. Foto: Alejandro Ávila

 


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