Ana Gámiz
Ana Gámiz

Si algo sorprende de María Barranco (Fuengirola, Málaga, 1961) es su mirada. La veterana actriz desprende luz, sus ojos irradian ilusión y al escucharle hablar de su vida es cuando empiezas a percatarte de que estás ante una actriz premiada con dos Goya, estás ante una ‘chica Almodóvar’, estás ante una mujer reconocida con la Medalla de Andalucía en 1998, a la que los años no pesan, solo le dan “más responsabilidad”.

María Barranco estuvo hace unos días de nuevo en su tierra, Málaga, para ver en la gran pantalla el documental Desbordante Sur, integrado en la serie “Hijos de Andalucía”, producida por Paco Lobatón para Canal Sur, y proyectado en el Rectorado de la Universidad de Málaga el 6 de junio. Y aprovechamos esa visita a su tierra natal para charlar con ella.

“No me lo creía, sentí un gran honor, es una medalla que pesa porque te da responsabilidad”, cuenta Barranco al rememorar el momento en que recibió la noticia, justo antes de verse por primera vez en pantalla grande, en esta ocasión como protagonista de su propia vida. “Lo que ha hecho Paco es un regalo, es un retrato muy amoroso de mi vida”, explica la actriz sobre el documental producido por el periodista.

Aunque reconoce que viene mucho a su tierra, lo cierto es que hace mucho tiempo que dejó la ciudad que la vio nacer como actriz, tras abandonar la carrera de Medicina y estudiar Arte Dramático, para dar el gran salto a Madrid a la caza de cumplir su sueño de dedicarse a la interpretación. “Desde muy pequeñita me gustaba la copla, el baile, y yo lo hacía muy sentío”, recuerda la malagueña, al tiempo que reconoce: “Como todas las niñas, yo quería ser Marisol”. Y aunque eso de dedicarse al teatro fue recibido en su entorno en principio como una idea extraña, ella ya tenía el gusanillo dentro después de formar parte de una compañía de teatro local.

De la afición a la profesión

Estudió Arte Dramático en la capital malagueña y ni corta ni perezosa se marchó a Madrid con tan solo 19 años, y muchas ilusiones en la maleta. Pero lo que pocos saben es que tan solo llevaba María una semana en Madrid cuando consiguió un papel y debutó en el teatro con La venganza de Don Mendo.

Después aparece en la historia de la malagueña el que ha sido su más fiel camarada de vida: “He crecido de la mano del cine”. Para María es muy difícil quedarse con un papel, de todos aprendió, y a todos los quiere, “como a los hijos”, nos cuenta. Sin embargo, de lo que no duda es de que su papel en Mujeres al borde de un ataque de nervios supuso un antes y un después en su carrera.

“Mi vida cambió de la noche a la mañana”, recuerda Barranco de esa época, en la que el teléfono sonaba constantemente y los directores le ofrecían mucho trabajo. Se convirtió en ‘chica Almodóvar’, muy joven y un poco abrumada al pasar a ser una cara popular, aunque ahora reconoce entre risas que es más bien “una señora Almodóvar”.

Tras el debut con el director manchego, llegaron grandes directores y grandes títulos a la vida de María, como Las cosas del querer, Las edades de Lulú, Todos los hombres sois iguales, Bwana, Atún y Chocolate, entre más de una treintena de largometrajes en los que la actriz ha participado y que ya forman parte de la historia viva del cine español.

“Nos pagan por mentir y, si lo haces bien, te pagan mucho más”, es como explica María Barranco su trabajo como intérprete, que siempre aborda “desde la verdad” y con un pellizco en el estómago “como la primera vez”. Cine, teatro y televisión, pero de todos los trabajos que ha realizado María Barranco, dice la actriz “que el mejor está por venir”.

Como coda final de la entrevista, rescatamos un Granito de Luz que los compañeros de Historias de Luz le hicieron a María Barranco hace tiempo, en la que relata su relación con Andalucía.


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