El fotógrafo Julio Vergne durante un rodaje.
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Alejandro Ávila

Árboles talados, especies protegidas aplastadas bajo las ruedas de los tráilers… y miles y miles de botellas de plástico desperdiciadas. Todos son casos reales, ocurridos en Andalucía durante el rodaje de producciones de cine, publicidad o series en los últimos años. Pero la destrucción de la naturaleza durante las producciones tiene los días contados.

La Unión Europea ha lanzado el proyecto Green Screen, para que las productoras vayan adaptándose a una normativa que les va a exigir un escrupuloso respeto al medio ambiente. El objetivo es “reducir la huella de carbono de la producción cinematográfica y televisiva europea”.

16.000 vasos desechados

Tim Wagendorp, de la Fundación Audiovisual de Flandes, es uno de los ocho socios del proyecto Green Screen y pone un ejemplo demoledor: un rodaje desecha 16.000 (¡!) vasos de plástico, generando 6 metros cúbicos de residuos. “¿Por qué no usar una botella y un vaso que puedes volver a utilizar?”, se pregunta durante las jornadas organizadas por Promálaga, empresa pública del Ayuntamiento de Málaga y socio español del proyecto.

Wagendorp ofrece más datos que nos permiten hacernos una idea de la dimensión del problema. Por ejemplo: una película hecha en su región, Flandes (Bélgica), genera 73 toneladas de emisiones de dióxido de carbono. Lo mismo que diez hogares belgas… ¡durante todo un año!

Lo que genera más impacto es el transporte (40%), seguido por los residuos (28%), la postproducción (19%), el cáterin (8%) o la generación de energía (5%). Ante este panorama desalentador para la lucha contra el cambio climático, son ya muchas las voces (y las manos) que se han alzado para aportar su granito de arena contra la degradación ambiental.

Yanira Cáceres, asesora medioambiental para rodajes en Canarias, explica que en las islas han creado un decálogo de rodajes sostenibles “fáciles de entender y aplicar”. Para ello cuentan con la complicidad y el apoyo de la Tenerife Film Commission, donde la mitad de la isla es espacio protegido.

Un decálogo para proteger el entorno

El decálogo creado por Cáceres incluye medidas como localizar responsablemente, moverse de manera sostenible, implementar un catering más sostenible, reciclar (y reducir y reutilizar) o hacer un uso eficiente de la energía y del agua.

Cuando se rueda en espacios protegidos, el equipo de rodaje recibe advertencias para proteger la fauna autóctona (sobre todo si se encuentra en época de cría), se crea un plan de vigilancia ambiental y se hace un cálculo de la huella de carbono. Desde Andalucía, los socios de Promálaga se encuentran ultimando un manual de buenas prácticas, que está previsto que se presente durante el Festival de Málaga.

Luz Molina, responsable de Green Screen, explica que el manual trata de ser “claro y orientativo” y cuentan ya con una calculadora de huella de carbono en los rodajes, que incluye un cuestionario sobre la preproducción y la producción y recomienda una serie de medidas para reducir la huella de carbono. Para facilitar dicha labor, están creando “un listado de proveedores verdes, para que los productores no tengan que hacerlo”.

Sello Green Screen

El sello verde, que hoy en día proporcionan empresas privadas de certificación a un coste elevado, supone un plus de competitividad para atraer coproducciones o services con empresas extranjeras que quieren rodar en España y tienen una elevada conciencia ambiental.

En el sector ya hay voces que son conscientes del reto. Albert Soler, por ejemplo, productor ejecutivo de Mamma Team y presidente de la Asociación de Productoras Publicitarias de España, explica que su asociación promueve una medidas como documentar que el entorno ha quedado ‘en perfecto estado de revista’, reducir el impacto sobre el espacio natural, certificar el estado de los animales que se empleen durante el rodaje y no utilizar botellas de agua.

Daniel Ortiz Entrambasaguas, presidente de Procinema (Asociación de Productores de Málaga), destaca durante el encuentro que en su caso procuran buscar hoteles que estén a menos de cinco de minutos a pie del rodaje. De ese modo, se reduce el uso de vehículos, se ahorra en combustible y, en definitiva, se reduce la huella de carbono de la filmación.

En el encuentro de Málaga participaron además instituciones como el ICAA, la Andalucía Film Commission, Extenda, Europa Creativa MEDIA Andalucía, la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, exhibidores como MK2, productores de EPPA- APRIA, PECAA, PROCINEMA y APCP o asociaciones de cineastas como Aamma o Cima.


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