Ignacio Gutiérrez Torrejón
Ignacio Gutiérrez Torrejón

Dirigir cine es intentar plasmar en imágenes la película que tienes en la cabeza del modo más fiel posible. Son palabras del director y actor Alfonso Sánchez (El mundo es suyo, 2018) el pasado 6 de noviembre en las jornadas Los Oficios del Cine, dentro del ciclo organizado por FilmAnd.es y la Fundación Cajasol, que han contado también con la colaboración de la Fundación SGAE.  En esta ocasión se reunieron tres directores andaluces que comentaron su trabajo y sus enfoques profesionales: junto a Sánchez, participaron la directora sevillana Celia Rico Clavellino, que en estos momentos presenta su película Viaje al cuarto de una madre y Paco Baños, que tras las buenas críticas de su anterior película Ali (2001), ultima ahora su segundo largometraje, 522, un gato, un chino y mi padre.

Para Rico Clavellino la función de la dirección de cine supone salvar la distancia entre la escritura y la imagen, es decir, “convertir un deseo o una sensibilidad abstracta en algo concreto”. Por su parte Baños define la dirección de un modo más práctico: “dirigir significa resolver problemas”, bromea. Los tres representan caminos muy diferentes con dos puntos en común: sus inicios van paralelos a un duro trabajo hasta llegar a dirigir y sus primeros trabajos han obtenido una excelente acogida de público o crítica.

Celia Rico Clavellino durante su intervención en Los oficios del cine sobre la dirección de cine.

Celia Rico Clavellino durante su intervención en Los oficios del cine sobre la dirección de cine.

La pasión por contar historias como motivación en sus inicios en el cine

El placer de escribir para Celia Rico Clavellino es la base de su deseo de contar historias. “Cuando empecé a estudiar audiovisuales proyectaba la idea de ser guionista”, explica la directora. No obstante, su carrera profesional comenzó en la producción, lo que le permitió  conocer todo el proceso de desarrollo de un filme. “Desde una productora conoces el proceso de toda la película, que no comienza solo con la escritura del guion, sino también con el desarrollo del proyecto, la estrategia para buscar financiación, la comercialización…”, comenta la directora. “Te permite tener un mapa mental muy interesante de cómo hacer una película”.

A Alfonso Sánchez fue su madre quien le trasmitió la pasión por el cine clásico: desde la filmografía de Willy Wilder hasta la serie Alfred Hitchcock presenta. Después, una profesora le informó de que existía la asignatura de historia del cine en Comunicación, rememora. A partir de ese momento comenzó a realizar pequeños cortos. “Vi que era posible dedicarme a esto”, aclara el director y actor sevillano, que además reconoce  la influencia de la generación de Paco Baños, “que abrió la ventana a pensar que eso se podía hacer en Andalucía”.

Por su parte, Paco Baños lo tenía menos claro, aunque sus juegos infantiles con una cámara Super 8 junto al director Alberto Rodríguez le determinaran de algún modo. Nunca pensó dedicarse al cine. “Cuando estudiamos Ciencias de la Información no entendíamos muy bien ni lo que significaba la palabra imagen”.

Fueron la primera generación en la facultad de Comunicación de Sevilla.  Allí crearon entre quince personas el proyecto CinExin, que consistía en hacer un corto de tres minutos cada uno con una cámara de 16 mm que iban compartiendo, además de intercambiarse las funciones. “Fui cámara en cinco o seis, hice la producción en otros dos, así cogías experiencia, aunque no sé si oficio”, bromea. En un festival en Granada, Canal Plus lo compró. “El resultado sirvió de ejemplo para demostrar que desde Andalucía se pueden hacer grandes cosas”.

Alfonso Sánchez durante su intervención en Los oficios del cine sobre dirección de cine.

Alfonso Sánchez durante su intervención en Los oficios del cine sobre dirección de cine.

Tres primeros cortos abarcables sobre lo cotidiano

En los primeros trabajos de estos profesionales de la dirección hay, además, otro aspecto en común, desde perspectivas distintas, los tres investigaron en su entorno cotidiano para contar su historia. Y algo más, lo hicieron con los recursos de que disponían: escenarios sencillos y un guion abarcable para un primer proyecto audiovisual.

Tras años trabajando como actor, rodando cortos y cine experimental, en el año 2007 Alfonso Sánchez decidió que si no conseguía hacer una película y llegar al público, se retiraría. “Tenía planeado irme a hacer paellas en El Palmar”, comenta entre risas. “Como despedida se me ocurrió hacer un corto con todo lo que yo sabía hacer, mi manera de escribir, de dirigir y de actuar… me junté con Alberto y de ahí salió el corto Esto no es lo que era, que se convirtió en uno de los primeros virales españoles de YouTube”.

El proceso surgió con naturalidad. El Festival de Gines y lo subió a internet y la semana el mismo director recibió un correo electrónico en cadena con el corto. “Nos saltamos a todos los intermediarios del cine justo cuando YouTuve no estaba explotado, era el momento idóneo”.

 

Tantos caminos para llegar a la dirección de cine como vidas

Para Celia Rico Clavellino “existen tantos caminos para llegar a la dirección como vidas”. Cuando le preguntan cómo un productora que no hace proyectos pequeños se interesó en su película, responde que porque ha trabajado diez años con ellos. “La primera vez tienes miedo, inseguridad y piensas que los actores más conocidos no van a querer trabajar contigo”. Pero le mandó el guion de su primer corto a la actriz Asunción Balaguer y le gustó.

Su primer trabajo Luisa no está en casa (2012) partió de una idea muy acotada casi una localización y dos personajes. “Quería encontrar mis zonas de confort y explorarla, no complicarme mucho la vida y abordar lo que pensaba que podría ser más sencillo”. Se estrenó en la Biennale de Venecia y pasó por la Seminci de Valladolid.

Paco Baños durante su intervención en Los oficios del cine sobre la dirección de cine.

Paco Baños durante su intervención en Los oficios del cine sobre la dirección de cine.

En cambio, el primer cortometraje de Paco Baños “no salió muy bien”, según señala bromeando. Pero quiso intentarlo otra vez desde lo cotidiano y lo sencillo de rodar. “Pensé que estaría guay contar una historia de una pareja a lo largo de nueve meses en una sola localización que es el cuarto de baño”.

Para el director sevillano es importante tener ganas de contar algo ya que la profesión de dirección se trata de “una carrera de fondo con mucho recorrido y es necesario tener mucha fuerza para aguantar y sacar tus proyectos”. Una idea que matiza Sánchez: “Son proyectos muy personales que parten de una necesidad personal y eso te apega mucho a ti mismo, es el punto de partida”.

 

Tres carreras profesionales ejemplares para quienes quieren dedicarse a la dirección de cine

“Al presentar la película siento que el hecho de que haya hecho una película puede ser útil para muchas chicas que estudian cine”, comenta Rico Clavellino. “El hecho de verme a mí puede inspirar a otras personas para pensar que un director no es una persona de cierta edad con las cosas muy claras, sino una persona con dudas, que hable bajito, que pregunte”.

Aunque paralelamente Alfonso Sánchez no ha parado de trabajar como actor, su productora Mundo Ficción es un ejemplo de crecimiento. “Una cosa que se montó para acceder a ayudas públicas, de repente se convierte en una empresa con las infraestructuras y los gastos que supone tener una empresa”, explica aunque añade: “Yo cuando voy a hablar de lo que ocurrió, no lo recomiendo, pero a nosotros nos salió bien, en esa época hubo ejemplos parecidos como David Sáez con Malviviendo y todos los eventos cinematográficos en Andalucía que iban creciendo”.

Alfonso Sánchez, María Rodriguez, Juan Antonio Bermúdez, Celia Rico Clavellino y Paco Baños.

Alfonso Sánchez, María Rodriguez, Juan Antonio Bermúdez, Celia Rico Clavellino y Paco Baños.

El paso del corto al largo

Ante el miedo o la responsabilidad que se puede sentir frente al primer largometraje, Celia Rico explica que “cuando ruedas la obsesión son los personajes, la historia, si piensas en la responsabilidad que supone el dinero público, la subvenciones  y en que la gente no puede salir decepcionada cuando salga del cine, no haces la película”. Y matiza: “Las expectativas no las colocas tan lejos, tus obsesiones son si el personaje tiene que dar un paso a la derecha o a la izquierda”.

Su primera película Viaje al cuarto de una madre no es un trabajo autobiográfico pero parte de su historia personal. “La historia nació de la relación a distancia que tengo con mis padres, uno se da cuenta de que no es fácil corresponderles, son pequeñas cosas sobre las que el cine te permite reflexionar, si no nos desnudáramos no haríamos esto, haríamos otra cosa”.

Por su parte, El mundo es nuestro surgió en un periodo complicado, “en ese momento se había acabado el dinero, no había ayudas públicas y supuso un parón para muchas productoras que se fueron a la ruina por deudas”, comenta Alfonso Sánchez, que también planificó una película “que fuera factible, una peli que fuera casi teatro”. Cuando se estrenó en el Festival de Málaga en una sección no oficial, recuerda Sánchez, “mi sensación era que no sabía para qué lo había hecho, que era locura,  que me había arruinado, pero funcionó”.

 

Los oficios del cine, un ciclo para mostrar el trabajo del sector audiosual andaluz

Los Oficios del Cine cierra así por este año sus sesiones juntando de nuevo a tres cineastas jóvenes de primer nivel, que desde proyectos muy diferentes han conseguido abrirse un hueco en el cine español. El ciclo ha ido ocupándose desde marzo de este año de diferentes oficios audiovisuales, como la fotografía, el montaje, el guion, la dirección de producción, el sonido y la composición musical, siempre con una excelente respuesta por parte del público, que ha abarrotado en todas las jornadas la Sala Antonio Machado de la Fundación Cajasol.


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