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Redacción filmAnd

El Ministerio del Tiempo, la serie más premiada de RTVE, vuelve a las pantallas de la televisión pública española en unos días. Se estudia ya en las universidades como uno de los hitos de la ficción audiovisual nacional y ha conseguido, mediante una inteligente estrategia transmedia, conectar con enormes sectores de público joven y no tan joven, fomentando de una manera original y efectiva el interés por la historia.

Para ir entreteniendo estos días que faltan para su estreno, nos contagiamos de su espíritu y saltamos de su pasado a su futuro: recuperamos cinco de los momentos más fascinantes de sus dos primeras temporadas y avanzamos cinco de las novedades que nos tienen preparadas para la tercera.

Comenzamos con nuestros cinco momentazos anteriores.

1. La creación de la patrulla
El Ministerio del Tiempo tiene muchos agentes trabajando en sus diferentes misiones, pero la serie se centra en las aventuras de una patrulla en la que se juntan tres peculiares personajes: la decimonónica Amelia Folch (Aura Garrido), una de las primeras mujeres españolas que estudiaron en la Universidad, el soldado Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda), miembro del Tercio de Flandes y transportado al Ministerio desde su siglo XIV original, y el enfermero contemporáneo Julián Martínez (Rodolfo Sancho). En la segunda temporada, Pacino (Hugo Silva) cubre la baja “temporal” de Julián. Pero ahora recordamos el momento en el que los tres originales fueron reclutados en el capítulo 1 de la primera temporada.

2. Emotiva despedida
Una de las bazas fundamentales de la serie es la continua introducción de personajes históricos muy reconocibles en las tramas. Algunos de ellos son los sujetos pasivos de las misiones, ya que pueden estar amenazados por algún suceso que altere el curso “real” de su historia o su obra. Otros, como el divertido Velázquez (interpretado por Julián Villagrán), son agentes del Ministerio. La interacción con estos personajes ilustres da pie a situaciones cómicas, pero también a momentos de gran emoción, como la despedida en el Capítulo 08X01 entre Federico García Lorca (Ángel Ruiz) y un Julián consciente de que el poeta iba a ser fusilado poco después.

3. Napoleón el cocinillas
Angustias (Francesca Piñón), secretaria del ministro, es una secundaria de lujo. Representa muy bien cierta caricatura de la funcionaria eficiente y fiel, aunque a veces su jefe le complique la vida con tareas que extralimitan sus funciones. Algo así pasó cuando le encomendaron que fuese vestida de monja a 1808 a encontrarse con el mismísimo Napoleón Bonaparte (Fernando Cayo) en Tordesillas, donde pasó la navidad. Total, que el emperador y ella terminaron cocinando juntos un pollo asado.

4. Unos reyes “que se conocen de algo”
Las interacciones entre referentes históricos se rizan aún más cuando coinciden con algún personaje que también ha protagonizado ficciones audiovisuales recientes, dando pie a conexiones muy divertidas, en lo que podríamos denominar “cameos” históricos. Un gran ejemplo de esto es la aparición de la reina Isabel I de Castilla o Isabel la Católica, interpretada por Michelle Jenner, la misma actriz que le había dado vida en la serie Isabel. Una irónica línea de diálogo se encargaba de subrayar la relación de la reina con Rodolfo Sancho, Julián en El Ministerio, y Fernando el Católico en la otra serie. Los reales esposos se reencontraban así en un doble nivel de ficción, en el 08X01.

5. Una revelación imperial
Otro de las grandes atractivos de esta serie es el amplio abanico de posibilidades que abre en ella un recurso dramático clásico: la ironía dramática. Sabemos muy a menudo más que los personajes en lo que respecta a la acción y como espectadores jugamos con la ventaja de conocer su historia completa, pero además en muchas ocasiones podemos disfrutar de una revelación, ya sea el descubrimiento de un avance científico (hay continuas bromas con las nuevas tecnologías, por ejemplo) o la trascendencia de una obra, como sucede en el capítulo en el que la patrulla debe convencer a Cervantes (Pere Ponce) para que termine el Quijote. Y esa revelación del futuro a veces es gigantesca, como cuando un soberbio Felipe II (Carlos Hipólito) descubre en qué se ha convertido su imperio, el Imperio Español.

Y ahora apuntamos cinco claves de la tercera temporada.

6. Más cine 
Siempre ha habido referencias cinéfilas, pero en este caso parece que van a ser más explícitas. De hecho, en dos capítulos la trama principal involucrará a dos grandes directores: Hitchcock y Buñuel. Se conocen detalles sobre todo sobre el capítulo del primero, que será el 01X03. Hitchcok (José Ángel Egido) viajará a España para participar en el Festival de San Sebastián y los soviéticos intentarán secuestrarlo, algo que deberán evitar nuestros héroes ministéricos.

7. Más exteriores, más acción, más efectos especiales
La compra de derechos de emisión por parte de Netflix ha permitido subir considerablemente el presupuesto de producción, permitiendo un mayor despliegue técnico y escénico. Hasta ahora, el equipo había grabado en estudio o en exteriores de la Comunidad de Madrid, pero en los nuevos capítulos los agentes viajan por diferentes lugares de España.

8. Nuevos actores, nuevos personajes
Pedro Casablanc (como el pintor Goya), Luis Callejo (como el noble Godoy, ministro de Carlos IV), Macarena García (como una miembro de la Resistencia en la II Guerra Mundial) o Tamar Navas (como el poeta Bécquer) son algunas de las incorporaciones más destacadas de este año. El anuncio los papeles que interpretarán aporta así algunas pistas sobre las tramas de esta tercera temporada.

9. Nuevas líneas transmedia
La presencia de la serie en diferentes soportes y vías de comunicación es uno de los secretos de su éxito. Desde la primera temporada, la comunicación del equipo con sus seguidores a través de las redes sociales ha sido continua. Pero además se van abriendo otros canales, como el cómic Tiempo al tiempo o la ficción sonora de cuatro capítulos Una llamada a tiempo, que se puede escuchar en podcast a través de la web de la serie.

10. Todo cambia pero todo continúa
Sin duda en la tercera temporada se va a notar la ausencia de Julián (Rodolfo Sancho), personaje que ya estuvo desaparecido durante buena parte de la segunda. Su sustituto en las misiones ministéricas, Pachino (Hugo Silva), es diferente pero el caso es que funciona y también ha conseguido mantener la química con el resto del reparto y con los espectadores. Todos los demás continúan, con mayor o menor presencia. Y será posible así seguir disfrutando tanto de los habituales (Aura Garrido, Nacho Fresneda, Cayetana Guillén-Cuervo o Jaime Blanch) como de algunos otros episódicos que se han ganado el cariño del público y el favor de los guionistas, como Julián Villagrán (Velázquez), Víctor Clavijo (Lope) o Pere Ponce (Cervantes).
Lo más importante, lo que podríamos llamar la esencia argumental, se mantiene. Y quizá nada la resume mejor que el conocido “efecto mariposa”. Y el precioso tráiler de la tercera temporada lo utiliza como gancho.

Y por poner un colofón andaluz a estos avances, adelantamos también que varios actores andaluces, como Antonio Dechent, José Manuel Poga y Cuca Escribano, tendrán su momento en esta temporada, en concreto en el 02X03, que cuenta un episodio de la II Guerra Mundial en el que fue importante la Marina de Punta Umbría.

 


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