El secreto de tus ojos

El miedo a amar. Juan José Campanella mima cada detalle de la historia de amor de Ricardo Darín y Soledad Villamil en ‘El secreto de sus ojos’. Donde una sola letra lo cambia todo…

Manuel H. Martín
3 Jul 2019
Manuel H. Martín

Temer y amar, dos sentimientos contrarios que pueden ir unidos. Se chocan, se fusionan e, incluso, se inyectan en nuestras venas como si se tratara de un virus que nos puede paralizar o de una cura que nos permite seguir adelante. ¿Cómo puede producirse este cóctel emocional? Se produce porque, por unas u otras razones, por experiencias o vivencias, tememos amar.

El amor puede ser una fuente de energía, pero su contrario, el desamor, puede producir la peor de las catástrofes. En medio de estos procesos, el temor campa con destreza y cargado de miedos, dudas e inseguridades, ingredientes que impiden que muchas historias salgan adelante. Hoy, como en otros tiempos, el temor a no ser correspondido, el temor a que nos hagan daño, sigue siendo uno de los pilares fundamentales de nuestra vida, y también de muchas de las narraciones.

Recordemos la inquietante pregunta que en Una historia del Bronx (película dirigida por Robert de Niro) del joven protagonista a su “maestro” gánster: ‘¿Es mejor que te teman o que te quieran?’ La respuesta que daba el gánster era cínica y terrible, pero lo cierto es que la pregunta en sí, la dichosa dicotomía, forma parte del subtexto y del fondo dramático de muchas obras literarias, teatrales y cinematográficas.

Pero no pensemos que solo se puede hablar del amor (y el temor a amar) en obras catalogadas como ‘románticas’, no, ni mucho menos. Hay relatos de otros géneros que han tratado el tema con sutileza e incluso con mayor profundidad, como es el caso de El secreto de sus ojos, que bien podría enmarcarse dentro del género negro policial con toques de drama.

Su director, el argentino Juan José Campanella, tiene una interesante y extensa filmografía, combinando trabajos en cine y televisión. En algunos de sus títulos sobrevuelan el amor y sus temores, como El mismo amor, la misma lluvia, El hijo de la novia o Luna de Avellaneda. Sin embargo, el título en el que de forma más sutil y magistral habla de estos sentimientos encontrados es El secreto de tus ojos.

Una escena de 'El secreto de tus ojos'.

Una escena de ‘El secreto de tus ojos’.

Basada en la novela La pregunta de sus ojos de Eduardo Sacheri, la película está protagonizada por, entre otros, Ricardo Darín, Soledad Villamil y Guillermo Francella, y obtuvo multitud de galardones, entre ellos el Óscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa en 2010. Tuvo un estupendo éxito de público y crítica y bien es cierto que, a pesar de estar ambientada en Argentina, su relato podría haberse ubicado en cualquier parte del mundo.

Su trama, enormemente universal, gira en torno a Benjamín (Darín), un agente judicial retirado que, a finales de los años noventa, decide investigar, junto a su asistente Pablo (Francella) el asesinato de un chica joven durante los setenta, un período oscuro de la historia de Argentina.

Soledad Villamil y Ricardo Darín en El secreto de tus ojos

Soledad Villamil y Ricardo Darín en El secreto de tus ojos

Partiendo del suspense, la historia navega entre géneros, con emotividad y sensibilidad, mezclando tiempo presente y flashbacks del pasado, para desarrollar varias tramas en las que sobrevuelan diferentes facetas del amor.

Todos los personajes lo han sufrido en sus carnes. El viudo de la chica muerta y desaparecida nunca pudo superar la pérdida del amor de su vida, y acaba ocultándose en el rencor, la ira y la venganza. El compañero de Benjamín, en un acto de amor fraternal, acaba sacrificándose por su amigo.

El agente protagonista, Benjamín, es incapaz de declarar su amor a Irene, la jefa de departamento, a la que conoce desde hace años (Villamil) y, más aún, de emprender una vida con ella después de abandonar la idea años atrás. Esta última trama puede que sea la que haga la película más interesante, especialmente por cómo se desarrolla a nivel narrativo y por todo lo de identificable e inspirador que podemos encontrar en ella.

Campanella cuida y mima con detalle la historia de amor del personaje protagonista, de forma efectiva y sencilla

Partiendo de una realización (véase la escena del estadio) excepcional, Campanella cuida y mima con detalle la historia de amor del personaje protagonista, de forma efectiva y sencilla, a través de un objeto muy cinematográfico: la máquina de escribir. Benjamín escribe sus informes con una máquina de escribir que tiene estropeada la tecla A. Así, tendrá que corregir muchos de sus escritos colocando la A posteriormente.

TEMO se convierte en TE AMO. Y Benjamín se da cuenta de que tiene que superar el miedo a amar

Al final del film, en un giro mental fundamental en la cabeza del protagonista, Benjamín se da cuenta cómo todo cambia al añadir esa A en una palabra que le obsesiona y que tiene escrita sobre el papel. No solo cambia la palabra, sino que se transforma en el polo opuesto, pasa del bloqueo (y el miedo) a la acción (y la esperanza).

TEMO se convierte en TE AMO. Y Benjamín se da cuenta de que tiene que superar el miedo a amar, o al menos de intentar amar, a Irene. Ya ha perdido mucho tiempo temiendo, incluso se ha torturado con la escena del tren de hace años, en la que no pudo quedarse al lado de quien él pensaba que podría ser el amor de su vida.

Soledad Villamil en 'El secreto de tus ojos'

Soledad Villamil en ‘El secreto de tus ojos’

El secreto de sus ojos termina con el descubrimiento de un crimen atroz como metáfora de una terrible época de impunidad y, a la par, su desenlace muestra el descubriendo personal de su protagonista, que ya ha perdido mucho tiempo en su vida evitando o temiendo amar.

El secreto de sus ojos termina con el descubrimiento de un crimen atroz como metáfora de una terrible época de impunidad

Eso es lo que hace grande a la película, eso es lo que nos mueve por dentro como espectadores. El gran detalle que recordaremos siempre. Porque es cierto que el amor puede ser terrible, pero el temor a amar también.

Las películas tienen ventajas gracias a sus guiones, a las maravillosas coincidencias, pero en la vida, en ocasiones, las historias pasan de largo o se dejan escapar por temores, miedos e inseguridades.

Alguien escribió una vez que ‘nuestras dudas son traidores que nos hacen perder lo que a menudo podríamos ganar, al temer intentarlo’. Puede que llevara razón, aunque debemos tener claro que el secreto para combatir nuestros temores, simplemente, puede estar ante nuestros ojos.


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