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Alejandro Ávila

Es uno de los festivales más comprometidos del mundo. Al menos, así lo recalcan año tras año: la Berlinale no es nada sin su militancia sociopolítica. La 69ª arranca con un compromiso por la igualdad de género que va más allá de discursos vacuos: el 41% de las películas que compiten por el Oso de Oro está dirigida por mujeres.

Y las elegidas no son cualquiera, sino veteranas de la talla de Isabel Coixet, Agnieszka Holland o Agnes Varda. En el caso de Coixet, la directora catalana acude con Elisa y Marcela, una película producida por Netflix y protagonizada por Natalia de Molina (que ganó el Feroz y el Asecan del Cine Andaluz por su papelón en Quién te cantará). Si lo hace como acostumbra, son muchas las opciones las de la actriz jiennense de llevarse el Oso de Plata a mejor actriz.

Coixet viaja al pasado y cuenta la historia del primer matrimonio gay de España… que tuvo lugar en 1901, cuando una de los contrayentes se hizo pasar por hombre.

Viaje a la Ucrania de Stalin

En el caso de Agnieszka Holland, que visitó Sevilla en diciembre como presidenta de los Premios de la Academia del Cine Europeo, presenta la producción Mr. Jones. En ella, la directora polaca relata la vida del fotógrafo Gareth Jones, que en 1933 tomó un tren desde Moscú hasta Ucrania, donde pudo retratar de primera mano los desmanes de Stalin. Según algunas fuentes, inspiró la Rebelión en la Granja de George Orwell.

La tercera en discordia en este triunvirato de grandes directoras europeas es Agnes Varda, que presenta película fuera de competición. ¿Su nombre? Bien sencillo: Varda por Agnès. Se trata, como su propio título indica, de una mirada a su obra desde su propio punto de vista. Una obra que abarca más de medio siglo y que siempre ha esquivado los caminos más academicistas.

Espacio para el nuevo talento

No están solas en la sección oficial. Les acompañan otras directoras como la danesa Lone Scherfig, que ha inaugurado la Berlinale con The Kindness of Strangers, la alemana Nora Fingerschedit (System Crasher), la austriaca Marie Kreutzer (The Ground beneath my Feet), la macedonia Teona Strugar Mitewska (God Exists, her Name is Petrunya), la alemana Angela Schanelec (I was at Home, but). Toda una declaración de intenciones políticas en tiempos de post-Me Too.

Todas ellas se tendrán que enfrentar, en su carrera por el Oso de Oro, con gigantes de la talla del chino  Zhang Yimou (One Second), el francés François Ozon (By the Grace of God), el alemán Fatih Akin (The Golden Glove).


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