Alejandro Espadero
Ignacio Gutiérrez Torrejón
16 Mar 2019 - Ignacio Gutiérrez Torrejón

En esta entrevista, el director de fotografía Alejandro Espadero nos habla sobre el oficio de la dirección de fotografía, su enfoque profesional, así como proyectos más recientes

Participa en varias de las películas andaluzas más importantes del cine andaluz del 2018, como Jaulas, Cuándo los ángeles duermen y Ánimas. Alejandro Espadero estuvo nominado a la mejor dirección de fotografía en la pasada edición de los Premios Asecan del Cine Andaluz. En esta entrevista Espadero nos habla sobre el oficio de la dirección de fotografía, su enfoque profesional, así como proyectos más recientes.

 

¿Cómo empezaste a trabajar en el cine y en la dirección de fotografía? ¿Qué formación es necesaria para dedicarse a este oficio?

Comencé rodando cortos con los amigos con cero pesetas. Después trabajé como eléctrico, de ahí pasé a auxiliar de cámara y de ahí a ayudante, operador y director de fotografía. Para mi esta es una secuencia muy lógica y creo que además muy importante para entender el trabajo de cada uno de los puestos de los que siendo director de fotografía serás jefe de equipo. Creo firmemente que donde realmente se aprende es rodando y rodando con distintos equipos porque todos te va a aportar algo nuevo. Y, por supuesto, viendo mucho cine, documental, publicidad, etcétera.

 

¿Qué significó para ti tu reciente nominación a los Premios Asecan del Cine Andaluz?

Haber estado nominado a los premios Asecan es todo un orgullo. Supuso un reconocimiento a todo el trabajo y esfuerzo que durante años llevo realizando como director de fotografía. Además, un reconocimiento en tu tierra, que parece que siempre es más difícil.

De hecho, ¿qué te sedujo o te atrajo del cine?

Yo venía del mundo de la fotofija, pero en mi vida laboral cambie a operador de cámara y hubo un momento en que me di cuenta de que me atraía mas  contar historias a través de imágenes en movimiento y luz.

 

¿Cómo definirías la dirección de fotografía en el cine? ¿Qué aporta al resultado final, es decir, a la narración que se cuenta en una película?

Definir la dirección de fotografía es más difícil de lo que parece. Depende mucho de la historia, del director y de los medios. Pero podríamos decir que el objetivo es ayudar al director a plasmar en imágenes su guion. Para conseguirlo, utilizamos varias herramientas como la luz o los movimientos de la cámara, los tipos de planos, la paleta de color, y mas técnicamente el tipo de cámara, las lentes y los filtros.

¿Cómo explicarías el trabajo que realiza un director de fotografía antes, durante el rodaje, o en la postproducción?

Durante la preproducción desde mi punto de vista es muy importante empaparse del guion y hablar mucho con el director y el resto de departamentos para definir entre todos una estética común. Si este primer paso no esta bien consolidado el rodaje puede ser muy caótico.

 

¿Y durante el rodaje y postproducción?

Durante el rodaje, el trabajo de un director de fotografía es llevar a cabo todo lo hablado durante la preproducción. Dicho así, parece fácil, pero en realidad es el encargado de capitanear al equipo de cámara, eléctricos y maquinistas para  marcar la estética de cada secuencia y decidir que tipo de óptica y el movimiento de cámara, además de mantener un racord lumínico coherente para la película. En la postproducción damos forma al material a través del etalonaje (corrección de color) para que todo tome forma.

¿Cuánto de creación artística y cuánto de profesión técnica tiene la dirección de fotografía?

Me atrevería a decirte que casi mitad y mitad, pero depende. Hay proyectos en los que parecemos físicos o matemáticos de la cantidad de cálculos que tenemos que hacer y otros más sencillos técnicamente que te dejan mas libertad creativa.

 

Estás presente en varias películas andaluzas del 2018, como por ejemplo Jaulas, Cuándo los ángeles duermen y Ánimas. ¿Puedes explicar cómo enfocaste el trabajo de Jaulas, una película que juega con unas referencias estéticas andaluzas peor sin localizarse en un espacio concreto?

El trabajo en Jaulas fue todo un reto ya que me imcorporé con poco tiempo de preproducción. Por otro lado el director y yo teníamos muy claro desde el primer momento los conceptos visuales  y narrativos de la película. Nicolás Pacheco había estudiado la gama cromática de la película junto a Lala Obrero (directora de arte) y de vestuario, junto a Esther Vaquero, por lo que en el trabajo previo había mucho avanzado. Dada la crudeza que la historia posee, la propuesta fotográfica pasa por no realizar una estética muy áspera ni sucia, ya que todo lo que ocurre en la historia ya lo es por sí mismo. La película se plantea como una fabula actual por lo que se tomó la decisión de mantener un nivel de saturación normal sin tender a la desaturación para crear más esa sensación de cruda realidad.

En Cuando los ángeles duermen y Ánimas participas como DOP segunda unidad, ¿puedes explicar en qué consiste y cómo fue el trabajo en ambas películas.

Como director de fotografía de segunda unidad tienes que ceñirte a una estética y narrativa visual que ya esta marcada entre el director y director de fotografía. En estos casos tienes que ser fiel al trabajo realizado. Hay otras ocasiones en las que tienes que copiar la luz de una secuencia, ya sea porque es un inserto como en el caso de Cuando los ángeles duermen o bien porque es un retake de una secuencia como en el caso de La isla mínima.

 

¿Qué otros trabajos, no estrictamente cinematográficos, destacarías de tu producción audiovisual?

Fuera de lo estrictamente cinematográfico, disfruto mucho rodando publicidad, documental y realizando foto-fija.

 

¿Qué proyectos tienes actualmente?

He trabajado como operador de cámara en El Inconveniente de Bernabé Rico con dirección de fotografía de Rita Noriega y en febrero comencé en Madrid el rodaje como director de fotografía del largometraje El Plan, de Polo Menárguez.

 

¿Cómo ves el presente y el futuro del cine andaluz?

En la actualidad, el cine Andaluz está en un momento magnífico. Hemos alcanzado el reconocimiento a nivel nacional que nos merecemos gracias a pioneros como Benito Zambrano, Alberto Rodríguez, Dani de Zayas o Pepe Domínguez  entre otros y ahora esta llegando una nueva generación como Nicolás Pacheco, Gonzálo Bendala, Alfonso Sánchez, Diana Sagrista y otros muchos que vienen pisando fuerte. Gente dispuesta a no perder esa inercia que ya lleva cine andaluz. Así que yo creo que el cine Andaluz va a disfrutar de buena salud durante mucho tiempo.


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