David Trueba viaja hasta Melilla en ‘A este lado del mundo’, una mirada profunda y global sobre las migraciones, las fronteras y los muros más infranqueables levantados por la humanidad

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28 Ago 2020
Alejandro Ávila

Ficción y realidad suelen tener un matrimonio complicado. Es fácil caer en el panfleto cuando se habla de los grandes temas e injusticias de la humanidad. Esas historias en las que resulta fácil trazar una raya y poner a los malos a un lado y a los buenos, al otro. En su última película, A este lado del mundo -presentada este jueves en el Festival de Málaga-, David Trueba logra salir (gloriosamente) indemne de la encrucijada.

El cineasta madrileño vuelve a a apostar por Vito Sanz (Alberto), como ya hizo en Casi 40para acompañarnos hasta la trágica cotidianidad de Melilla. Alberto, un ingeniero soso e indolente, debe renovar, bajo cuerda, ese sistema de vallas que no solo separa un pedacito de tierra de otro, una ciudad de un país, sino dos universos en eterna colisión: los que quieren entrar y los que se lo impiden.

Melilla se convierte así en un lugar fronterizo donde todo es posible y nada es lo que parece. ¿Quiénes son los buenos? ¿Quiénes son los malos? Mientras Alberto pasea junto a la valla, Nagore -la agente de la Guardia Civil que lo protege, interpretada con enorme resolución y humor por Anna Alarcón-, lo resume así: «A un lado, estamos nosotros. Y al otro, una legión de tipos con ganas de entrar».

El pez fuera del agua

Alberto representa a ese español medio («entre James Stewart y un votante de Ciudadanos», en palabras de Trueba), al que el conflicto de la inmigración le pilla de lejos y que, aunque tenga las afiladas concertinas de la valle delante de sus narices, prefiere mirar hacia otro lado: cumplir con su trabajo de ingeniero y soslayar la tragedia humana de este lugar fronterizo.

A este lado del mundo es, en definitiva, cine de frontera, ese subgénero cinematográfico lleno de matices, vida y personajes estrafalarios que se mueven, con soltura, entre las luces y las sombras… mientras otros hacen la vista gorda, como el Capitán Renault en Casablanca (Michael Curtiz): «¡Qué escándalo, qué escándalo… he descubierto que aquí se juega!».

Trueba demuestra de nuevo que es un tipo preocupado por los grandes conflictos de la humanidad contemporánea, pero que su aproximación a esos temas conflictivos dista de ser frívolo y distante. El cineasta observa el mundo con curiosidad, compasión y una mirada poliédrica, que le permite profundizar en el tema, sin perder el pulso narrativo.

En A este lado del mundo, no hay ni rastro de maldad ni artificio. Y eso, en estos tiempos de cine resabiado y con tanta mala hostia, es muy de agradecer.

La película se estrena este viernes 28 de agosto en la plataforma de VOD del propio David Trueba


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