A la gran pregunta de cómo definir un futuro clásico del cine con una sola palabra, la indudable respuesta: Sirat

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20 Sep 2025
Carlos Loureda
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Para el público una de las mejores secciones del festival de San Sebastián es Made In Spain. Una selección inmejorable, con las inevitables ausencias que limita el espacio de programación, de lo más memorable del año. Y para la crítica la oportunidad perfecta de poder abordar una obra sin cortapisas ni secuestrar al espectador el grado de sorpresa que conlleva toda película. La mayoría de ellas ya se han estrenado y se han podido ver con anterioridad.

Así que como Sirat ha sido un exitazo de taquilla, aunque lo recomendable sería disfrutar de ella dos o tres veces, ya avisamos que este artículo está escrito para ser leído tras su visionado, dado que está repleto de spoilers.

¿Cómo definir un futuro clásico del cine? Las respuestas pueden ser tan variadas como interlocutores opinen sobre el tema, pero hay tres o cuatro elementos que la mayoría incluirán en la definición. Una calidad en su concepción, tanto artística como narrativa, y su realización; un modelo posible de referencia; un diálogo universal que traspase fronteras y culturas; y un puente entre la tradición pasada y la modernidad más futura.

Sirat lo tiene todo y por ello es la mejor opción para representarnos a los Óscars. Además, detrás de ella está una gran distribuidora americana que ya ha cosechado en años anteriores premios en esa categoría.

Como los grandes cineastas en sus obras maestras, Óliver Laxe anticipa y define, desde las primeras imágenes, el tono de lo que ocurrirá durante el metraje. Todas las imágenes iniciales del montaje del sonido de la rave, iconográficamente hablando, una perfecta representación de la crucifixión.

Esas subidas y bajadas a los bafles es pura instalación del futuro sacrificio que vendrá poco después. Por si no es suficiente, el desierto recuerda el paisaje bíblico de la cruz. Todavía hay más. Para reafirmar lo que ocurrirá, el cineasta cierra un plano general de un bafle hasta dejarlo reducido a uno de detalle que es, sencillamente, una cruz. Sí, habrá dolor, muerte y sacrificio de inocentes.

El director brilla al unir referencias del pasado reactualizándolas. Del monolito entre los homínidos de Stanley Kubrick, nuestro talentoso director pasa a la torre de sonido entre nuestros contemporáneos (que incluso conservan el mismo color, negro como el futuro, en ambos casos).

Si existe una temática hoy en día que puedas establecer un diálogo universal, sin lugar a dudas, este es el tema de la pérdida. La aún no olvidada pandemia mundial, las tensiones internacionales, las guerras fronterizas, los genocidios a plena luz de día o las catástrofes naturales son el pan nuestro de cada día. De la noche a la mañana todo puede desaparecer. Sirat ha sabido condensar todo este significado de la inquietud en esta historia de un padre que busca a su hija veinteañera, desaparecida sin dejar rastro alguno.

Convirtiendo al protagonista en uno más de los miles de refugiados de una guerra que nunca ve, pero de la que tiene que sufrir sus trágicas consecuencias, el director acierta de pleno en la temática.

Para cerrar su broche de oro de futuro, ¿o ya presente?, clásico, Óliver Laxe añade la referencia última de todo cinéfilo: el tren. Una de las primeras imágenes pilares del universo del séptimo arte. La genialidad del cineasta es introducir este elemento en el final de la historia, pero dándole el toque justo contemporáneo.

El cine comienza con un tren que llega a su destino (aunque en realidad no fue parte de las primeras proyecciones, ha logrado pasar así al imaginario universal), con sus acomodados viajeros descienden para retomar su vida y encontrar a su familia y amigos.

En Sirat el tren no llega, se va hacia un destino desconocido y, posiblemente, sus ocupantes tampoco llegarán nunca a ver a su familia ni a retomar su vida anterior (lo que desde otro punto de vista añade la reflexión de los fines y utilidades del cine en la actualidad).

Óliver Laxe en plena genialidad. Un film para ver y volver a ver en bucle. Por cierto, ya en plataformas.


Un comentario sobre “Sirat, del monolito de Stanley Kubrick a la torre de sonido de Óliver Laxe

  1. Y las grandes road movie…esta entra en el podio con Easy raider, The straight story, El aura…aunque está sea más de destino y viaje donde entraría macho point. Joyas del cine agrego Sirat gracias

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