Andrea Ganfornina firma uno de los cortos de la temporada, candidato a Mejor Cortometraje de Ficción en los V Premios Carmen: Quejío de loba. Una obra que indaga en la violencia machista a través de personajes que huyen del estereotipo y que están interpretados por unos magníficos Ana Salas y Marcos Cáceres

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5 Dic 2025
Alejandro Ávila
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Andrea Ganfornina firma uno de los cortos de la temporada, candidato a Mejor Cortometraje de Ficción en los V Premios Carmen: Quejío de loba. Una obra que indaga en la violencia machista a través de personajes que huyen del estereotipo y que están interpretados por unos magníficos Ana Salas y Marcos Cáceres.

La ecléctica banda sonora, entre el flamenco de Carmen Linares y el hiphop de Abocajarro, ensalza una obra que «ya ha cumplido su objetivo»: «Después del preestreno, hubo una invitada que decidió denunciar y alejarse de ese maltrato», revela Ganfornina.

¿Cuál es el origen de Quejío de loba?

 Ana Salas, actriz protagonista y madre de los tres personajes menores, me llamó explicándome las ganas de realizar una pieza audiovisual en nuestra tierra, Jerez. Ambas, después de años trabajando juntas y compartiendo momentos, teníamos la necesidad de hacer cine desde casa, cerca de nuestras familias y contando con los profesionales de la provincia. Yo llevaba mucho tiempo intentando mover mi primer guion, un largometraje. Llamaba a todas las puertas, viajaba a las capitales con mi carpeta, decenas de correos sin respuesta (o respuesta automática)…

¿Y fue ahí cuando entró Ana Salas?

Sí. Sentía que me encontraba las puertas cerradas antes de ser atendida. Nadie me escuchó, ni me leyó. Tenía 20 años. Entonces, Ana me dijo: «La única manera que tengo de ayudarte es pidiéndote que me escribas un personaje. Este corto se va a hacer». Y así ha sido.

¿Por qué era para ti importante retratar la violencia machista y, además,  hacerlo de esta manera?

Después de estudiar historia del cine y análisis audiovisual saqué una conclusión evidente. El cine es una herramienta social con una capacidad transformadora que todo cineasta debe aprovechar. Ambas teníamos claro que nadie nace siendo machista, ni racista… La clave está en la crianza que recibimos y así lo hemos querido demostrar en el cortometraje. La protagonista, gracias a la educación que da a sus hijos, se da cuenta de la que ha recibido en su propia infancia. Cine protagonizado y dirigido por mujeres, el guion tenía que hablar en femenino.

¿Por qué te decidiste por este estilo realista?

Por la verdad del guion, estéticamente la historia lo necesitaba. Muchas mujeres, después de ver el corto, se han acercado a nosotras dándonos las gracias, sintiéndose identificadas. Después del preestreno, hubo una invitada que decidió denunciar y alejarse de ese maltrato. Para nosotras, ya habíamos cumplido con el objetivo. De hecho, en la casa donde se rodó vivía una familia con cinco hijos. Sin ventanas, sin agua, sin baño… Eso me ayudó a creerme que no estábamos contando ninguna mentira.

Y luego está la poesía, el juego infantil… ¿cómo fue este hallazgo narrativo?

Durante la creación, siempre vinculaba a la madre con la supervivencia. El objetivo era la protección de sus hijos. De ahí el título, una loba que cuida a sus crías. La creatividad de una madre puede ser infinita si el objetivo es apartar a su hijo de lo malo.

¿Y por Marcos Cáceres, que logra un perfil tan meticulosamente real?

Marco nos dio muchos motivos para ser él. Primero, los trabajos que había realizado y que pudimos estudiar antes de contactar con él. Necesitábamos alguien con fuerza, mirada fija y con cierto parecido físico a los pequeños. Luego, tuvimos una primera reunión en la que nos transmitió que el personaje le encantaba. Creo que una de las claves para conseguir la verdad fue darle libertad de guion en uno de sus monólogos. Él sabía perfectamente lo que sentía su personaje y cuál era el conflicto. Era una escena complicada, con tres pequeños. No fue fácil para nadie, pero él concretamente hizo un esfuerzo sobrenatural.

La banda sonora también tiene un papel fundamental, mezclando lo tradicional y lo contemporáneo. ¿Cómo fue tu selección?

Unir la música de Carmen Linares con la de Abocajarro, como idea era una locura, pero el resultado fue maravilloso. Carmen Linares le aportaba la sensibilidad, la cercanía, el vínculo con la protagonista. Ayudaba a ese momento de soledad en el que la protagonista se encontraba con ella misma. Abocajarro resume la historia al final del cortometraje dando la crudeza, focalizándose en el conflicto y cómo este afecta a los menores que viven este tipo de horror. Una canción sin tapujos, clara y contundente. Ambos aceptaron, contar con dos equipos musicales para un solo proyecto siendo, además, un cortometraje, fue un auténtico lujo.

Quejío de loba ha tenido un importante recorrido por 56 festivales y ha ganado 12 premios. ¿Cómo has vivido este éxito?

La primera nominación fue en Pakistán. Pensaba que no llegarían más. Lo mejor es que con la 56ª sigo pensando lo mismo. Siempre siento que es la última noticia, pero a los días siguen llegando más. El éxito para mí es poder seguir haciendo cine y vivir del audiovisual en mi tierra, con mi familia.

¿Próximos proyectos?

Ya hay sobre la mesa otros cortometrajes y un largometraje. Estamos trabajando en ello con la misma ilusión que al principio. Pronto podremos contar más, de momento solo podemos dar las gracias por el recibimiento que ha tenido Quejío de loba, que nos ha empujado a seguir creando, contando historias y reivindicando.


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