Las codirectoras andaluzas estrenan en la Sección Oficial del Festival de Málaga una historia sensible y naturalista sobre las consecuencias del duelo silenciado

https://filmand.es/wp-content/uploads/2024/10/Rosendo.png
7 Mar 2026
Rosendo M. Diezma
the nest

En 2009, alrededor de 5000 mujeres perdían la vida por el cáncer de mama. Una de ellas es la madre de Lourdes (Carmen Escudero), una chica de 17 años que, de repente, encuentra su hogar vacío y a su padre (Rafa de Vera) sin ganas ni palabras para hablar de ello. Que me alimente es la nueva colaboración de la onubense Olga Navalón (guionista, codirectora y actriz) y la sevillana Bea Hohenleiter (codirectora) tras Cuando las cigarras callen (dirigido por Hohenleiter y protagonizado por Navalón). Con gran sensibilidad, se adentran en un hogar sevillano para explorar el efecto del duelo en el mundo adolescente de Lourdes y la importancia de aprender a cuidarse. Es el primer cortometraje que produce Las Afueras Films, productora encabezada por Reyes Gallegos (Ellas en la ciudad) y Rafael Cobos (Golpes). Ahora, antes de su estreno en el 29º Festival de Málaga, las cineastas echan la vista atrás a los orígenes de su personalísimo proyecto y su colaboración como creadoras.

Como guionista y codirectora, ¿de dónde nace esta historia?

Olga Navalón: Pues esta historia no es autoficción, pero sí que nace de una vivencia personal. No nace de querer contar lo que a mí me sucedió, pero sí, cuando analicé que lo que me estaba pasando a mí tenía unos puntos que me parecían curiosos, que podían llevar a algún lado, me puse a escribir. Es verdad que de lo que escribí a lo que es han pasado muchas cosas, pero nació de eso; o sea, mi madre falleció, es algo común, personal, que yo fui desarrollando y vi que a las personas de mi alrededor le interesaba, que no era algo terapéutico solo. No es autoficción, tampoco era terapia, era unir algo que me estaba pasando a mí, pero que le podía pasar a otras muchas niñas y mujeres. Y cuando lo compartí, que las primeras que leyeron el guion fueron Bea y Candela (Cruz, que también aparece en el corto), ellas no se emocionaban por ser mis amigas, sino que decían: «Esto que te pasó a ti no es una anécdota terapéutica, tiene sentido dramático». Es que le puede suceder a muchas personas y está contando un hecho dramático, como puede ser la pérdida de una madre o lo que queda después del duelo silenciado en una familia.

Y de ahí, ¿en qué momento decidís trabajar juntas para la dirección?

ON: Nosotras nos conocimos en el último corto que rodó Bea, Cuando las cigarras callen. Nos conocimos en un casting, la verdad.

Bea Hohenleiter: Yo te tenía echado el ojo.

ON: Yo hice el personaje protagonista, nos fuimos conociendo en rodaje y en todo el proceso de ensayos. Y luego, como ella me fichó para actriz, la fiché yo para directora. Teníamos otro proyecto que se llama Justa y Rufina, en el que yo no me atrevía a dirigir porque es más gordo, es una peli o una serie, y yo quería que ella nos echara una mano en el proceso de dirección. Entonces ella se unió. La industria nos ha estado diciendo todos estos años que lanzarnos a hacer una peli como primer proyecto era muy gordo, que empezáramos con el corto. Y aquí dijimos: «Venga, pues empezamos con un guion de corto y va a ser este». A ella le gustó y empezamos a trabajar las dos.

BH: Recuerdo que cuando me compartiste el guion no estaba sobre la mesa la posibilidad de codirigirlo. Me lo enviaste más como amiga, o así lo sentí yo, que como socia en el proyecto. No sé en qué momento me lo llegaste a plantear, pero supongo que fue una forma natural de desarrollarse una vez que estábamos charlando el proyecto.

ON: Sí, porque sobre todo, al ser algo personal, en mi cabeza no estaba rodarlo. Era «oye, esto que a mí me ha pasado y que lo he convertido en guion—por tanto, me he inventado cosas, hay ficción—, ¿esto funciona?». Ya fue en su respuesta, en su feedback, cuando dijo: «Sí, esto funciona». Y dije yo: «Ah, bueno, pues esto se puede rodar». Si ella me está diciendo que funciona, confío también en la visión que ella le está poniendo a este guion que yo he escrito. Ahí nos unimos. Yo tampoco recuerdo el primer día, Bea.

¿Cómo fue la dinámica entre las dos en rodaje? Por ejemplo, Olga, apareces también ante la cámara en este corto. ¿Qué proceso tenéis a la hora de trabajar juntas?

ON: En los ensayos yo hice de actriz y Bea de directora, ¿no, Bea?  Estaba mascadísimo, el cómo era cada personaje… lo habíamos hablado mil veces. Le hemos dado mil vueltas al guion, y ya no solo al texto literal, sino al cómo vamos a rodar esto, porque lo que nos interesa de esta escena es esto, este personaje… Usábamos el mismo lenguaje una vez cogimos a los actores y estábamos en los ensayos. Pero yo recuerdo en los ensayos no sentirme directora, ¿sabes? No dirigir nada. Confiaba ya en todo lo que habíamos hablado y en lo que Bea veía desde fuera.

BH: Sí. Luego en rodaje es verdad que, en parte porque era una codirección y en parte porque siempre vamos con tiempos apretados, la preproducción ha sido muy exhaustiva. Hemos ido a rodaje ya sabiendo perfectamente lo que buscábamos. Nuestra dinámica en set ha sido básicamente intercambiar impresiones. Olga a lo mejor se ha parado más con Carmen en indicaciones de acting, y quizá yo he tenido un poquito más de diálogo con Edu [Jara, director de fotografía], para cosas más técnicas. Pero venía todo ya muy trabajado de la pre y en rodaje ha sido intercambiar sensaciones más que tomar decisiones allí mismo.

¿Teníais claro desde el principio el tono naturalista y la forma que tomaría esta historia?

BH: Sí, yo creo que es un poco el cine que nos gusta, que las dos trabajamos. Nunca hemos tenido que tener realmente una conversación de cuál queremos que sea el tono porque ha estado muy claro desde el principio.

ON: Y venía ya con el guion. Donde hemos experimentado, con la metáfora de las obras, era un mundo en el que sí hemos tenido que hablar, pero en la narrativa, en la historia que se cuenta de Lourdes, sabíamos que queríamos naturalismo y ya está.

Un detalle interesante es que, aunque pueda parecerlo a simple vista, no es una historia del todo contemporánea. De repente, aparece el Messenger, que ya ha desaparecido. Os vais atrás unos 15 años. ¿De dónde surge esa decisión?

ON: La historia real sucedió en 2009. Lo podíamos haber contado perfectamente ahora, pero en un principio queríamos hacer con el personaje protagonista un salto temporal hasta hoy día, o hasta dentro de 10 años, 15 años, donde la protagonista tuviera 45 años y siguiese teniendo el mismo trastorno. Entonces, como queríamos jugar con el tiempo, nos convencía arrancar en 2009. Después rechazamos el final, no nos gustó tener que hacer ese salto, nos queríamos centrar en Lourdes con 17 años y ya nos quedamos en esta época. Porque, además, a las dos nos une. Aunque sea algo personal que a mí me haya pasado, las dos hemos vivido esa época, teníamos esa edad y para nosotras la adolescencia es eso. Queríamos regocijarnos un poco; a las adolescentes de hoy día le puede pasar exactamente lo mismo, pero queríamos viajar por esa adolescencia de 2009. Nuestra adolescencia.

BH: Un poco, porque es muy importante este mundo adolescente. No es lo mismo esta vivencia a los 15-17 años que a los 27. Y la adolescencia que nosotras conocemos es la de 2008, 2009, 2010.

ON: Además, se viviría de otra forma. La protagonista se apoya en su parte social y ociosa, que en su momento era el Messenger y las botellonas. Ahora a lo mejor un adolescente se hubiese apoyado en hacer scroll en TikTok. Entonces el guion sería otro. Ella hubiese encontrado un apoyo a lo mejor en alguien que no conoce a través de internet, no a través de un chat de Messenger para quedar con un chico.

Este cortometraje lo producen Reyes Gallegos y Rafael Cobos, a través de su productora, Las Afueras Films. ¿Cómo nace esta colaboración?

ON: Yo conocí a Reyes en una residencia de guión, Generamma. Ella estaba desarrollando Ellas en la ciudad, y yo Justa y Rufina con Candela Cruz. Nos conocimos y ella me dijo que iba a hacer una productora para arrancar con su proyecto. Nos quedamos con eso y empezamos a conocernos. Bea luego trabajó en Ellas en la ciudad como foto fija, por otro lado, y cuando estábamos en búsqueda y captura de productora con nuestro guioncito, nuestra ilusión y nuestro dossier, llamamos a su puerta. A ellos les gustó y les interesó el guion; llamamos a sabiendas de que les podía interesar, y que nos encantaría que a dos personas como ellos les interesase nuestro guión. Y así fue.

Ahora estrenáis en Málaga, uno de los grandes festivales de referencia del cine español. ¿Cómo afrontáis esta primera presentación?

ON: Con ilusión, ¿no, Bea?

BH: Ilusión.

ON: Sí, además ha sido una trayectoria larga de dos años—yo no sé para un largo cuánto sufrimiento se tiene que llevar atrás. Después de dos años, pam pam pam, de repente ya vamos a estrenar. Y estrenamos en Málaga porque terminamos de montar en diciembre o enero, hemos terminado hace nada.

BH: Cerrar, cerrar… hemos cerrado en las vacaciones de Navidad. Es verdad que a Málaga se mandó un work-in-progress, porque uno de nuestros objetivos era intentar estrenar allí y hemos estado trabajando la postproducción enfocada a poder hacerlo. La suerte es que nos hayan seleccionado, y da mucha ilusión poder verlo en pantalla grande, que eso no pasa todos los días. Que sea Málaga es muy guay; es un festival importante, prestigioso y calificador. Es muy buen estreno para el corto.

¿Qué le diríais a alguien antes de ver Que me alimente?

ON: Uy. Danos un minuto.

BH: Que la mente colmena a distancia nos cuesta más.

ON: Voy a decir algo obvio, pero que venga con la mente abierta, ¿no? Ayer vi Hamnet, y dicen: «Siempre el corazón abierto. Cuando tengas duda o miedo, siempre el corazón abierto». No sé, Bea, tú qué dices, que eres la más inteligente.

BH: A mí me gustaría más que la gente lo viese, sobre todo, conectando con Lourdes, con nuestra protagonista, y abriéndose a su mundo, a su universo. Con la mente abierta y el corazón abierto, para conectar con nuestro personaje. Si te pones el caparazón o el escudo, te pierdes muchas cosas. Si lo ves abierto, se captan muchos detallitos y sutilezas que hemos querido meter y que son importantes.

Que me alimente tendrá su estreno el sábado 7 de marzo en el Cine Albéniz, en el marco de la Sección Oficial de Cortometrajes del 29º Festival de Málaga.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *