Juan Antonio Parejo Muñoz, Nonio Parejo, falleció el lunes en Sevilla, su ciudad natal, a los 75 años de edad. Por fortuna, su obra audiovisual perdurará con el peso indiscutible de un testimonio que deriva de una mirada propia y honesta sobre Andalucía

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17 Jun 2026
Jorge Molina
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Juan Antonio Parejo Muñoz, Nonio Parejo, falleció el lunes en Sevilla, su ciudad natal, a los 75 años de edad. Por fortuna, su obra audiovisual perdurará con el peso indiscutible de un testimonio que deriva de una mirada propia y honesta sobre Andalucía, capaz de captar la perspectiva histórica de lo que vivía, y la dimensión humana que conllevaba. Su trabajo como realizador, guionista y productor alcanza sin duda la categoría de histórico, aunque él jamás dio pábulo a tan merecido calificativo.

Su obra es vastísima, no en vano cumplía ahora 50 años de profesión, efeméride que, como siempre, le cogió trabajando, en un documental sobre uno de sus temas recurrentes: la naturaleza y, en concreto, sobre una persona que ha plantado más de 40.000 árboles. Su nivel de acabado quizás sea suficiente para que veamos esta obra, ya de forma póstuma.

Este trabajo y el previo, el ya estrenado en Canal Sur documental Cuatro vetas, centrado en Doñana –uno de sus temas de referencia– y la Cañada de los Pájaros, lo dirigió en su etapa de «resucitado». Como él mismo contaba, un tremendo y sangriento colapso le llevó hace dos años a la muerte, de forma literal, de la que le sacaron los doctores del Virgen del Rocío en una intervención de urgencia. Descubrieron que derivaba de un cáncer de próstata, el cual finalmente acabó con su vida ayer.

Se licenció en Filosofía y Letras especializado en Artes. Formaba parte de un grupo de realizadores de los años 70 que, más que formación académica, contaban con ganas de hacer cine y de contar lo que pasaba en Andalucía en esa década, de transición en lo político y en la reivindicación de su cultura.

El Equipo de Cine Andaluz (ECA) fue el frustrado proyecto que en 1980 intentó crear una industria audiovisual y un relato propio en una tierra colonizada en este aspecto. Nonio dirigió el documental sobre el 28 de Febrero Andalucía, tierras y gentes (1981), obra capital –y única– sobre los hechos que hicieron emerger el sentimiento andalucista, con montaje de José María García y producción de Ana Vila.

Un trabajo voluntarista, sin financiación alguna, al que no se dio valor, y ahora es pura historia. Sobre todo porque Nonio decidió disponerlo de dominio público, algo que han aprovechado cientos de productos posteriores.

Su primer cortometraje como director y guionista fue Fin de Meridiano (1976), una sátira sobre ricos y pobres. Tras ésta, llegaron La Alameda, CA-79 y Fuego de musgo. Otra aportación emblemática de Nonio Parejo ocurrió en 1977, cuando fotografía la histórica manifestación autonomista de Sevilla del 4 de diciembre.

El Nonio más social –si acaso alguna vez no lo fue– se ve ya en obras primigenias, como la manifestación de los vecinos de Sevilla contra la fábrica de Catalana de Gas en 1980, o el documental encargado en 1979 por el primer alcalde democrático sevillano, Luis Uruñuela, para fomentar el debate urbanístico, Plan General de Urbanismo de Sevilla.

Su compromiso con la identidad andaluza motiva que lleve su firma el vídeo de abril de 2000 donde Carlos Cano cuenta a Nonio cómo fue la primera grabación del Himno de Andalucía, tras adaptar en la primavera de 1977 la única partitura que se conservaba –escondida en un libro– en la casa de Blas Infante.

Nonio ha participado en 150 documentales, lo cual hace una impresionante media de tres al año. Entre ellos Campos de Níjar (1984), con la participación del escritor Juan Goytisolo, Los presos del canal (2003), El cuarto color (2005), sobre la vida de los inmigrantes en España; y La guerra olvidada (2011). También Arráeces, un documental de 2016 sobre las almadrabas, la citada Cuatro vetas, de 2025, y Más allá del escenario, estrenada en 2017 en el Festival sevillano y dedicada al Estudio Teatro Lebrijano, que revolucionó el teatro andaluz a finales de los años 60.

El listado es inabarcable. Grabó en 2014 el documental dedicado a la presencia de los británicos en el sector del vino de Jerez. También El regreso (2009), centrado en la mirada crítica de Goytisolo sobre Almería; y en 2009 Los ingleses en Río Tinto. También dirigió programas de TV, como Al aire libre (Savitel, 1996), el primer programa de caza y pesca emitido en Canal Sur, antes incluso de Lances.

A Nonio lo traté cuando trabajamos en el documental encargado por la Fundación Unicaja con motivo de la exposición, en su centro de la Avenida de la Palmera, de documentos de los hermanos Machado. Los Machado vuelven a Sevilla contó con la presencia de todos los principales parientes de ambos hermanos.

Tras él, una de sus obras más personales, 6 toreros yankees 6 (2021). Teóricamente quien esto escribe fue el guionista, pero con Nonio –un volcán de ideas a cuál más diferente cada jornada–, todo era una novedad tras otra, así que trataba de seguirle el ritmo. El punto de partida, los principales toreros de EEUU que triunfaron en España, se trufó con reflexiones sobre lo taurino por parte de primeros espadas actuales. Nonio, un rojo impenitente, se volcó en este documental con la pasión de lo vivido junto a su padre, y la complicidad de su amigo el matador retirado José Luis Paradas.

En el camino, y me refiero solamente a lo que pergeñó conmigo a su sombra, quedaron proyectos relativos a las personas con acondroplasia que aún viven de ser «bomberos toreros», sobre Luis Cernuda, o una road movie por las plazas de toros abandonadas de África para contar su pasado y su fantasmal presente.

Los Parejo eran 11 hermanos, nueve de ellos mujeres, que vivían en la casa del Prado de San Sebastián. Nonio me contaba que su padre en cierta ocasión le preguntó a uno de sus hijos qué era lo que estaba estudiando en la Universidad, incapaz de seguirle el rastro a todos. Un padre que fue crítico taurino de RNE, Manolo Parejo. El mismo Nonio tuvo de chaval que hacer crítica de toros cuando el padre no daba abasto. Para ello le fabricó una plantilla –«excel» de la época– para que apuntase los datos básicos que luego servirían para elaborar el texto.

A Nonio le llenaban muchas cosas que ahora resultan de una extraordinaria ternura. Su perro, Agustín, y el horno para hacer pan que había construido él mismo en su casa de campo de El Pedroso, y cuyas hogazas no paraba de alabar, y de regalar, en cuanto se te cruzaba. Tras recuperarse inicialmente del cáncer, su obsesión fue coger la furgoneta que había adaptado para dormir y, junto a su esposa, hacer viajes sin pausa, ver, vivir. Por supuesto con una cámara siempre lista. Eso me contaba en nuestras cervezas en la Gran Plaza.

Nonio deja viuda, el amor de su vida, Mercedes Farnes; dos hijas, Clara y Ana, y dos nietos. Y un inmenso rastro de lucha y amor por el cine documental andaluz y por sus profesionales.


Un comentario sobre “Nonio Parejo, adiós al cronista visual de Andalucía

  1. Gracias por todo lo que contribuiste a despertarnos de la ignorancia en que nos hundió la dictadura con tu mirada veraz y crítica . No ha sido en balde. Gracias.

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