Mientras la Selección Femenina de Fútbol de nuestro país vive un momento álgido, este feel-good deportivo echa la vista atrás a sus humildes orígenes en un descampado de barrio

https://filmand.es/wp-content/uploads/2024/10/Rosendo.png
8 Mar 2026
Rosendo M. Diezma
the nest

Parece mentira que hasta hace poco más de 50 años España no tuviera una selección femenina de fútbol. Es más, que una mujer jugara al fútbol se consideraba una imposibilidad social, criticada a grito de “marimacho, vuelve a la cocina.” El puntual partido femenino se convertía en una especie de atracción de feria, donde uno podía ver algo insólito y risible, y de paso las piernas jóvenes de las jugadoras.

Esta es la España a la que nos transporta Marta Díaz de Lope Díaz (Los buenos modales, Mi querida cofradía) en su nueva película, Pioneras. Solo querían jugar, que compite por la Biznaga de Oro en la Sección Oficial del 29º Festival de Málaga. Desde el principio, sin embargo, nos recuerda que este es un relato de éxito. La película abre con imágenes de la histórica victoria de la selección femenina en 2023, para señalar lo alto que estamos ahora, antes de viajar atrás en el tiempo al barrio de Villaverde, Madrid, en 1970. El promotor-buscavidas Javier Poga (Daniel Ibáñez, con su entusiasmo contagioso) necesita algo diferente para su evento en el club deportivo Boetticher; algo nuevo, algo que llame la atención. Con la ayuda de su propio Sancho Panza, Manolo (un divertido José Troncoso), improvisan un partido de fútbol femenino reuniendo a chicas del barrio, que entre todas no suman ni para un equipo de reglamento. La que sería la primera selección femenina de fútbol de nuestro país nació en un partido de exhibición. Vengan a ver a las niñas, que no saben lo que hacen.

Haciéndose eco de la noticia, la periodista deportiva Edelmira (Aixa Villagrán) asiste al partido e, inspirada por las jóvenes pioneras, decide dar un paso al frente y dejar de firmar sus artículos anónimamente como “Maratón”. Este partido, por supuesto, no cambia las cosas de la noche a la mañana. Las chicas tienen mucha cuesta arriba por delante.

La directora malagueña, que firma el guion junto a Zebina Guerra, subraya el aplastante entorno social que tiene un comentario despectivo para cada paso que dan estas chicas en el campo—ni siquiera tienen un campo para entrenar, en realidad, sino un descampado embarrado en el barrio. Sus equipaciones son demasiado estrechas e incómodas, porque no están pensadas para ellas, sino para que se marque el culo y un señor suelte alguna guarrada a la portera, que responde: “No os preocupéis, ya estoy acostumbrada.” Los balonazos retumban como cañones, el único desahogo que tienen ante las miradas de sus madres, hermanos, vecinos… Y es una presión de la que todo el mundo, de una forma u otra, es cómplice.

Además de la esperable y ubicua toxicidad masculina, que alcanza hasta los entornos más supuestamente progresivos, como una protesta antifascista universitaria, la película retrata a toda una generación de mujeres que también creía que el fútbol era cosa de chicos, y que, como promovía la organización falangista Sección Femenina, el honor de una mujer era ser una buena madre y ama de casa.

Pero también retrata la capacidad de cambiar y aprender, y la necesidad, para que eso ocurra, de que unas pocas alcen la voz y muestren un camino posible. Todo esto lo aborda, no nos confundamos, con sencillez y ligereza; no es un manifiesto, es un feel-good deportivo familiar, con todo lo que eso conlleva. Cabe destacar la gran labor de ambientación y fotografía, que dotan de veracidad y chispa visual a esta historia que nos transporta a la España setentera.

A la cabeza del equipo están las debutantes Sofía de Iznájar y Bruna Lucadamo, que interpretan respectivamente a Nati, prodigio apocado, y Belén, tozuda capitana. Junto a ellas, las jóvenes actrices Nora Otxoteko (María), Leire Aguilar (Ana), Lorea Carballo (Ángeles) y Miriam Rubio (Pepa) dan vida al compañerismo, amistad, e incluso rivalidad y amor que surgen entre estas chicas que no quieren más que practicar el deporte con el que disfrutan.

Cuando van en grupo al cine, tienen que aguantar las risas del público cuando se proyecta el NO-DO obligatorio antes de la película y muestra un partido de fútbol entre “Las finolis” y “Las folclóricas”, compuestos por cantantes como Lola Flores y Rocio Jurado. En definitiva, una comedia, un espectáculo de variedades. 

Pioneras muestra el noticiario real, y en ese momento ocurrió algo algo muy curioso en la sala—no en la sala de la película, sino en la sala del Cine Albéniz de Málaga donde se proyectaba—: el público reía. Reía dentro y fuera de la pantalla. Pero eran risas diferentes. Las de la ficción eran dañinas y ridiculizantes; las de la realidad eran las de un público que reconoce la farsa de ver a Lola Flores taconeando para driblar. No es que hoy en día seamos unos iluminados y el mundo sea perfecto, pero ese momento hizo patente que las cosas han cambiado.

Tras su paso por la Sección Oficial del Festival de Málaga, Pioneras está llamada a entretener y descubrir esta pequeña parte de nuestra historia a un público amplio cuando llegue a salas el 5 de junio de la mano de Filmax. Parece mentira que hasta hace poco más de 50 años España no tuviera una selección femenina de fútbol. Pero esta es una historia real.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *