Miguel Ángel Olivares firma su primer largometraje documental, Marea morada, donde la fe y la familia se convierten en un milagro cotidiano. Olivares nos abre las puertas de su tierra, Lucena (Córdoba), para indagar en la historia de dos mujeres con discapacidad «que demuestran al mundo que las barreras de la sociedad no existen para ellas», apoyándose en su devoción y sus vínculos familiares.
La película llega a salas de cine este viernes 29 de mayo y celebra hoy su premiere en los cines Artesiete de Lucena.
¿Por qué era importante para ti contar la historia (o historias) de Marea morada?
Necesito seguir en mi línea social en el cine, creo que es necesario seguir contando historias que lleguen al corazón, y en este caso al ser un documental es mucho más crudo, pero son dos historias muy distintas pero con mucha fuerza. Dos mujeres con discapacidad que demuestran al mundo que las barreras de la sociedad no existen para ellas, que son capaces de hacer lo que les dé la gana y que tienen muchas ganas de vivir, que pueden trabajar, salir de fiesta como cualquier persona normal, porque son personas normales.

Hay un fuerte valor artístico en la película, ¿qué documentales han inspirado el estilo de tu película?
Consumo mucho documental, pero hay un documental que me encantó y me enamoré desde el primer plano hasta el último. Es un documental de USA titulado Rich Hill. No tiene nada que ver con Marea morada, pero me enamoró la realización rutinaria que te adentra tanto en sus familias y problemas personales que me pareció súper interesante.
¿Qué te aporta el found footage o empleo de material de filmación doméstico en Marea morada?
Como te decía, es rutina, es verdad y creo que es la manera más íntima de adentrar al espectador en la historia, para sentirse uno más de la familia de nuestras protagonistas, empatizar y resolver cualquier conflicto que tengan con su enfermedad o incluso complejo.
La familia es una temática habitual en tu filmografía de ficción. ¿Qué conexión encuentras entre tu obras de ficción y documental?
La familia para mí es el punto de inflexión, es quien te da la vida y quien te arropa, ya sea de sangre o de corazón, pero a quien quieras llamar familia es quien está ahí en tus momentos vulnerables, como pasa en estas da historias, su familia son su pilar, su fe y sus ganas de seguir adelante.

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento sobre la fe y la familia al realizar esta película?
No es un documental que solo puedan ver creyentes, es un documental que te enseña a tener fe a lo que tú quieras, sea lo que sea hay que creer en algo para poder seguir adelante, para motivarte y tener ese apoyo, y más aún para personas más vulnerable, creo que es imprescindible tener fe en lo que sea.
¿Por qué crees que ha estado tan ligada la inclusión, la diversidad, a la tradición cofrade?
Son dos personas que quizás su fe en su tradición les ha ayudado a ver más allá de la enfermedad, por lo que ellas cuentan. Son dos mujeres que cada una de ellas tiene una historia muy personal con su religión y su fe, tanto que hasta se le puede llamar “milagro” a alguno de los casos que nos cuentan en el documental y que impresiona muchísimo.
¿Qué valor tiene lo local para contar lo universal?
Quería llevar mi tierra por bandera, soy una persona sensible, que añoro mucho los recuerdos, mis raíces y mi familia. Me gusta que la gente vea mi lugar, mi tierra y conozca sus tradiciones, es algo que todos llevamos inculcados desde pequeños y que crecemos con ello.

¿Es importante que un artista autóctono cuente la cultura propia?
A mí me parece interesante, al final hoy por hoy he recorrido muchos lugares del mundo, he rodado fuera de mi tierra, de mi país, y me he empapado de muchas culturas, y digo, ¿Por qué no contar mi cultura, la de mi tierra? Es enriquecedor y gratificante, a mí me enorgullece.
¿Próximos proyectos?
Estoy ya con mi primer largometraje de ficción Aarón. ¡Estoy feliz y con mucha ilusión! Es una película en la que ya estamos localizando y empezamos en breve a rodar, en unos meses. Es una película que cuenta con el apoyo de Canal Sur y que no dejará indiferente a nadie.

















