Javier Fesser, ganador de seis Premios Goya, recibirá este sábado el Premio Luis Ciges en el Festival de Islantilla. Charlamos con él sobre su mirada, el amor a sus personajes y la libertad creativa

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28 Ago 2026
Redacción filmAnd
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Javier Fesser, Premio Luis Ciges 2026. El Festival Internacional de Cine Bajo la Luna de Islantilla distingue este sábado al director, guionista y productor con su máximo galardón honorífico durante la Gala de Clausura. Un reconocimiento a una trayectoria marcada por el humor, la emoción y una mirada cinematográfica muy personal.

Fesser debutó en el largometraje con El milagro de P. Tinto, protagonizada por Luis Ciges, y desde entonces ha construido una filmografía tan diversa como reconocible, con títulos como Camino, Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo y Campeones. Sus películas le han valido seis premios Goya y, en el caso de Campeones, un vínculo especial con Islantilla, donde se rodó parte de la película.

Recibes el Premio Luis Ciges, que lleva el nombre de un actor fundamental en su trayectoria y con quien trabajaste en El milagro de P. Tinto. ¿Qué significa para ti que este homenaje lleve precisamente su nombre?

Admiro mucho el trabajo de Luis Ciges, un actor enorme que no sabía que lo era y que, desde esa perplejidad tan original, construyó personajes inolvidables. Todo era mágico e inesperado en lo que hacía. Le vi construir momentos inolvidables sin darse la más mínima cuenta de lo que estaba haciendo. Un homenaje que lleva el nombre del artista de quien tanto aprendí y al que tanto debo añade un enorme valor a este emocionante reconocimiento.

¿Qué recuerdas de él durante el rodaje, qué aportó a tu manera de ver la comedia?

Luis me demostró, en un momento en que yo era una esponja que todo lo quería aprender, que la frase más insípida de un guion puede convertirse en memorable y que cosas que, a priori, parecen absurdas y están pensadas para crear comedia pueden tener, además, una carga profunda de ternura y de humanidad. Rodé con él mi primer corto, Aquel Ritmillo, y recuerdo que todo en Luis me parecía interesante, me parecía que cada uno de sus gestos merecía un primer plano. Nunca veía el momento de cortar una toma. Me parecía un regalo que había venido a bañarlo todo de magia.

El milagro de P. Tinto, Mortadelo y Filemón. La gran aventura, Caminoy Campeonesson películas muy diferentes entre sí. ¿Qué hay de ti en cada una de ellas? ¿Hay algo que las conecte?

Claro. Yo veo conexión en todas, aunque cada una de ellas esté contada desde un lugar diferente. Todas hablan de mi manera de ver el mundo, todas nacen de la curiosidad por entender a mis semejantes y todas, sobre todo, están hechas desde un amor profundo a sus personajes. A todos, desde los protagonistas hasta el transeúnte que pasa por detrás sin frase aparente alguna. Es verdad que cada una pertenece a un momento vital diferente, pero todas comparten el estar fabricadas con todo el amor y la dedicación de la que soy capaz. Aunque no parezca evidente, tanto Camino como Mortadelo y Filemón o como el mismísimo P. Tinto y sus «marcianitos» son personajes que tienen, por suerte o por desgracia, mucho de mí.

Mortadelo y Filemón. La gran aventura llevó a la gran pantalla unos personajes muy queridos por varias generaciones. ¿Qué supuso para ti adaptar al cine la obra de Ibáñez y ganar un Goya con su guion?

Como decía mi gran amigo Tony Galindo, las películas de Mortadelo y Filemón las estuvimos preparando desde la infancia. Desde que devorábamos los tebeos y reíamos sin parar con cada genial ocurrencia de Ibáñez. Es fácil imaginar lo que supuso para mí darle vida en el cine a esos personajes con el beneplácito y también la amistad de su creador. Tengo la alegría de haber visto a Francisco Ibáñez reír a carcajadas viendo la película y la enorme recompensa de que me dijera, tras la primera proyección: «¡Son ellos!».

A lo largo de tu carrera has conseguido cinco Premios Goya y numerosas nominaciones. ¿Qué valor tienen para ti cuando echas la vista atrás a tres décadas de trayectoria?

Tengo la inmensa suerte de sentir mi trabajo reconocido. Soy muy consciente de que, habiendo hecho exactamente lo mismo, podría no haber sido así. Y esto me permite trabajar con la libertad de quien hace su trabajo gozando de él sin necesitar demostrar nada a nadie. Ahora, a mis 62, también veo más claro que nunca que los premios y los reconocimientos no vienen más que a confirmar, por suerte, que en el fondo no tengo ni idea, pero que se nota que quiero seguir aprendiendo.

Campeones fue una película que fue ganando popularidad hasta lograr lo que parecía impensable para muchos: que una comedia ganara el Goya. ¿Qué significó para ti ese doble reconocimiento, tanto de taquilla como de premios?

Campeones trajo bajo el brazo cosas y lecciones preciosas con las que ninguno contábamos. Estoy muy, muy feliz de haber participado en una película que, aparte de entretener, ha cambiado la mirada de muchos espectadores hacia las personas «diferentes». También fue una experiencia que, a nivel profesional y humano, nos colocó a muchos en nuestro sitio y nos desposeyó de mucha tontería. Desde que la hice, yo ya no meto tripa en las fotos.

¿Qué recuerdos guardas del rodaje de Campeones aquí en Islantilla, donde recibes ahora este homenaje?

El rodaje en Islantilla fue especialmente bonito. Más que una localización dentro de un rodaje, fue un viaje del equipo con los protagonistas al mar. A este viaje vinieron casi todos sin familiares que les acompañaran, se sintieron muy bien, autónomos, capaces, integrados al cien por cien. Fueron, además, secuencias muy divertidas y mi recuerdo tiene más que ver con unas vacaciones que con trabajo. No puedo olvidar la cara de felicidad de nuestros «campeones» cuando se dejaron invitar a gambas por Javier Gutiérrez el último día de rodaje.

Fantasía, drama, cine social, humor… ¿qué retos buscas para tu próxima película?

Estoy terminando Perfectos Conocidos, una tragicomedia deliciosa que hemos hecho con Telecinco Cinema y que se estrenará esta Navidad. Mucha risa garantizada y alguna lagrimilla también. Y la semana que viene inicio una localización en Marruecos para mi siguiente proyecto, una película emocionante, inspiradora y llena, espero, de alma.


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