En una terraza malagueña, me siento frente a Emilio González, hijo y sobrino de Emilio y Julio González, fundadores de uno de los grupos más populares y exitosos de nuestro país, y miembro en todo derecho desde 1989, cuando se unió sustituyendo al Jero, tercer fundador. A sus espaldas, Los Chichos tienen toda una trayectoria de rumba flamenca que ha sonado por toda España desde su primer disco, Ni más, ni menos, en 1973, hasta hoy. Retirados desde su gira de despedida Hasta aquí hemos llegado en 2024, su historia musical es ahora contada en un documental dirigido por Paco Millán: Los Chichos, ni más ni menos.
Ante una proyección en los pases especiales del 29º Festival de Málaga, Emilio González ha aceptado orgullosamente la labor de presentar esta historia de rumbas y éxitos, en la que también participan artistas como La Húngara o Miguel Poveda contando su admiración por Los Chichos y su música. Desde sus orígenes humildes en los años 70, pasando por su etapa de éxito en los años 80 y 90, hasta la actualidad, el documental recorre con ellos la que dicen que será su última gira.
A decir verdad, esta es la primera vez que lamento tener que transcribir una entrevista, y es porque la palabra escrita no hace justicia a tener delante a Emilio González, con una sonrisa amable, una cerveza fría en una mano, un cigarro en la otra, y profundo amor en la mirada cada vez que habla del grupo que ha puesto banda sonora a su vida y a la de tantos más.
¿Cómo te está tratando el mundo del cine?
El mundo del cine bien, lo que pasa es que no tengo mucha experiencia. Estoy aquí ayudando a la promoción de este pedazo de documental que han hecho de Los Chichos, que se ha hecho con todo el cariño del mundo, se ha hecho con mucho respeto… Eso es lo que me ha motivado a echarles una mano.
¿Cómo ha sido dejar entrar a un equipo documental a vuestro mundo?
Hombre, nos contaron la historia de querer hacer un seguimiento de la gira de despedida y tal. Yo me esperaba eso, un documental sobre la gira, pero me he encontrado con un documental que lo han transformado en una historia de mucho respeto y mucho cariño, y ha mostrado lo que es el grupo de Los Chichos para el pueblo. Ya no al pueblo, sino a la sociedad lo que han sido. Ha sido la banda sonora de la vida de mucha gente, muchas etapas, muchas generaciones… Ha sido ageneracional. En los conciertos había desde chavales de 15 años a gente de 70, ¿sabes lo que te digo? Sobre todo porque nos tenían cariño. El documental ha sabido mostrar lo que es la historia real de Los Chichos en este país.
¿Cómo es ver tus recuerdos y vivencias, las de tu familia y el grupo, contadas así?
Te digo una cosa, yo aluciné en colores con todo lo que veía. Estaban contando mi vida, lo que había visto cuando era niño… Claro, yo entré en el 89, Los Chichos son del 73. Yo había vivido todo eso que estaba en esas imágenes. Cada imagen que veía me sonaba, la recordaba. Estaba viendo mi vida, ¿sabes? Me encantó el documental la primera vez que lo vi y me sigue encantado, y por eso estoy ayudando a promocionarlo.
¿El verlo te hace pensar en ese pasado de una forma diferente?
No, no, ha sido recordarlo. La vida pasa, ¿no? Y hay cosas que tu mente las deja hasta que ves imágenes que te las trae a la cabeza. Ves a lo mejor una foto, o una actuación, o algo que había pasado en tu vida, que ya lo tenías descartado pero ha vuelto. Todo lo que he visto, es ver mi vida otra vez.
La frase “Ni más, ni menos” ha acompañado a Los Chichos desde su primer disco hasta ahora el documental al que da título. ¿Por qué crees que define bien al grupo?
Fue una canción emblemática, pero canciones emblemáticas de Los Chichos…
Hay unas pocas.
El Vaquilla, Quiero ser libre, Ni más ni menos, Son ilusiones, Mujer cruel, Qué tendrá Marbella…Lo que pasa que esa fue una de las primeras y se ha tomado de ahí, como se podría haber llamado Libre, libre quiero ser. Ni más, ni menos es una cosa muy tajante: ni más, ni menos, Los Chichos.

En el documental aparece toda una selección de artistas que hablan de Los Chichos como grandes referentes. ¿Cómo sentís ese legado?
No es tanto un legado, es una forma de hacer las cosas. La gente siente admiración, ya no por nuestra música, sino por nuestra forma. Porque Los Chichos crearon un nuevo estilo para todo: tanto de vestir, como de componer, como de interpretar. Todo, todo. Esos pantalones ceñidos de campana, con los cuellos de las camisas por aquí, ¿me entiendes cómo te digo? Los Chichos eran un referente, ya no musicalmente, sino estéticamente, pero es por la admiración que les tenían, porque estaban componiendo y sacando canciones que eran su vida, se sentían identificados con ellas. Esa es la admiración.
Me quedo con lo que dicen los artistas. Yo verdaderamente me puedo jactar del respeto que nos tienen—no la envidia, cuidado. Ya ves qué van a envidiar Alejandro Sanz, Estopa, Manolo García, Sergio Dalma… Qué van a envidiar, si llevan toda la vida en esto y son pioneros en los suyo. Es el respeto que nos tienen, respeto por otro artista. Es un honor, ¿me entiendes? No es una cosa premeditada. O sea, como decía Raphael, a mí no me importa que me imiten. ¿A qué se imita? A lo bueno. Si los artistas nos tienen como referente, pues un halago, por supuesto.
¿Qué te gustaría que se llevase la gente de este documental, que tal vez sea menos conocido?
Mira, te digo una cosa, este documental lo explica ¡todo! Lo explica todo muy bien. Y lo trata desde el cariño. Y da a entender lo que ha sido este grupo musical para este país durante toda su trayectoria, y lo explica perfectamente, no se le puede poner un pero ni se le puede añadir más, ¿entiendes? Lo que pasa que sí nos ha dado opciones para coger nuevos proyectos. He estado hablando con el Chaboli, con el hijo del Jero, y nos ha dado la historia para hacer un musical, que nunca se nos había pasado por la cabeza, pero vamos a meternos a hacer un musical para explicar la trayectoria de Los Chichos. Pero es que también se nos ha metido en la cabeza hacer una serie para que la gente vea cómo fueron Los Chichos en realidad. No sólo artísticamente, ni sus canciones, sino cómo era su día a día, cómo se trataban, cómo se querían, cómo se odiaban, cómo lloraban, cómo reían… Para que vean a las personas. Y este documental nos ha dado pie a eso. A mí me ha motivado.
¿Sientes una responsabilidad ahí, de poder ayudar a contar eso de una manera real?
No responsabilidad, pero lo que sí hemos hablado el Chabo y yo es que queremos que se refleje lo que son Los Chichos de verdad. En las series se mete mucha ficción, ¿me entiendes? La vida de Los Chichos es tan sumamente interesante como para no tener que meter ficción. Queremos que la gente conozca cómo eran como personas, no como artistas.
¿Por qué crees que su música continúa perdurando y gustando tanto?
Porque se ha heredado de generación en generación. Empezaron los abuelos escuchando a Los Chichos en el coche con la casete, los padres lo han ido escuchando, y los hijos también lo ven como algo suyo. Va de generación en generación, y se transmite de generación en generación. Por eso cuando empezaba un concierto decía: “Vais a hacer un viaje regresivo a vuestra infancia, porque vais a escuchar canciones que os van a pegar en todo el oído de cuando ibais con vuestros padres en el 131”. Vivimos del amor de la gente. No vivimos ni de cómo cantamos ni nada, sino que la música les lleva a parte de su vida, a cuando eran jovencitos, entonces se pasa de generación en generación.
Yo he visto a hombres y a niños de 15 años llorando escuchando las canciones de Los Chichos. Recuerdo hacer un programa de radio una vez, de estos de por la noche, que hablas bien y estás a gusto y tienen entrada a los oyentes. Acabábamos de sacar un disco, ¿no? Y va y llama una persona y dice: “Mira, me encanta que hayáis incluido esta canción en este disco porque era la canción que nos ponía mi madre cuando se mató mi padre.”
Eso tiene que llegarte como músico.
¡Se te caen los huevos al suelo! Y si no eres un soplapollas, te tiene que quebrantar por dentro y emocionarte y dar las gracias y sentir esa responsabilidad. Que lo que te esta diciendo no es peccata minuta. “Es la canción que nos ponía mi madre cuando se mató mi padre”. Hostias, hostias. Hasta ahí son Los Chichos. Luego hay otros que te cuentan que en vez de la marcha nupcial se casaron con ‘Mujer cruel’ de fondo, ¿me entiendes?, que es una cosa graciosa. Un anestesista, uno de los más famosos que hay en Almería, duerme a la gente y les pone la música de Los Chichos para que la gente se relaje.
Un sonido familiar que todos tienen metido dentro.
Porque si yo digo “Porque tú te ves bonita”, todo el mundo: “tú te pones orgullosa”. Se la sabe todo el mundo. Te nace, te nace. Porque las canciones de Los Chichos no solamente son las canciones, sino hasta las mismas melodías, los mismos arreglos… [tararea] O los jaleos: “Hala Julio, que te voy a comprar…”
“…Una moto”.
¿Entiendes cómo te digo? Son cosas que se quedan.
A nivel personal, estas canciones que habrás interpretado cientos y miles de veces en los escenarios, ¿te siguen llegando de la misma forma? ¿O va evolucionando?
Las canciones tienen hechas una letra, una melodía y tal, pero el estar haciéndolas cada vez de manera diferente, interpretándolas… Porque hay veces que estás contento, otras veces puedes estar borracho, otras veces puedes estar triste… Es interpretarlas de manera diferente, como te salen del corazón. Porque son canciones que te pellizcan en el corazón. Y lo que siempre digo, que ser chichero no es una afición, es un sentimiento. Y es lo que hay.
¿Qué sensaciones tienes ante la presentación del documental en el Festival de Málaga?
Yo ahora me enfundo mi traje y como un campeón. Y nada, bien, tranquilito, porque estoy representando algo muy bueno. Estoy representando algo que tiene mucha calidad, mucho corazón y mucho amor. No tengo que fingir nada, no tengo que desviar nada. Pecho abierto.

Los Chichos, ni más ni menos, dirigido por Paco Millán y producido por ATN, con la participación de RTVE, está disponible en RTVE Play.


















