Ellas en la ciudad ha tenido una trayectoria fulgurante por salas de cine, festivales y premios nacionales e internacionales. Algo especial ha tocado el corazón de los espectadores y espectadoras, que, a través de Juana, Natividad, Toñi o La Zamorana, recuperan la memoria viva de nuestros barrios.
Reyes Gallegos es la artífice de este conmovedor milagro cinematográfico que radiografía la España de los 70, para llegar a nuestros días, a través de sus barrios y sus mujeres.

Nominada a los Premios Feroz Arrebato No Ficción y a seis categorías en los Premios Carmen (Mejor Largometraje Documental, Mejor Dirección Novel, Mejor Guion Original, Mejor Dirección de Fotografía, Mejor Montaje, Mejor Dirección de Producción), Ellas en la ciudad es, en esta quinta edición de los galardones andaluces, el documental más nominado.
Lo hace tras su éxito en más de una veintena de festivales como Málaga, Sevilla, Huelva, Alcances de Cádiz, GENERAMMA de Chiclana o Directed by Women, además de en Berlín o Latinoamérica. Hablamos con su directora, Reyes Gallegos.
¿De qué inquietud surge Ellas en la ciudad?
Fue a partir de una investigación urbanística sobre la vida y la identidad de los barrios. Ya desde mi propia experiencia con la maternidad, era consciente de la hostilidad de nuestras ciudades hacia las personas que no participaron en su planificación: mujeres, personas cuidadoras, niñas, migrantes, mayores, etc. de hecho, fue el tema de mi tesis doctoral. Pero fue a partir de esta investigación, cuando conocí a las protagonistas y supe del papel crucial que habían tenido en la transformación urbana de los barrios. Y sentí la necesidad de que contaran esta parte de la historia hasta ahora silenciada.
¿Qué ciudad y qué país descubres de la mano de tus mujeres protagonistas?
Un país que tuvo en cuenta sólo lo productivo en el diseño de las ciudades durante el desarrollismo (hombre-coche-fábrica), y que silenció una parte del relato de la lucha vecinal: la protagonizada por esta generación de mujeres para que las nuevas ciudades-dormitorio se convirtieran en barrios habitables para todas las personas. Que además hoy son las que sostienen y mantienen vivos los barrios.

Lejos de los barrios, lejos de las mujeres… ¿de qué nos hemos olvidado en este país a la hora de construir y retratar nuestras ciudades?
Nos hemos olvidado del territorio y de nuestros cuerpos, de todo lo que tiene que ver con la vida y la salud; y de lo más relevante y cotidiano: los espacios de encuentro, cuidados, socialización; de educación, cultura, afecto… de ahí surgen problemas como la gentrificación, y siguen apareciendo desarrollos urbanos determinados por el mercado y la productividad. Por suerte, en paralelo, hay muchos trabajos dirigidos a “renaturalizar” la ciudad y a plantear nuevos modelos urbanos alternativos.

¿Era importante para ti que al punto de vista crítico le sumaras el humor?
Desde el principio tenía claro que quería alejarme de lo pintoresco y del tópico andaluz, y estaba muy atenta tanto en las entrevistas como en el montaje. El humor acabó surgiendo de manera natural y orgánica como lo que es: resultado de la inteligencia abrumadora de las protagonistas como fórmula de transitar los obstáculos.

¿También la esperanza?
Sí. Conocer los logros de esta generación de mujeres a pesar de todos los obstáculos que encontraron, nos interpela y ayuda a tener herramientas para imaginar otro futuro posible. Por otra parte, ellas tampoco me transmitieron victimismo. De ahí vino la propia estructura del guión: infancia-aislamiento-luchas-logros y transformación, como eje de un relato que no olvida, pero a la vez propone y construye.
¿Crees que tu película, en particular, y el cine, en general, puede ayudar a cambiar realidades sociales concretas?
Por supuesto. De hecho ha habido transferencias: ya hay algunas calles y plazas con el nombre de las mujeres del documental (y otras en trámite); se han reactivado algunas de las asociaciones vecinales; se han generado nuevos proyectos artísticos, talleres y proyectos de investigación a partir del documental; se ha comenzado a generar un repositorio de la memoria compartida entre barrios de ciudades españolas, y se habla de urbanismo con perspectiva de género en espacios donde antes no se había planteado.

Has participado en El hijo zurdo, la primera serie dirigida por Rafael Cobos, que también produce este documental. El trabajo de Cobos, como guionista de las películas dirigidas por Alberto Rodríguez, ha reflejado muchos aspectos históricos y sociales de Sevilla. ¿Cómo dialoga tu película con esta filmografía?
Tenemos una productora juntos, Las afueras. A ambos nos interesa el latir de las ciudades en sus márgenes, y profundizar en los territorios y los personajes que habitan en la periferia, fuera de lo institucional y lo normativo. Como dice el poeta cordobés Pablo García Casado, la verdad está en las afueras (de ahí el nombre de nuestra productora).
¿Esperabas una respuesta tan positiva del público, los festivales, los premios…?
La verdad es que no. Está funcionando en ámbitos muy diferentes: Festivales, Filmotecas, Asociaciones de vecinos, Colegios de Arquitectos y Universidades de toda España, Cineclubs, Congresos… De hecho me llega que está siendo un referente en ámbitos educativos y foros políticos, y que está en la calle, en las conversaciones. Cada día, y no exagero, me proponen proyectarlo en algún sitio. Y lo más importante, es que muchas mujeres de muchos barrios de España se han visto proyectadas y valoradas y lo han agradecido muchísimo.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Tengo varios. Sigo trabajando como urbanista y como profesora en la Universidad, donde a partir de esta experiencia trabajo con mis alumnos en el trasvase de conocimientos urbanos a través del audiovisual. También desde la productora Las afueras films seguimos generando proyectos y facilitando que nuevas creadoras consigan sacar adelante sus producciones. En el plano más personal, estoy investigando sobre dinámicas urbanas más contemporáneas que llevo a diferentes formatos, y que si es posible, llevaré al cine.



















