Adrián Ordóñez apela al relato mitológico clásico para hablar de una de las figuras más emblemáticas del litoral mediterráneo: El amoragaor. Su película homónima, preseleccionada para los Goya y nominada a los Carmen, compite en la categoría de Mejor Cortometraje Documental

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23 Dic 2025
Alejandro Ávila
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Adrián Ordóñez apela al relato mitológico clásico para hablar de una de las figuras más emblemáticas del litoral mediterráneo: El amoragaor. Su película homónima, preseleccionada para los Goya y nominada a los Carmen, compite en la categoría de Mejor Cortometraje Documental en ambos premios

Fuego, mar y aire. Un hombre que se mueve entre las materias clásicas, ¿es el amoragaor una figura que roza el mito?

Totalmente. El Amoragaor trabaja con elementos primarios: el fuego que transforma, el mar que provee y el aire que mantiene viva la llama. Manolín no representa únicamente un oficio, sino una forma de conocimiento preindustrial que sobrevive en los márgenes de la modernidad. Su trabajo articula una continuidad entre pasado y presente, entre lo material y lo simbólico, y es en esa tensión donde su figura adquiere una dimensión casi mítica, no por idealización, sino por resistencia.

¿Qué te animó a contar la historia de Manolín?

El guionista habitual con el que suelo trabajar, Sergio Rubio, me llamó y me dijo que no había algo bien hecho, audiovisualmente hablando, sobre el mundo del espeto. Me recorrí la costa de Málaga buscando una historia. Tras días tocando a puerta fría de muchos chiringuitos de Málaga encontré a Manolín en Rincón de la Victoria. Me atrajo su humanidad. Detrás del oficio había una historia vital marcada por una experiencia dolorosa, por una pérdida que lo empuja a reconstruirse a través del trabajo. Vi en Manolín a alguien que había encontrado en el espeto no solo un medio de vida, sino una forma de seguir adelante, de darle sentido al día a día.

¿Es Manolín una figura trágica, conectada, de alguna manera, con los relatos clásicos?

Sí, en cierto modo. Como los héroes trágicos, Manolín no elige su destino de forma consciente desde el inicio, sino que llega a él tras un golpe de la vida. La tragedia no lo destruye, pero sí lo transforma. Su grandeza está en la resistencia silenciosa, en aceptar el dolor y convertirlo en oficio, rutina y dignidad.

¿Qué te enamoró del oficio del espetero o amoragaor?

Me atrajo la precisión y el respeto que exige el oficio. Desde fuera puede parecer un gesto sencillo, pero es profundamente complejo: no hay dos fuegos iguales, ni dos sardinas, ni dos días que se repitan. Antes de dedicarme al cine fui hamaquero y durante muchos años conviví con espeteros y con la gente que trabaja en la playa. Ese recorrido previo me permitió situarme en el rodaje desde una proximidad real, no como alguien que observa el oficio, sino como alguien que reconoce su lógica, su esfuerzo y su dignidad.

¿Cómo construiste las diferentes capas de esta película documental?

Pasé meses en el chiringuito, al lado de Manolín, con una libreta y un bolígrafo, observando no solo a nuestro protagonista, sino también todo lo que lo rodea: cómo se relacionaba, cómo hablaba, qué gestos se repetían a lo largo del día. Tomaba apuntes constantemente y luego llamaba a Paco Bernal (Guionista) para recitarle las cosas interesantes que habíamos vivido esa jornada.

Desde ese proceso de observación nació la estructura de la película. Quería que funcionara en varios niveles: por un lado, el retrato íntimo de Manolín; por otro, la observación atenta del oficio; y, finalmente, una lectura más simbólica sobre el trabajo, el tiempo y la identidad. La imagen, el sonido del fuego, el mar y los silencios construyen una capa sensorial que acompaña al relato humano sin necesidad de subrayarlo ni explicarlo todo.

¿Cuál fue el plan de rodaje para plasmar, con verosimilitud y profundidad, este trabajo?

Grabamos en agosto, el mes más intenso en Málaga. El rodaje fue muy orgánico. Pasamos tiempo con Manolín, observando, escuchando, sin interferir demasiado. La idea era adaptarnos a su ritmo y no al revés. Yo iba dirigiendo dos cámaras y solo intentaba captar la imagen que previamente me imaginé en la preparación para poder contar esto como queríamos. El equipo estaba avisado de la locura que sería rodar con un chiringuito abierto, tenían que estar atento a cada cosa que se le mandara porque quizás hay momentos que ya no se repiten. A pesar de molestar un poco en el chiringuito, siempre tuvimos el permiso de Bernardo Palma, el dueño. Él siempre apostó por esta historia y nos facilitó todo en su negocio para llevar la historia adelante.

– ¿Hay alguna referencia cinematográfica que te ayudara a construir la historia?

Actualmente, mi forma de entender el cine está muy influenciada por directores como Rodrigo Sorogoyen o Alberto Rodríguez, a quienes considero referentes del cine español contemporáneo. Si bien es probable que muchas ideas para El Amoragaor estuvieran en mi subconsciente tras años de ver documentales y películas, no seguí una referencia concreta. Abordé el trabajo y conté la historia de una manera totalmente visceral, guiándome por lo que sentía.

¿Es posible preservar un oficio tan único como este?

Solo si se valora de verdad. No basta con convertirlo en postal turística. Hay que dignificar a quienes lo ejercen, proteger sus condiciones y reconocer el conocimiento que poseen. El cine puede ayudar a generar esa conciencia, a mirar el oficio con respeto y no solo como folklore.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

En 2026 estrenaremos Inquilinos, un nuevo cortometraje de ficción dirigido por mí, con guion de Sergio Rubio y protagonizado por Salva Reina, Melani Olivares, Carmen Sánchez y Joaquín Núñez. Actualmente, estamos inmersos en la preparación del primer largometraje de Muy al Sur Films. Como director novel, estoy explorando diversas posibilidades, desde ideas iniciales hasta proyectos más concretos y definidos. Nuestros proyectos inmediatos incluyen el largometraje documental sobre Carlos Pacheco: El próximo año dirigiré un documental sobre la vida del aclamado dibujante, que contará con la colaboración de Marvel y DC. Este proyecto fue presentado recientemente en la Comic Con de Málaga. También estamos trabajando en la posibilidad de desarrollar nuevos cortometrajes de ficción y otro largometraje de ficción.


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