Cristina Consuegra asume la dirección artística de GENERAMMA en su sexta edición, marcada por una programación que reivindica nuevas miradas, recupera referentes del cine andaluz y aborda cuestiones como los cuidados, las violencias y las desigualdades desde una perspectiva feminista.
Es tu primer año como directora de GENERAMMA: ¿cómo asumes la responsabilidad de dirigir este festival tan singular?
Recibir el encargo de dirigir GENERAMMA, en un momento en el que se están cuestionando las diferentes conquistas sociales, no solamente en España, sino a nivel global, me lleva a dos espacios muy concretos.Por un lado, a la ilusión. Estamos en un tiempo que nos concede margen para la ilusión y les estoy profundamente agradecida a mis compañeras por haberme permitido trabajar y pensar GENERAMMA desde esa ilusión. Pero esto, a su vez, me lleva a otro espacio de especial firmeza: la responsabilidad. Recibo el encargo de dirigir y comisariar nuestra sexta edición en un momento especialmente quebradizo para el feminismo. Eso, de manera irremediable, me debe llevar a la responsabilidad.
¿Y cómo se traduce esa responsabilidad en la programación?
La programación está confeccionada desde el marco del feminismo. Es decir, la programación de GENERAMMA 2026 incorpora buena parte de los problemas que tenemos las mujeres en las sociedades actuales por el mero hecho de ser mujeres. Hemos intentado ser mano tendida al pensamiento y a la reflexión a través del mundo de los cuidados, de la enfermedad, de las violencias que se ejercen sobre los cuerpos de las mujeres por el hecho de ser mujeres, de las precariedades, del mundo de los afectos, de cómo nos condiciona y de cómo también es un espacio emancipador para nosotras.
¿Más allá de la propia experiencia cinematográfica, qué papel quieres que juege el festival?
Hay una cuestión muy vertebradora: ofrecer la programación como un espacio transformador. Me gustaría que quien participe en GENERAMMA salga queriendo ocupar otro lugar en la sociedad. Creo que tenemos muchas urgencias que atender en la actualidad y que, además, no están siendo atendidas. Los espacios públicos son los espacios del pueblo, porque son los espacios donde las personas se pueden encontrar, no solamente físicamente, sino donde se pueden encontrar como seres humanos. Y yo quiero que GENERAMMA sea eso.
¿Cuáles son las principales líneas de GENERAMMA?
Nuestra programación ofrece una serie de espacios donde el lenguaje cinematográfico va a servir para pensar la sociedad que habitamos. Por un lado, tenemos una Sección Oficial, con cortometrajes estatales e internacionales a concurso. Queremos ser ese lugar desde el que se impulsan nuevas miradas cinematográficas hechas por mujeres y que ponen a las mujeres en el centro. Creo que GENERAMMA se posiciona como ese espacio donde las cortometrajistas pueden encontrar un lugar desde el que iniciar o consolidar carreras. Me parece muy interesante, además, el jurado oficial de este año esté compuesto por tres compañeras como Lidia Cacho, Manuela Ocón e Inés Romero.
¿Y, en ese sentido, qué importancia tienen los homenajes en esta sexta edición?
Los homenajes nos permiten centrarnos en la importancia de la mirada andaluza en el lenguaje cinematográfico nacional. Por un lado, tenemos el homenaje a Josefina Molina, que ha sido, como a mí me gusta decir, «la cineasta de las primeras veces». Ha sido la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Cinematografía, ha sido la primera mujer en licenciarse en la Escuela de Cine y fue la primera mujer cofundadora de CIMA. La homenajeamos con la proyección de Función de noche.
Después tenemos el homenaje a Concha Barquero, que lamentablemente se nos ha ido demasiado pronto, y que era una cineasta que entendió muy bien cómo el lenguaje cinematográfico debe transitar entre lo conceptual y lo formal, y que además ese tránsito debe romperse precisamente para ampliar los márgenes. Y qué mejor lugar que el documental para hacer eso. En su caso proyectaremos Caja de resistencia.
Esta cuestión nos permite aproximarnos desde otro punto de vista a El Rocío, el documental censurado, cuando ya estábamos en democracia, de Fernando Ruiz de Vergara. Es un cine andaluz que tenemos que reivindicar. Creo que buena parte de la cultura andaluza ha sido secuestrada por otras culturas.
Y Juanjo Téllez…
El homenaje a Juan José Téllez era obligado, porque nos apoyó desde el principio. Y, en último lugar, el homenaje a La Niña de La Puebla, a través del documental de Remedios Malvárez.
¿Y cómo se completa esa mirada con la programación de largometrajes y las actividades paralelas?
Los largometrajes, además de las actividades paralelas, han puesto todo el foco de atención en la industria. Chiclana, GENERAMMA, tiene que convertirse en un espacio de amabilidad para la industria audiovisual andaluza, una industria audiovisual donde el peso y la presencia de la mujer es fundamental.
El festival comienza con una ópera prima y cierra con la obra de una veterana como González-Sinde. ¿Qué importancia tiene para GENERAMMA conectar a los nuevos talentos con las cineastas veteranas?
Para mí es muy especial que esta edición se inaugure con una cineasta tan joven, con una ópera prima tan arriesgada y tan dura como Yo no moriré de amor, de Marta Matute, y cerremos con el cine de una mujer que lleva en el mundo del cine y de la literatura tantísimo tiempo como González-Sinde, que presentará el último día Después de Kim, después de que no haya tenido en las salas comerciales la presencia que esa película merecía.
Así que es muy especial que estas dos cineastas abracen la actual edición, contando el mundo de los cuidados desde dos generaciones muy diferentes, que vienen de construcciones culturales y feministas muy distintas, pero que ambas señalan hacia la necesidad urgente de plantear otros mundos donde las personas estén en el centro, donde la centralidad de los cuidados y donde la experiencia de la enfermedad tengan un peso preponderante en la sociedad.
¿Y qué veremos entre las películas de inauguración y clausura?
Desde esa jornada inaugural hasta la jornada de cierre tendremos películas como Llueve sobre Babel, que Colombia ha presentado como candidata a los Oscar, una película queer muy arriesgada. En los homenajes tendremos We Believe You, que viene con el amparo del Festival de Sevilla.
En fin, nos ha quedado una programación que hemos querido también asumir cierto riesgo, porque no es tiempo para la equidistancia. Yo creo que la equidistancia contribuye a que quienes no tienen que sentirse cómodos en este tiempo se sientan cómodos y, por lo menos, generemos cierta incomodidad ante lo que nos está haciendo tanto daño a la sociedad.
Silenced tiene un peso, una importancia especial dentro de esta edición. ¿Qué destacarías sobre este documental que afecta de manera tan directa al sector audiovisual y a sus profesionales?
A mí hay una cuestión que me molesta muy especialmente: que siempre estemos con la sombra de la duda ante determinados testimonios que denuncian las asimetrías dentro de la industria del cine y la cultura.
Cuando una mujer denuncia comportamientos asimétricos, que pueden estar vinculados al abuso, al acoso o a remuneraciones que son diferentes del resto de compañeros, siempre cae la duda sobre nosotras, no sobre quien en realidad ejerce el abuso, el acoso o las asimetrías.
Así que creo que vamos a hacer mucho hincapié en que no tenemos que bajar los brazos. Tenemos que seguir insistiendo en que la vergüenza tiene que cambiar de bando y en que tenemos que generar nuevas dinámicas de poder donde las mujeres se sientan seguras y puedan ejercer su profesión en espacios de comodidad y de seguridad.
Este año se han cerrado nuevos acuerdos con algunos de los actores principales del sector en Andalucía y España. ¿Qué importancia tienen para ti estas alianzas estratégicas?
Es muy emocionante llamar a la puerta de una entidad, pedir ayuda y que inmediatamente esa institución o entidad responda. Detrás de cada institución o entidad hay personas, personas maravillosas que nos han llevado de la mano y que nos están ayudando. Desde el Festival de Málaga, el Festival de Sevilla, la Academia de Cine de Andalucía, la Filmoteca de Andalucía, la Diputación Provincial de Cádiz, el Ayuntamiento de Chiclana, la Junta de Andalucía, Canal Sur Radio y Televisión… se han volcado para que Chiclana, para que GENERAMMA, sea la realidad que va a ser a partir de este martes.
El que hayamos confeccionado una programación tan seria, tan contundente, que —insisto— no ha querido posicionarse en la equidistancia, en parte ha sido gracias a cada uno de los abrazos que las personas que lideran esas entidades nos han dado y que, además, nos van a seguir dando durante GENERAMMA, porque todos y todas van a visitar en diferentes momentos nuestro festival.



















