Antonia San Juan, conocida por sus papeles en Todo sobre mi madre, El hoyo o La que se avecina, recibe el Premio Francisco Elías en la inauguración del 17º Festival de Islantilla, reivindicando “la cultura como escaparate de un país. Es por lo que hay que luchar”

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6 Jul 2024
Alejandro Ávila
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De los escenarios de los bares a los del Teatro Campoamor. De la alfombra roja de Hollywood a los rodajes con frutos putrefactos. No hay reto o vivencia al que la actriz, directora, guionista y productora Antonia San Juan  no se haya enfrentado en su dilatada carrera. En una fresca y agradable mañana en el litoral onubense, la gran protagonista de Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar) recibe como “una inyección de amor” el homenaje que le rinde el Festival de Islantilla en su 17ª edición.

Antonia San Juan recibirá esta noche -en la inauguración de un festival que se extiende a lo largo de los meses de julio y agosto- el Premio Francisco Elías que, como ha recordado el director del festival, Esteban Magaz, lleva el nombre de un cineasta onubense, que fue pionero, con El misterio de la Puerta del Sol,  al rodar y estrenar la primera película sonora del cine español.

Almodóvar, Ayaso, Sabroso, Gaztelu-Urrutia, Calparsoro, Salazar… Antonia San Juan ha trabajado durante las últimas tres décadas con algunos de los cineastas más relevantes de nuestro país, hasta pisar la alfombra roja de los Oscar, con la que su película, Todo sobre mi madre, se alzó con la estatuilla dorada, “brillando con luz propia, a pesar de estar rodeada de otras grandísimas actrices. Es una mujer que lo ha hecho todo en el cine”, ha destacado Magaz al referirse a la versatilidad artística de la intérprete canaria, que ha dirigido e interpretado cine y teatro, amén de comprarse su primera casa en los 90 con su carrera como monologuista.

“Es tu oportunidad, hija de puta. Aprovéchala”

“Cuando Pedro (Almodóvar) apareció en un bar para verme, yo tenía ya 35 años y vivía bien gracias a los monólogos que hacía en los bares. El encuentro fue en un cabaret de la calle Bailén. Me dijeron que Pedro estaba entre el público. Me pinté los labios antes de salir al escenario y pensé: “Es tu oportunidad, hija de puta. Aprovéchala”. Salí al escenario y no dudé ni un momento. A veces hace falta cierta inconsciencia para poder avanzar y yo tenía la justa, así que salí como un pavo al escenario y recité textos de Doña Rosita La Soltera, Félix Sabroso y Quim Monzó”.

Aquello le cambió la vida. El público de sus monólogos comenzó a duplicarse y triplicarse, porque “venían a ver a la actriz que había trabajado con Pedro, así que cogí 12 monólogos y pensé que siendo una actriz de Pedro podía llevarlos al teatro. Se lo propuse al Teatro Campoamor de Oviedo y me dijeron que sí. Me compré cuatro atrezzos en el Corte Inglés, salí sin apenas plan de luces… y fue un éxito. Así fue como empecé a trabajar en los teatros. Agarré todo aquello y moneticé”.

Un animal de escena

La actriz cree que, si no hubiera hecho todo aquello, “posiblemente me habría convertido en aquella actriz que trabajó una vez con Pedro. Desde entonces he dirigido ocho cortometrajes, dos largos y he montado mi propia productora”, declara con orgullo la tildada desde sus 18 años como un auténtico “animal de escena”.

Si Todo sobre mi madre fue importante, porque le permitió pisar las alfombras rojas de Cannes y Hollywood o sentarse junto a Dennis Hopper en una cena, los otros puntos de inflexión que han marcado su carrera han sido, en su opinión, la serie cómica La que se avecina o la reciente cinta de terror El hoyo.

El hoyo significó un antes y un después en mi carrera. Se rodó en 2018 y su estrenó nos pilló en plena pandemia. A mí me cogió enamorada, haciendo deporte en casa, preparando comidas y cenando por facetime con mi novio. Solo tengo recuerdos agradables del confinamiento. La película estuvo en un festival importante, tuvo muy buena acogida y me nominaron a los Feroz”, recuerda.

El hoyo, un guion escrito “con prosa poética”

De la película recuerda también que el guion que le llegó era “prosa poética y tuve que leerlo tres veces, para que aquel texto tan literario pudiera llevarlo yo con la máxima naturalidad posible. Me gustó mucho porque era una película muy cercana al teatro que, además, se rodó de manera cronológica. Ese recorrido, poder hacer esa curva del guion en un solo decorado era maravilloso… como hacer una obra de teatro”.

Una de las claves de la película fue que los alimentos “se iba pudriendo conforme avanzaba el rodaje y conforme se descomponían, los actores entrábamos en una especie de desazón… rodar con mal olor, te provocaba mal carácter”, confiesa.

Una vida de rica heredera

Con mucho humor, Antonia San Juan afirma que “a mis 63 años, el deseo permanece intacto, igual que con 18 años. Yo espero vivir 25 años más. En el camino me gustaría seguir haciendo mi trabajo, sorprendiendo al público sobre el escenario y hacer pequeños papeles en el cine, cinco o seis sesiones…. quiero vivir como una rica heredera. Es decir, poder leer tranquilamente en mi casa, dar un paseo y comprarme un libro y flores, pasear con mi perro”.

Y continúa: “Mis ambiciones van por otro lugar, el agasajamiento de que me acojan en un festival es una inyección de amor para poder continuar, un chute de energía”.

Como conclusión, la actriz y directora asegura que hoy en día es “más de lo que yo pude imaginar” y reivindica que “la cultura es el escaparate de un país y es por lo que hay que luchar”.


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