Una escena cotidiana. Un espacio de humor. Y una segunda capa en clave de antiautoritarismo. All You Need is Love recrea el vendaval que supuso la llegada de los Beatles en la España franquista, a través de una escena íntima entre dos jóvenes mujeres que aspiran a un puesto de la Sección Femenina.
Su paso por 60 festivales y sus 40 premios, confirman no solo la vis cómica de sus protagonistas, Carmen Calle y Olivia Lara, sino la maestría tras la cámara de Dany Ruz, dotando de un ritmo especial cada secuencia y confirmando All You Need Is Love, producido por La Favorita Produce, como un sólido candidata a los V Premios Carmen.
Entrevistamos a su director, Dany Ruz.
¿Cómo nace All You Need Is Love?
All You Need Is Love nace hace casi 20 años como una pieza de microteatro escrita por Juan Carlos Rubio. En 2018 este texto llegó a mis manos y tuve clarísimo que ahí había un cortometraje que podía conectar con mucha gente. Estuve bastante tiempo intentando conseguir los medios para levantarlo, porque no quería hacerlo “como se pudiera”, sino con el nivel que la historia merecía. Hasta que apareció la productora La Favorita, se enamoró del proyecto y se convirtió en socio imprescindible para poder rodarlo como lo hemos hecho.
¿Qué era lo más importante para ti para llevarlo a cabo?
Lo más importante para mí era hacer comedia con muchísimo cuidado y respeto. No quería en ningún momento caricaturizar la represión que vivieron las mujeres durante el franquismo. Aunque la historia está contada con humor, no está tan lejos de la realidad. En algunas proyecciones se me han acercado mujeres y hombres mayores que me han dicho: “Yo viví aquella visita de los Beatles así” o “esto me recuerda mucho a lo que pasaba en mi casa”. Sabía que, si nos reíamos de las personas en lugar de reírnos con ellas, el cortometraje se caería. El reto era encontrar ese equilibrio entre la comedia y la memoria.

¿Crees que el humor es una pieza clave en el éxito de All You Need Is Love?
Sin lugar a dudas. En All You Need Is Love echamos la vista atrás y revisamos la opresión que vivieron nuestros padres y nuestros abuelos, pero no lo hacemos desde el juicio ni desde el dedo acusador, sino desde una mirada amable, irónica y cómica. Creo que eso permite que mucha gente se vea reflejada sin sentirse atacada. Al final, reírnos de lo que fuimos es una forma muy sana de entender de dónde venimos y por qué ahora somos como somos. Ese puente emocional es lo que hace que el corto conecte tanto con el público.
Siguiendo con la comicidad: ¿es el humor una buena herramienta para desmontar actitudes y normas autoritarias?
Yo diría que es una de las herramientas más poderosas que tenemos. El autoritarismo se alimenta del miedo, de la solemnidad y del “esto no se cuestiona”. Cuando entras con humor honesto, inteligente, desde la verdad, se desarma ese muro. El humor nos coloca a todos en el mismo lugar: nos baja del pedestal, nos iguala y nos obliga a mirarnos sin tantas defensas. Para mí, Berlanga fue el mejor ejemplo de esto: se reía de lo más serio y, precisamente por eso, lo señalaba con una lucidez brutal.

¿Qué aportan al cortometraje dos actrices de la altura cómica de Carmen Calle y Olivia Lara?
Sinceramente, creo que están brillantes. Su trabajo ha hecho que el cortometraje crezca muchísimo. Ellas llevan tiempo trabajando juntas y eso se nota: tienen una complicidad increíble, una manera de mirarse en la que ya hay comedia, verdad y ritmo. Han entendido muy bien que sus personajes no son “payasas” ni parodias, sino mujeres de carne y hueso en una situación concreta. Ese equilibrio entre la vis cómica y la verdad emocional es lo que hace que el público se ría… y a la vez se reconozca en ellas. Como director, trabajar con Carmen y Olivia ha sido realmente fácil y un lujo absoluto.
¿Cómo estás viviendo el éxito de un cortometraje que ha pasado por 60 festivales y ha ganado 40 premios?
Con mucha alegría… y también con bastante sorpresa. Yo confiaba en que el corto iba a conectar con el público, pero jamás imaginé estas cifras. Estar en alrededor de 60 festivales en menos de un año ya es una pasada; que además nos hayan reconocido con unos 40 premios es algo que supera cualquier expectativa. Para mí está siendo un regalo y, al mismo tiempo, una responsabilidad bonita: sentir que este trabajo llega tan lejos me motiva a seguir creando, a seguir currando y a seguir apostando por historias que nacen desde lo local pero hablan de algo universal.

¿Qué apoyos has recibido para poder llevar a cabo este cortometraje?
El primer apoyo clave fue el de La Favorita, que entró como productora sin pensárselo demasiado y ha sido un aliado increíble durante todo el proceso. Después se sumaron el Ayuntamiento de Montilla y Bodegas Robles, que confiaron desde el principio en la idea. Más adelante se incorporaron Diputación de Córdoba y la Junta de Andalucía, que terminaron de apuntalar el proyecto. Al final, All You Need Is Love existe gracias a una cadena de apoyos públicos y privados que han entendido que el cine también es una manera de hacer memoria, cultura y territorio.
¿Cuál es tu próximo proyecto?
No me gusta mucho hablar de lo que voy a hacer, prefiero hablar de lo que ya está hecho. Pero sí puedo adelantar que estamos trabajando en el siguiente cortometraje, de nuevo con guion de Juan Carlos Rubio y de la mano de La Favorita. Volvemos a juntarnos el mismo equipo núcleo, con muchas ganas de seguir contando historias desde Andalucía hacia el mundo. Cuando toque anunciarlo, lo haré encantado… pero de momento, prefiero que hable el trabajo que ya está en pantalla.





















