¡A la melée! (Antonio Mejías, Rocío Rodríguez), producido por Andalucía Multimedia en coproducción con Magnetika Producciones, aborda los inicios de la selección femenina de rugby, Las Leonas, y su participación en el primer Mundial de Rugby femenino de la historia. El documental celebra su preestreno este martes 21 de abril en Jerez. Hablamos con su codirectora, Rocío Rodríguez.
¿De qué inquietud nace este documental?
A la melée nace del deseo de hacer justicia, aunque sea poética, y reconocer a un grupo de mujeres que tuvo el valor y la determinación de poner su amor al rugby por encima de todo y de todos, derribando estereotipos y superando mil obstáculos para conseguir crear la selección femenina de rugby, Las Leonas, y participar en el que fue el primer Mundial de la historia, el de Gales 1991.
Las Leonas de 1991, que compiten por primera vez a nivel internacional, tienen un tesón y un espíritu deportivo muy particular ¿Cuál ha sido el camino del rugby femenino desde entonces?
Ellas abrieron camino, y muchas han venido después. No fue fácil, ni siquiera tras hacer un más que meritorio papel en ese primer Mundial, con la sexta plaza y el reconocimiento como equipo revelación. Fue un camino un tanto tortuoso, de idas y venidas, con años sin apenas partidos y logros históricos como ganar el Primer Campeonato de Europa en 1995 (y otros muchos después, España lo ha ganado en 12 ocasiones) o entrar por nivel rugbístico en el torneo Seis Naciones, el más prestigioso del mundo, donde estuvieron en siete ediciones. Ellas demostraron que juntas podían superar cualquier límite y pusieron una semilla que ha dado lugar a una realidad muy distinta de la que encontraron.
Te placan y te tienes que levantar. ¿Qué enseña el rugby sobre la vida?
Si te placan, te tienes que levantar; cuando el balón oval bota, nunca sabes hacia dónde irá, pero tienes que agarrarlo fuerte y correr, hacia adelante. Y no estás sola, a tu lado o detrás de ti están tus compañeras. En la melé, todas son una misma fuerza, que empuja por abrirse camino, como la vida. Y el tercer tiempo es ese momento de unirnos como equipo y celebrar al otro, agradecerle su entrega, porque te hace mejor, te hace esforzarte para buscar la excelencia. El rugby es pasión y es respeto, es humildad, disciplina, fuerza, pero también inteligencia y estrategia. Y crea lazos inquebrantables. El rugby es un deporte y una filosofía de vida.

¿Cómo fue el proceso de investigación del documental?
Lamentablemente, de los inicios del rugby y de aquellas primeras Leonas hay poca documentación. Esto lo cuentan algunas de nuestras entrevistadas. Desde la Federación y desde medios especializados y profesionales que comparten la pasión por el rugby se está haciendo un esfuerzo por recopilar, por investigar, y se han editado algunas publicaciones. En nuestro caso, ellas, las propias jugadoras, han sido la mejor fuente, una fuente tremendamente generosa, porque uno de los tesoros con los que cuenta A la melée son fotografías e imágenes de vídeo doméstico grabadas por ellas mismas durante el Mundial o en los primeros Campeonatos de España. En esas imágenes, vemos escenas de partidos, pero también momentos más íntimos, de camaradería, de celebración compartida con otros equipos. Eso tiene, a nuestro entender, un gran valor.
¿Cuáles fueron las mayores sorpresas o descubrimientos?
En lo negativo, saber de primera mano lo que tuvieron que soportar las primeras mujeres que decidieron “bajar al campo” a practicar el rugby, chicas que jugaban a escondidas, que lo ocultaban a sus padres. El rechazo, el desprecio, la falta de consideración.
En lo positivo, conocerlas personalmente a ellas, que son mujeres realmente extraordinarias, y comprobar también de primera mano lo que este deporte puede aportar desde el punto de vista educativo y social, los valores que tiene y la inyección de autoestima y confianza para muchas mujeres y niñas que se han sentido cuestionadas o han sufrido rechazo por su cuerpo.
Aparte de la diferencia de recursos, ¿qué diferencias hay con el deporte masculino?
La diferencia de recursos y de atención y espacio en los medios de difusión son importantes. Porque tienen relación directa con las posibilidades de avanzar en calidad y en profesionalización. En los equipos femeninos, vemos a menudo un extra de motivación, de firmeza (quizá por saber que todavía están más expuestas al juicio y al cuestionamiento), pero también compañerismo, sororidad, ganas de trabajar en equipo, de colaborar para conseguir los objetivos… Aunque en el caso del rugby, ese sentimiento de familia es común a hombres y mujeres.

Aparte del rugby profesional, mostráis la práctica en equipos amateur. ¿Por qué era importante enseñar esta otra parte?
Porque forma parte de la grandeza de este deporte, de sus valores, por todo lo que aporta, aunque no se juegue de forma profesional o se haya dejado de hacerlo. Vemos hombres y mujeres de todas las edades que siguen practicando rugby, por los valores que tiene, por lo bien que lo pasan, porque lo de “amateur” cobra todo el sentido cuando se trata de amor a un deporte, aunque se tengan 80 años. Y aunque quizá no es un deporte para todo el mundo, porque no tiene por qué gustar a todo el mundo, cuando te atrapa, es un “veneno” para toda la vida.
¿Cuáles son vuestros próximos proyectos?
Siempre hay proyectos rondando, pero ahora mismo la prioridad es empujar esta melé maravillosa, para que camine y llegue lo más lejos posible, a muchas mujeres y niñas que quizá puedan descubrir que el rugby es un deporte de chicas.
¡A la Melée! cuenta con el apoyo de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, la participación de Canal Sur, y la colaboración de la Diputación Provincial de Cádiz, el Ayuntamiento de Jerez y clínicas Beiman.


















