La lucha de clases triunfa en la 17ª edición del Festival de Sevilla: Cristi Puiu gana el Giradillo de Oro con ‘Malmkrog’ y Luis López Carrasco, Gran Premio del Jurado con su monumental ‘El año del descubrimiento’. La linarense Petra Martínez, Mejor Actriz por ‘La vida era eso’. Consulta aquí el palmarés

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14 Nov 2020
Alejandro Ávila
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Impulsado por los grandes festivales de cine, Cristi Puiu se ha convertido en el director de referencia de la cinematografía rumana. La muerte del señor Lazarescu, Aurora, Sieranevada y, ahora, Malmkrog (La casa señorial). Puiu no es un cineasta que se lo ponga fácil al espectador. Pero precisamente es ahí donde radica su encanto: en el de dejarse llevar por sus pausados tempos, largas conversaciones filosóficas sobre lo divino y lo humano y, en fin, apostar por un sello propio.

Giraldillo de Oro a Mejor Película y Guion: Malmkrog (Cristi Puiu)

Esa osadía, custodiada por festivales como Cannes, Berlín o Sevilla, es la que ha terminado al éxito de alzarse con el Giraldillo de Oro por Malmkrog en una 17ª edición del Festival de Sevilla en la que el alcalde de la ciudad, Juan Espadas, ha podido suspirar con alivio, en la lectura del palmarés: “Objetivo conseguido”.

Para el jurado -compuesto finalmente por Carlos Ríos, Fréderic Niedermeyer, Luis Urbano y Rosa Bosch-, se trata de una obra maestra y justificaban el galardón de la siguiente manera: “Uno no suele tener la oportunidad de encontrarse con una obra maestra. Nos quedamos impresionados con el potencia de un grandísimo director, en una película ambientada en la Rusia del siglo XIX”.

Ambientada en una mansión señorial de la Rusia del siglo XIX, Malmkrog es un drama de largas conversaciones, que se termina convirtiendo en un alegato de la lucha de clases, que deriva hacia el fantástico.

Gran Premio del Jurado: El año del descubrimiento (Luis López Carrasco)

Europa parece convulsionada, si la miramos a través del ojo de sus cineastas. Auge de la extrema derecha, un pasado de totalitarismos, la quiebra del Estado del Bienestar y, ahora, la mayor crisis sanitaria de nuestra historia reciente. No es poco.

Por esa razón, parece más que merecido que el Gran Premio del Jurado vaya a manos de Luis López Carrasco y su monumental El año del descubrimiento. Para el jurado se trata de “una obra única y descomunal sobre el pasado y el presente de España, que deja oír por fin la voz del pueblo, tantas veces silenciada”, destacando su precisión, sinceridad y certera utilización de la pantalla partida.

Partiendo de 1992, el año en el que España escenificó su modernidad democrática y capitalista con El Quinto Centenario del Descubrimiento de América en Huelva, la Exposición Universal de Sevilla, los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Ciudad Cultural Europea de Madrid, El año del descubrimiento dibuja las hondas raíces que conectan nuestro pasado con el presente.

Repleta de testimonios conmovedores, la obra de Luis López Carrasco nos invita a escuchar. A parar nuestras vidas durante cerca de tres horas y media para reflexionar de dónde venimos y hacia dónde vamos, tomando como punto de partida una lucha obrera en Murcia que terminó con su parlamento incendiado.

A través de numerosos testimonios, vislumbramos el malestar de la sociedad española actual, el origen del 15M, el castigo popular al bipartidismo y conmovedoras reflexiones como la de esa sindicalista que explica en cuatro frases la desmovilización de la juventud trabajadora precaria, parada y desessperanzada. Un canto a la comprensión intergeneracional.

Dirección y Montaje: Ondina

El director alemán Christian Petzold fue el encargado de inaugurar la edición más compleja del Festival de Sevilla. Esa gallardía  se ha visto recompensada con dos importantes premios para Ondinadirección y montaje. Tras su triunfo en Berlín con premio de la crítica Fipresci y Oso de Plata a Mejor Actriz para Paula Beer, el jurado ha valorado la original mirada de Petzold en la reelaboración de la mitología alemana.

La protagonista es un ser mitológico con forma de mujer, relacionado con las  ninfas, nereidas, sirenas y demás criaturas acuáticas. Como en el cuento de La sirenita, Ondina es un ser traicionado por el mismo amor que la sacó del fondo de su lago o pantano.

Todo esto ocurre en el Berlín moderno -Ondina trabaja como guía en un edificio histórico- y transita entre las duras superficies urbanas de la capital germana y las hipnotizantes imágenes subacuáticas, donde cualquier tipo de magia parece posible. Su juego entre la actualidad y la fantasía nos sumerge en un acuoso mundo mágico, donde la fantasía se impone al realismo.

Mejor Actriz: Petra Martínez (La vida era eso)

La actriz linarense Petra Martínez le ha aportado la importante pincelada andaluza al palmarés de sección oficial con su excelente trabajo en La vida era eso. Aunque en un primer momento parece que esta producción andaluza se va a apoyar en Anna Castillo, que inunda una vez más la pantalla con su franqueza y su transparencia, finalmente es Martínez la que termina llevando el peso de la historia.

Lo que en un principio tiene ecos de Viaje al cuarto de una madre (Celia Rico), por su relato del vínculo entre generaciones, termina derivando en un viaje iniciático en la vejez. Petra Martínez asume con solidez el reto, en una odisea que la lleva desde Bélgica hasta las alucinantes salinas de Almería. Su personaje recoge el guante que le ha entregado su joven y nueva amiga, para descubrir, a través del tacto, todo ese universo sensorial que le termina siendo vedado a los ancianos. Una aventura sutil, delicada, hacia el descubrimiento, en una edad en la que (aparentemente) ya no se espera nada.

Mejor Actor: Alseni Bathily (Gagarine)

El excelente trabajo de un actor novel como Alseni Bathily en Gagarine se ha visto recompensando. Bathily da una desarmante naturalidad a Youri, un chico que lucha a brazo partido para que no demuelan el insalubre bloque de piso donde vive. Es él el que dota de candidez, inocencia a esta película que estaba llamada a ser la gran revelación de Cannes y que está ambientada en los suburbios de París que llevan el nombre del cosmonauta ruso (Yuri Gagarin).

Su trabajo actoral permite que sea verosímil el tránsito desde su arranque de cine social de tipo Ken Loach al cine fantástico que guiña a las grandes obras espaciales de la historia del cine, como 2001. Odisea en el espacio (Stanley Kubrick), Alien (Ridley Scott) y hasta Encuentros en la tercera fase (Steven Spielberg).

Mejor Fotografía. Notturno (Gianfranco Rosi)

La mirada esteta de Gianfranco Rosi se ha visto recompensada. Rosi logra sumergirse en los infiernos bélicos de Oriente Medio, para encontrar allí la belleza. Se deshace de los planos feístas del cine documental, para encontrar la iluminación, el encuadre y la puesta en escena perfecta, que ponga su obra varios peldaños por encima hasta tocar con las yemas de las manos eso que convenimos en llamar cine.

Paradójicamente, Notturno es un todo un placer estético, visual, mientras nos muestra, durante tres años, unos horrores de la guerra inconcebibles incluso en la peor de las pesadillas, en la peor película gore. En la guerra cotidiana, el burbujeo de las shishas se confunde con el ruido metálico de las metralletas, mientras una pareja intercambia palabras de amor. Paradójicamente las escopetas de caza escupen paz en los apacibles campos de paz, mientras una inocente pared escolar se convierte en el peor museo de los horrores infantiles, con decapitaciones, hogueras y torturas, a manos del ISIS.

En Notturno hace mucho frío. La esperanza apenas se cuela por las rendijas de la belleza fotográfica, dejándonos desesperanzados, exhaustos, tristes. Rosi baja a los infiernos y no nos escatima ni una llamarada.

Consulta aquí el palmarés completo

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