Santi Amodeo presenta en el Festival de Málaga su nueva película ‘Yo, mi mujer y mujer muerta’, con un personaje amargado que descubre en la Costa del Sol la doble vida de su mujer

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21 Mar 2019
Néstor Cenizo
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Santi Amodeo ha presentado este jueves en el festival de Málaga Yo, mi mujer y mi mujer muerta, una película sostenida sobre los hombros de su actor principal, el argentino Óscar Martínez, un amargado que busca en la Costa del Sol el pasado de su mujer recién fallecida. La cinta de Amodeo no es ni una comedia ni un drama, sino una comedia dramática. Más que un drama o una comedia a secas, eso es la vida, ha dicho Martínez: una comedia dramática.

Alguien busca en el pasado las claves que le permitan descubrir a alguien que estuvo muy cerca y se fue. Bernardo (Óscar Martínez) es un arquitecto argentino que acaba de perder a su mujer, y que decide cumplir su deseo de llevar sus cenizas al mar Mediterráneo. En el viaje a la Costa del Sol redescubrirá a su mujer y su doble vida, hasta dar con la clave final: “Podríamos vivir mil vidas, pero hay que elegir una sola”.

La premisa de la nueva cinta del director sevillano la hemos visto ya en este festival, solo que aquí la idea aparece bajo un ligero barniz de comedia. La usó su amigo Paco Baños, que también dio al personaje central de 522. Un gato, un chino y mi padre unas cenizas de un muerto (el gato) y una misión: descubrir el pasado durante un viaje y, de paso, redescubrirse a sí mismo.

Yo, mi mujer y mi mujer muerta

Dice Amodeo que esta coincidencia es casualidad, aunque sea amigo de Baños y haya habido una coincidencia en las fechas de estreno, que no de rodaje. “Supongo que nos influiremos sin darnos cuenta”, ha comentado en rueda de prensa. Sin embargo, algo hay también de recurso a un esquema narrativo muy común desde que Homero se inventó a Ulises para la Odisea. “La película sigue la estructura clásica del viaje del héroe”, explica Amodeo, que ha añadido a su cinta una pizca de humor para disimular las costuras y que “la estructura no pesara más que la historia”.   

Óscar Martínez da vida a un amargado que se encuentra a sí mismo buscando el pasado de otra persona. “Más allá del viaje físico, me atrae el viaje interior, bastante más intenso y movido”, explica el actor: “Como suele ocurrir cuando la gente está tan segura, la vida le demuestra que tiene bastante que aprender. Termina cambiando su relación con el mundo”.

Yo, mi mujer y mi mujer muerta

Él es la película, tanto que los personajes que pasan por su viaje salen sin decir ni adiós. Así ocurre con Ingrid García Jonsson y Carlos Areces, que representan a dos estereotipos de la Costa del Sol. De ella no se sabe muy bien a lo que se dedica, quizá relaciones públicas. Algo bastante  común en Marbella, según Amodeo. Él es un agente inmobiliario en horas bajas, un truhán del ladrillo que no se da por vencido.

Un Areces más contenido

Es el contrapunto cómico a Bernardo, aunque Areces está más contenido de lo habitual. “Es raro encontrarme con un director que no me diga: “súbelo más”. Eso es horrible. Espeluznante. Hemos querido trabajar con algo más neutro, cosa que agradezco”, ha admitido.

En este viaje de ida y vuelta (desde Argentina a Marbella, y vuelta a Argentina), el arquitecto gruñón cambiará su visión del mundo a base de palos. “Como pasa en las comedias dramáticas, uno se ríe de lo que los personajes padecen”. Sufre, pero cuando vuelve a América ya es otro. Se ha encontrado a sí mismo buscando el pasado.


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