Víctor Hugo Espejo y Guillermo Mandelli.
Ignacio Gutiérrez

El amor por el viaje y por el audiovisual se materializan en la webserie Viveylate que se presenta esta semana en Sevilla. Una serie de tres episodios dirigida y producida por el realizador sevillano Víctor Hugo Espejo en colaboración con su amigo Guillermo Mandelli que cuenta tres viajes desde una perspectiva diferente: Alemania, Marruecos y España. En esta entrevista Víctor Hugo nos habla sobre Viveylate, sobre sus proyectos actuales con su productora Criocrea y sobre cómo ve el sector audiovisual en Andalucía.

 

Ignacio Gutiérrez: ¿Cómo surgió el proyecto Viveylate?

Víctor Hugo Espejo: Gané un concurso de una aerolínea que buscaba bloggers de viaje. Más que financiada por esta aerolínea, la primera temporada surgió a la par, porque yo les hacía otro tipo de contenidos. Se suponía que iba a tener siete capítulos pero me robaron y se paralizó todo, quedaron tres capítulos que estuvieron en algunos festivales de series y estuvo premiado en los premios Asecan. No tenía ni cámara. Lo guay es que personas que no conocía hicieron un crowfunding para comprarme una. Viviendo con Guillermo Mandela (amigo y productor de Viveylate) en Barcelona y surgió la idea. Entre el estreno de la primera temporada y de la segunda han pasado tres años.

 

¿Cómo fueron tus inicios en el audiovisual?

Mi formación es de diseño gráfico y publicidad, nada que ver. Pero hacía fotos desde muy pequeño. Me entraron ganas de darle movimiento a esas fotos y empecé a hacer vídeo. Por otro lado, he viajado mucho desde los 18 años. En el 2012 me fui a vivir a Uruguay. Yo ya hacía minidocumentales y allí me surgió la oportunidad de hacer un largometraje en Nueva York sobre músicos uruguayos, se llama Botija de mi país. Cuando volví, sin darme cuenta, ya era documentalista.

Una escena de la webserie Viveylate

Una escena de la webserie Viveylate

¿Qué distribución tenían esos pequeños documentales?

Ninguna. Yo tengo un problema y es que llevo fatal la distribución. He hecho cosas que luego no mando a festivales ni nada. A veces voy a un festival y me digo que podría estar alguno mío, pero ahora está cambiando la cosa.

 

¿Cómo ha sido la producción de esta segunda temporada?

Autofinanciada. Es gracioso, la primera fue con dinero de una aerolínea pero era una locura, yo llegaba a los sitios y no sabía qué iba a grabar, se editaba en una semana… Sin embargo, esta vez no tenía ni un duro, pero hemos trabajado con más profesionalidad, con más preproducción. He tardado dos años en lanzar lo nuevo, algo más planificado aunque se sigue  respirando en el resultado final que es un proceso muy libre. Por ejemplo, la segunda temporada iba a ser sobre Europa, pero el segundo episodio es en Marruecos (risas).

¿Qué tipos de dificultades os habéis encontrado? Imagino que anécdotas tendréis muchas…

Anécdotas todas positivas. El principal problema ha sido la financiación y el tiempo. En Berlín estuvimos grabando siete o diez días, nos acostábamos tardísimo y nos levantábamos temprano para coger el tren a las seis de la mañana para ir a un lugar abandonado en las afueras de la ciudad; dormíamos en casa de amigos, porque no había dinero para hostales.

 

¿Cómo planteabas cada viaje?

El leit motiv de Viveylate es la búsqueda de los lugares o la cultura que no se conoce con gente que está de paso por el lugar. En Berlín buscaba los sitios abandonados y la electrónica cumbia, que es un movimiento que está surgiendo gracias a la inmigración latina. En Marruecos, el flamenco, nos juntamos con Las migas y que iban al festival de Essaouira a tocar con un tipo que hacía música gnawa. Y en España, con un dúo brasileño que estaba de gira.

Una escena de la webserie Viveylate en marruecos.

Una escena de la webserie Viveylate en marruecos.

¿Cómo ha sido la audiencia hasta ahora?

Los documentales de más de tres minutos no funcionan en internet, cada episodio de Viveylate dura casi catorce minutos. En el canal de la aerolínea rondaba las 15.000 visitas, que para internet es poco. Sin embargo, no hemos hecho nada en el canal de YouTube y tenemos 1.600 suscriptores. El público es súper fiel y agradecido, cada vez que monto algo, viene un montón de gente.

 

¿Qué novedades presenta esta nueva temporada respecto a la anterior?

Yo creo que un salto de calidad. La primera temporada era algo más aventurero, muy loco, buscaba sorprender. Esta vez he querido mostrar algo más profundo, muy relacionado con la música. Quizás no es un formato muy comercial, pero por lo menos intento que sea un buen producto. A veces nos preocupamos demasiado queriendo hacer algo para internet.

No obstante, en el origen de este proyecto estaba internet como medio de difusión.

Para mí, lo ideal es estar en National Geographic o medios de este tipo, pero creo que las nuevas plataformas han abierto un nuevo mundo. Con la segunda temporada, Telecinco me dirá que no, pero si voy a reunirme con Netflix, a lo mejor me dicen que sí, y eso está guay.

 

Viveylate crece además con un canal de música para viajar, ¿puedes explicarlo?

Este es el proyecto del que estoy más orgulloso. El concepto es música para viajar: tomas de los documentales mezcladas con sesiones de música. Puede verse en nuestro canal de YouTube. El día 3 de abril comenzará la segunda temporada. En la primera temporada diferentes DJs hacen sesiones de música. Ahora vamos a pedir la sesión primero y enviarla a un videógrafo de otros lugares del mundo distinto cada episodio.

 

¿Qué otros proyectos tienes en preparación?

Criocrea, mi estudio, es una productora dedicada al documental. Hago videos de publicidad, pero tengo la suerte de que me llaman para hacer documentales. Ahora estoy preparando un largometraje con Raika Films. Se trata de un documental sobre la identidad cultural española, un retrato de la España contemporánea.

El realizador Víctor Hugo Espejo en Marruecos

El realizador Víctor Hugo Espejo en Marruecos

¿Es posible aunar la creación personal y la rentabilidad?

Es difícil. Yo vivo de esto desde el 2012, también es verdad que vivo con muy poco, no sé si soy un ejemplo. Pero creo que sí, estamos en un buen momento, es duro, pero con mucho esfuerzo se consigue.

 

¿Cómo ves el sector audiovisual en Andalucía?

Creo que hay una industria no reconocida ni valorada. Más allá del mainstream hay unan gran industria que no tiene el apoyo suficiente para poder formarse como tal. En EEUU la cultura es aparte de la política, en Francia también y siempre tiene apoyo. Así es cómo creas industria, pero aquí los últimos presupuestos que salen son los del cine. Eso es tristísimo, sobre todo porque está demostrado que es rentable. La gente quiere cultura, pero hay que dársela, hay que darle el espacio y hay que hacer que haya dinero para poder crear esa cultura.

 

¿Qué esperas de esta segunda temporada?

Espero que se reconozca que es un trabajo hecho con amor, para que tenga calidad. Ya sé que no voy a tener mucho éxito, pero busco que a quien lo vea, le guste. No mucho más.


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