Celia Rico
Celia Rico

La primera película de esta lista sobre el cine que trate el amor materno/paterno y filial es la primera película sonora de Yasujiro Ozu, El hijo único (1936), en la que O-Tsune, una madre viuda, trabaja sin descanso en una fábrica textil para pagar los estudios de su único hijo. La madre sueña con un futuro para él mucho mejor que el suyo, sin embargo, el hijo nunca alcanza el éxito esperado y tira la toalla sin atreverse a contárselo a su madre.

Es una historia profundamente humana sobre el valor que damos al supuesto éxito o fracaso. Recuerdo que, cuando la vi, provocó en mí un sentimiento contradictorio de dolor al comprobar lo estéril que puede resultar, a veces, el sacrificio de consagrarse a un único objetivo en la vida.

El hijo único

Repito director para añadir una película que tiene, para mí, uno de los mejores finales de la historia del cine: Primavera tardía (1949). Cuando Shukichi -en este caso, un padre viudo- vuelve a su casa después de casarse y despedir a su hija, se sienta en su salón y comienza a pelar una manzana lentamente mientras clava la mirada en el suelo.

Es increíble cómo Ozu consigue que todas las emociones de un padre que acaba de quedarse solo por primera vez estén contenidas en un simple gesto como este.

Una primavera tardía

Las uvas de la ira (1940) de John Ford. El personaje de mamá Joad que interpreta Jane Darwell es la viva imagen de la fortaleza y el vigor. Su familia lo ha perdido absolutamente todo, pero ella consigue mantenerlos siempre unidos porque, al final, mamá Joad es la madre de todos, la “madre del pueblo” que siempre sale adelante con dignidad, incluso cuando ya no puede retener al hijo a su lado porque él se debe a una causa aún más grande que la familia.

Mamá Joad es la “mamá épica”, a pesar de que es el único personaje de la película al que no le han otorgado un nombre propio. La escena en la que, a solas, se prueba unos pendientes delante de un espejo te parte el alma.

Las uvas de la ira

El largo adiós (1971) de Kira Muratova es el melodrama de una madre soltera que ha puesto todos sus esfuerzos en criar a su único hijo, un adolescente que se siente asfixiado junto a ella y que planea marcharse a vivir con su padre, el hombre que les abandonó hace años. La madre no lo puede soportar y pasa por una crisis que obliga a su hijo a quedarse con ella.

Me parece una película durísima sobre el amor materno-filial, llena de crueldad, pero también de un gran lirismo y ternura. Y Kira Muratova es una cineasta olvidada. Esta película y otras suyas fueron muy controvertidas en su momento y prohibidas por la Unión Soviética.

El largo adiós

35 rones (2008) de Claire Denis. En este caso, son un padre y una hija los que viven juntos y se cuidan el uno al otro. Sin embargo, el padre no tarda en darse cuenta de que el tiempo pasa y de que la hija debería hacer su propia vida y, por tanto, separarse de él. Es una película bellísima, sobria y conmovedora, también muy sensual, a la que diría que no le falta un punto ni le sobra una coma.

Y a la que le sienta tan bien la música de Tindersticks. Según tengo entendido, esta es la película más personal de Claire Denis (ella también se crió con su padre) y es, además, su homenaje al cine del maestro Ozu.

35 rones

La última película de Chantal Akerman, No home movie (2014), que es estupor y, a la vez, pura ternura. A través de escenas domésticas y conversaciones por skype con su propia madre, la directora muestra su cara más personal y construye una compleja película materno-filial sobre el desarraigo y la pertenencia, sobre la vida y el cine, sobre el amor y la muerte.

Toda la película es una despedida: la despedida de Chantal Akerman tras la cámara y la despedida a su madre; la misma que escribió aquellas cartas leídas después por su hija en esa otra película materno-filial que sumo a esta lista: News from Home (1977).

No home movie

La delirante película Muchos hijos, un mono y un castillo (2017) de Gustavo Salmerón sobre cómo la madre del director, Julita Salmerón, consiguió su extravagante deseo de tener, además de muchos hijos, un mono y un castillo.

Para mí, esta película es, sobre todo, el retrato filmado de un hijo a su madre que, a pesar de sus excentricidades, se atreve a mostrarla tal y como es en un ejercicio de absoluto amor y devoción.

Muchos hijos, un mono y un castillo

En Amante por un día (2017) de Philippe Garrel la relación padre-hija también va más allá de la pantalla. Esther Garrel, la magnética actriz en blanco y negro que interpreta el personaje de la hija, es, además, la hija del propio director. La película nos muestra las desilusiones amorosas de un padre y una hija; el primero ha de lidiar con las infidelidades de su amante, la segunda con una ruptura amorosa.

Y aunque la película nos muestra las distintas visiones de las relaciones sentimentales de cada personaje y sus derivas emocionales, al final, lo que importa, lo que permanece, es el amor de un padre a un hija, en ese momento de la vida en la que los padres te hablan de igual a igual.

Esther Garrel (actriz) y Philippe Garrel (director), hija y padre en el rodaje de’ Amante por un día’

Esta es una de esas películas tiernas y melancólicas que, como la de Claire Denis y probablemente también todas las otras, al terminar de verla te deja la sensación de que, a pesar del largo día, al final todo va a estar bien.

Celia Rico Clavellino


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