juan antonio bermudez
Juan Antonio Bermúdez

35 años después del estreno de Blade Runner (Ridley Scott, 1982), uno de los grandes mitos del cine de ciencia ficción, y coincidiendo con el estreno de Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017), su esperadísima segunda parte, aprovechamos para recuperar siete anécdotas o curiosidades de la primera, una por cada lustro transcurrido.

Un título infiel
Es muy conocido que es una adaptación libre de la novela Do Androids Dream of Electric Sheep? (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?) pero, como a los productores y al propio Ridley Scott ese no le parecía un título muy comercial, le encajaron el de otra novela muy distinta, The Bladerunner (literalmente, “El cazarrecompensas”) de Alan E. Nourse, sobre la que además otro escritor, referente de la Generación Beat, William S. Burroughs, había hecho una revisión para cine. Entre el Blade Runner que Scott trasladó a la pantalla, el Bladerunner de Nourse y el tratamiento de Burroughs, la única coincidencia notable es el título y el género, eso que algunos llaman minimizando sci-fi noir.

¿Y si Rick no hubiese sido Harrison?
Ya solo podemos imaginarnos al inolvidable cazador de replicantes Rick Deckard con el rostro de Harrison Ford, pero el casting fue más abierto de lo que cabría pensar y se barajaron muchos nombres para ese papel, algunos tan conocidos y sorprendentes como Jack Nicholson, Al Pacino, Sean Connery, Robert Mitchum, Tommy Lee Jones, Dustin Hoffman o, agárrense que vienen curvas, Arnold Schwarzenegger.

Harrison Ford en un fotograma de 'Blade Runner'

Harrison Ford en un fotograma de ‘Blade Runner’

El aprobado provisional del escritor
Philip K. Dick tuvo una salud mental complicada, padeciendo sin diagnóstico oficial lo que en muchos casos se ha descrito como una esquizofrenia. Murió en marzo de 1982, unos meses antes del estreno de la película. Pero tuvo tiempo de ver un adelanto del montaje, de una media hora. Y en concreto con respecto a la elección de Harrison Ford quedó muy satisfecho, llegando a decir que justo habían encontrado en el actor al Rick Deckard que él tenía en la cabeza cuando escribía la novela.

Lang, Hopper y Moebius, entre otras fuentes estéticas
En una obra visualmente tan deslumbrante como Blade Runner, las influencias estéticas que se pueden rastrear son innumerables y se amplían en cada visionado, pero hay tres que se citan de forma recurrente: la película Metrópolis (1927) de Fritz Lang, los cuadros de Edward Hopper y las ilustraciones de Jean Giraud, conocido como Moebius. De hecho, Ridley Scott reconoce como un referente directo el cómic The Long Tomorrow, escrito por Dan O’Brannon e ilustrado por Moebius. Este dibujante francés llegó a declinar una oferta para trabajar en la preproducción de Blade Runner, en una decisión de la que al parecer se arrepintió después.

Viñeta de Moebius en el cómic 'The Long Tomorrow'

Viñeta de Moebius en el cómic ‘The Long Tomorrow’

Rodaje convulso
Como toda gran película que se precie, Blade Runner es el resultado final de un rodaje convulso, casi catastrófico podría decirse. Comenzando por sus retrasos, que supusieron el despido provisional de Ridley Scott (al que finalmente los productores terminaron readmitiendo), y siguiendo por conflictos entre casi todos: el director con Harrison Ford y este con otros actores; el compositor Vangelis con el director y con los productores; la parte británica del equipo con la parte estadounidense… Curiosamente, en ese caos, se cuenta que los más disciplinados y convencidos del valor del proyecto en el que andaban metidos fueron los actores que interpretaba a los replicantes, como Daryl Hannah o Rutger Hauer.

La legendaria frase que no estaba en el guion
Uno de los momentos más memorables de esta mítica película es sin duda el de la muerte del replicante Roy Batty, interpretado por el actor holandés Rutger Hauer. Poco antes de morir, dirigiéndose a Rick, le dice esas palabras tan repetidas luego: “I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.”. En la versión doblada al español, se tradujo así: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

Es un texto tan hermoso que parece imposible que sea improvisado. Pero lo cierto es que al menos la última parte no estaba en el guion original. David Peoples, responsable de esa parte, no escribió exactamente esas palabras. Fue Hauer, el actor, el que las reescribió poco antes de rodarlas, dejando para la historia del cine ese inolvidable final de su personaje: “Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”.

Rutger Hauer en un fotograma de 'Blade Runner'

Rutger Hauer en un fotograma de ‘Blade Runner’

Montajes para todos los gustos
Como culminación a un proceso caótico, en el montaje de Blade Runner metió mano, tijera y pegamento todo el mundo. Entre los dislates más graves esta un final supuestamente feliz impuesto por los productores. Para improvisar ese final, Ridley Scott, ya con el rodaje prácticamente cerrado, tuvo que buscar fórmulas surrealistas pero que en el cine se han utilizado más de lo que se piensa. Una de ellas fue llamar a Stanley Kubrick, que acababa de terminar El resplandor, y pedirle que le cediese planos no usados en la película para aprovecharlos en Blade Runner.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *