Amalia Bulnes
Amalia Bulnes

Hacer un repaso del cine nacional que compite en la primera jornada del Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF) buscando nexos de unión, denominadores comunes, orígenes coincidentes o puntos de encuentro es a veces una misión imposible. Sucede con dos de las propuestas en las que más interés han puesto los programadores del SEFF en esta edición número 14: Bajo la piel de lobo, de Samu Fuentes, que participa fuera de competición en la Sección Oficial; y Algo muy gordo, una delirante propuesta de Carlo Padial y Berto Romero que ha dado por inaugurada la sección Las Nuevas Olas, dedicada al cine español “más refrescante”, al decir de la organización.

Estas dos propuestas han jalonado la primera jornada del SEFF, transitando entre el drama intemporal enmarcado en un paisaje imponente de Bajo la piel de lobo; y la comedia inclasificable, o calificada por ese apelativo tan desconcertante como inconcreto que es el posthumor, de Algo muy gordo. Pero quedémonos aquí, porque hay en esta película algo de “humor extremo” -le llaman ellos- que la convierte en uno de los estrenos más esperados del festival.

“¿Hay otra forma de hacer comedia?”. Es lo que se preguntan Carlo Padial (director) y Berto Romero (actor) en Algo muy gordo, un falso documental que nació cuando su director trabajaba en la postproducción de Un monstruo viene a verme. “Llevaba meses encerrado en platós muy grandes, rodeado de cromas enormes, y sentí que había algo hipnótico, me daba pena que se perdiera ese tiempo previo a la postproducción, todo el tema de los arneses, los cromas… Había algo cómico allí…”, recuerda Padial.

Y así, a modo de documental, se fue construyendo un guión que para Berto Romero es “un juego de espejos, de interpretarse cada uno a sí mismo pero ofreciendo una versión diferente de lo que uno es, una realidad tangencial, estos tipos que salen en la peli se parecen lo justo a nosotros mismos como para poder entender la película y que sea lo más realista posible”, explica Berto, que lo encuentra todo “muy loco y muy ridículo”, pero no más “que nuestras propias vidas”. En una rueda de prensa tan concurrida como desenfadada, Carlo Padial y Berto Romero han estado acompañados por el actor Carlos Areces y Miguel Noguera, que han insistido en esa idea de que “no hay tanta diferencia entre nuestras vidas y estos personajes”. Entre los cromas de esta película, que es a la vez su propio making of, se rueda “la comedia definitiva”, la que lo cambiará todo, la última frontera. Padial se ríe de todo y de todos, empezando por sí mismo, rebasando ya el posthumor  para lanzarse de lleno a la metacomedia.

Carlo Padial ha estado durante los últimos años al frente de su propia productora dedicada a trabajar el documental y experimentar con los formatos. Capitaneando los Pioneros del S. XXI se ha encargado también de agitar la escena cómica underground a través de vídeos de YouTube y shows en directo donde demostró su capacidad subversiva y su espíritu provocador.

Bajo la piel de lobo

En las antípodas del proyecto de Padial y Romero se encuentra Bajo la piel de lobo, la opera prima de Samu Fuentes que ve la luz después de seis años de trabajo. Con Mario Casas, Irene Escolar y Ruth Díaz en sus principales papeles, el planteamiento es el siguiente: Martín es el último habitante de Auzal, una aldea entre montañas en la que vive en comunión con la naturaleza. Solo desciende a los valles dos veces al año para comerciar y aprovisionarse. Pero un día tiene un tórrido y fugaz encuentro con Joxepi, “la molinera”, que romperá sus esquemas. Un torrente de sentimientos nuevos se arremolinan en quien hasta ahora era un lobo solitario.

 

Parte del equipo de la película ‘Bajo la piel de lobo’.

 

La película se estrenará en salas comerciales el próximo mes de marzo, y según el director, ha entendido que, aunque fue demasiado tiempo el que pasó desde la primera lectura del guión hasta el rodaje, le dio tiempo a hacer las localizaciones “con mimo”. Por su parte, Ruth Díaz ha afirmado que su personaje es una mujer que “vive sometida a los deseos del hombre, que la han educado para ello y lo vive con naturalidad, aunque lleva un secreto con ella que es crucial para el resto de la historia”.

A Irene Escolar su personaje “le cautivó” desde el principio, “por la forma de describir, por cómo estaba todo contado” y ha destacado uno de los hechos claves que definen la película. Y es que, “incluso aunque no haya diálogos hasta la página 20 del guión, hay algo en la atmósfera de la película que cautiva y te envuelve”.

 


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