Sara Gallardo y Vanessa Perondi de Relatoras Producciones
Ignacio Gutiérrez

Se trata de una recuperación de la historia que alumbra una faceta silenciada. La realizadora Sara Gallardo y la periodista Vanessa Perondi dan voz en el documental Las víctimas sin llanto a seis mujeres gaditanas familiares de asesinados y represaliados por el franquismo. Tras su paso por festivales y su estreno en Andalucía Televisión, el documental de Relatoras Producciones aún continúa su recorrido en asociaciones de memoria histórica y colectivos feministas. Las autoras de este trabajo nos hablan en esta entrevista sobre el proceso de grabación, su filosofía como creadoras audiovisuales y sobre la industria en Andalucía.

 

¿Qué encontrará el público en el documental Las victimas sin llanto?

Vanessa Perondi (VP): Las víctimas sin llanto pone el foco en las mujeres de los vencidos. Detrás de la represión y del exilio, detrás de cada asesinato y de cada encarcelamiento siempre hay una mujer que tiene que sacar adelante a su familia. De ahí el título: a estas mujeres ni siquiera les dejaron llorar a los suyos porque tenían que salir adelante.

Sara Gallardo (SG): El franquismo ejerció sobre ellas una violencia estructural porque las dejó viudas o huérfanas, sin recursos económicos, sin cabeza de familias y hundidas. Se las condenó a vivir en la pobreza, estigmatizadas y marcadas por ser familiares de rojos.

 

Además, ¿cuenta este documental una historia desconocida de la provincia de Cádiz?

SG: La mayoría de los testimonios son de la Bahía de Cádiz, pero lo puedes extrapolar a cualquier otra ciudad de España. Al final, todas las mujeres pasaron por lo mismo.

¿Por qué no se ha contado nunca esta historia?

SG: Las mujeres estaban al final de la cadena de víctimas del franquismo. No sufrieron la represión directamente, pero sí una represión silenciosa durante toda su vida. Como dice en el documental Pilar Peruyera, vicepresidenta del Foro por la Memoria del Puerto de Santa María: mataron a sus maridos o a sus hijos, pero a ellas les quedó algo tremendo y muy largo, porque duró toda la vida.

VP: En la recuperación de la memoria histórica primero se piensa en los fusilados, en los desaparecidos, en los represaliados, en los exiliados y los presos (otro colectivo muy importante por los que se ha hecho poco)… pero la represión fue muy larga y afectó a todas las facetas de la vida. Creemos que estas mujeres son el último eslabón de la cadena de víctimas. Ni siquiera ellas son conscientes de que han sido víctimas.

 

¿Qué consecuencias tiene esta historia en el presente?

SG: Se ha perdido la identidad de las familias porque el franquismo borró toda huella. Te matan físicamente y además desapareces de la historia por el miedo a las represalias. Era como si esas personas hubieran desaparecido, se esfumaban. Ese silencio hace que algunos nietos no sepan nada de la historia de sus familiares. El miedo se ha heredado de generación en generación y hoy sigue latente.

VP: Por este motivo quisimos que las protagonistas fueran de diferentes generaciones. Hoy en día ese miedo hace que todavía en este país se diga “no te metas en esto”, “no te señales”, “no te metas en política”. Pero el documental también habla sobre la dignidad y la solidaridad: esas mujeres salieron adelante ayudándose las unas a las otras.

Pilar La Mónica de Ea! en 'Las víctimas sin llanto'

¿Cómo surgió la idea de rodar Las víctimas sin llanto?

SG: Vanessa Parodi escribió un artículo sobre tres mujeres de Cádiz que colgaron una bandera republicana en Tabacalera y las fusilaron. Se llamaba Las tres rosas de Tabacalera. Antonio Campo y yo quisimos contar esa historia en el certamen DocuExprés del Festival Alcances. La llamamos, nos conocimos y participó en el cortometraje, que se llamó Cigarreras. Nos propusimos hacer algo más sobre memoria histórica, pero centradas en la intrahistoria de las mujeres víctimas. Empezamos a grabar testimonios sin saber dónde íbamos a llegar.

VP: Yo soy periodista y escribía sobre memoria histórica y conocí a Fina, una de nuestras protagonistas. Su madre había perdido a su hermana, a su marido y a su cuñado de golpe. María me contó la historia de su padre, pero al relatarme su día a día me di cuenta de que había que poner el foco en la madre para ver cómo cambió su vida. Tuvimos la necesidad de contarlo, por eso está hecho al revés: primero empezamos a grabar testimonios y al terminar fuimos a instituciones y asociaciones.

 

¿Ha sido complicado conseguir los testimonios? ¿Había miedo?

VP: Algunas de las protagonistas ya me habían contado la historia por haber trabajado en prensa este tema. Fue muy fácil grabar con ellas. Se estableció un clima de empatía muy sentido.  Nuestros compañeros de sonido, los más jóvenes, alucinaban porque no sabían que en este país podía pasar lo que ocurrió y que eso había afectado tanto a las familias. El rodaje fue largo porque lo hacíamos cuando podíamos.

SG: En el documental tres abuelas hijas de fusilados cuentan su historia y la de sus madres. También cuentan sus testimonios tres nietas que han vivido en diferentes épocas: mi tía Pilar, que  de joven militaba en Guardia Roja; Raquel, que nació en democracia y Rocío, que nació durante la transición. María, la abuela de más edad, no quería hablar, lo pasó muy mal. Para ella recordar esta historia es muy doloroso.

 

¿Ha tenido algo de terapéutico para las protagonistas?

SG: Al terminar el montaje vimos el documental con las protagonistas. Todas lloraron, pero dijeron que había sido reparador reconocerse en las demás. Cada proyección tiene algo especial. Es muy interesante el debate a posteriori, es como una catarsis, la puerta para abrir todo lo que hay en tu familia. Nos hemos dado cuenta de que los sentimientos son universales y que hay muchísimas víctimas sin llanto en este país.

 

El documental se grabó en el 2016, pero todavía sigue distribuyéndose y tiene recorrido.

SG: Al principio empezamos a moverlo en festivales de Derechos Humanos en Barcelona, Bilbao, Colombia, México. Ha estado un año de gira con un festival itinerante por Oriente Medio, África y Latinoamérica.

María durante su intervención en 'Las víctimas sin llanto'

Creo que ha vuelto a tener vida desde su estreno en Andalucía TV hace unas semanas.

SG: Ha vuelto a tener movimiento desde que estuvimos en Sevilla en unas jornadas de la asociación Hespérides de historiadores y profesores. Les gustaría que formara parte del material didáctico de la Junta para institutos porque trata la memoria histórica desde una perspectiva reparadora y con una perspectiva de género. Tras el estreno en Andalucía TV nos lo están pidiendo otra vez asociaciones de memoria, colectivos feministas…

 

¿Con qué os quedáis del documental?

VP: Me queda una satisfacción enorme por haber dado voz a estas mujeres. Uno de los grandes periodistas sobre memoria histórica, Juan Miguel Baquero, dijo que el franquismo mataba también con el silencio. Me preocupa que este silencio haya trascendido hasta hoy.

SG: Yo me quedo con todo lo aprendido y especialmente con las mujeres que hemos conocido. También me quedo con la sensación de haber reparado a muchas familia. Creo que la política y  la sociedad tenemos una deuda pendiente con tantas víctimas. El documental es nuestro granito de arena.

¿Cómo surgió Relatoras Producciones?

SG: Surgió para darle forma a Las victimas sin llanto y luego decidimos seguir trabajando en esta temática. El equipo ha crecido, aunque según el proyecto estamos unos u otros. Hemos realizado un documental sobre el penal del Puerto de Santa María o Las palabras mágicas, sobre autismo. Escúchame con los ojos es un documental para promover la empatía de las mujeres oyentes hacia las mujeres sordas que suelen quedarse aisladas.

 

El punto en común de vuestros proyectos es el enfoque social.

VP: Yo soy periodista y máster en Cultura de Paz y derechos humanos. Estoy muy concienciada como activista de la memoria histórica y por los derechos humanos. Sara también es activista del feminismo. Nuestra productora no podía tener otra intención que poner el foco y dar luz visibilidad a problemas de nuestra sociedad.

SG: Cuando haces cine social estás haciendo cine político porque siempre hay alguien que tiene en su mano solucionar ciertas cosas. En el caso de Escúchame con los ojos denunciamos que existe el derecho a la información pero hay gente a la que no se le informa; que tenemos derecho a la sanidad pero hay gente que va a urgencias y no hay intérpretes de signos. Quienes tenemos las herramientas tenemos que poner estas situaciones sobre la mesa.

Parte del equipo de trabajo de 'Las víctimas sin llanto'

Parte del equipo de trabajo de ‘Las víctimas sin llanto’

¿Qué distribución tienen vuestros trabajos?

SG: La mayoría se mueven en festivales, aunque eso no da dinero. En algunos proyectos hemos contado con apoyo económico de alguna institución como la Diputación de Cádiz. Ahora buscamos otro tipo de clientes. Trabajando mucho con Páginas Violetas, una asociación feminista. El 4 de mayo estrenamos un cortometraje que se llama Youtubers por la igualdad, que se va a utilizar en institutos para prevenir la violencia de género.

 

Bueno, y cómo va Relatoras, ¿se puede vivir del audiovisual con una perspectiva política y social desde Cádiz y Andalucía?

SG: Me lo pregunto todos los días (risas). Vanessa Perondo, Antonio Campo y yo llevamos dos años.  Yo soy la única que me dedico a la producción, los demás tienen otro trabajo por cuenta ajena. Al final esto se hace por vocación, aunque no vamos mal para ser una empresa nueva. De un tiempo a esta parte estamos siendo sostenibles: hace tiempo que dejó de costarnos el dinero.

 

Desde tu perspectiva, ¿cómo ves el futuro de la industria audiovisual en Andalucía?

SG: Si en España el cine está complicado, en Cádiz te puedes imaginar. Es difícil pero creo que Cádiz, por ejemplo, no es solo un plató espectacular por sus localizaciones. Está llena de grandes profesionales que podemos hacer cine con el mismo nivel que en Madrid, Barcelona o Sevilla. Simplemente necesitamos un apoyo económico para nuestros proyectos. Cuando ese apoyo no existe se hace cine de otra manera, que es en lo que estamos. Si en Relatoras Producciones hiciéramos otro tipo de historias o publicidad probablemente nos fuera mejor, pero pensamos seguir en esta la línea de trabajo.


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