Don nadie
Ignacio Gutiérrez

El abaratamiento de la tecnología audiovisual y la facilidad para publicar en internet hacen de las webseries un formato accesible y sugerente para la creatividad joven: estudiantes o personas que inician sus primeros pasos en el mundo audiovisual. En esta última parte de la serie de reportajes sobre webseries andaluzas conversamos con las personas que han desarrollado cuatro proyectos que tienen algo en común: han sido impulsados por talento joven con ganas de contar historias, con ganas de rodar y de demostrar sus habilidades: Don Nadie, Perros Verdes, The Lesbian Theory y Philo Show.

 

Don Nadie

El deseo de rodar en época de poco trabajo impulsó el desarrollo de la serie malagueña Don Nadie. Lo explican sus creadores Fali Álvarez y Vladimir Ráez: “Quisimos juntar a dos personajes muy diferentes, un friki con unos kilos de más y un caradura”. Don Nadie cuenta las aventuras de Antonio Garrido y de Custodio, que se hace pasar por su amigo invisible. “Hicimos un piloto entre cuatro colegas y nos seleccionaron en un concurso de webseries en Sevilla, después se unió otra productora y nos dio el impulso para acabar la primera temporada”, comentan.

Un momento del rodaje de la webserie 'Don Nadie'.

Un momento del rodaje de la webserie ‘Don Nadie’.

Ahora trabajan en la segunda temporada. Álvarez está inmerso en proyectos de más envergadura, según explica.  “La serie me ha dado experiencia y tablas para confiar en lo que hago”.  Para Álvarez, el término ‘webserie’ está obsoleto. “Una webserie no es más que un contenido por capítulos para ver dónde y cuándo quieras, como casi todo el contenido actual”. No obstante, para el director supone un buen escaparate para mostrar su trabajo. “Lo bueno es que puedes experimentar, crear nuevos estilos y demostrar tu talento sin ningún tipo de frenos”.

Aunque Álvarez sí cree que existe un mercado para este tipo de productos, el objetivo de Don Nadie era simplemente contar una buena historia. “Queríamos divertirnos y que la gente la viera gratis, además de abrirnos las puertas a varios festivales y plataformas”.

 

Perros verdes

Perros verdes es el trabajo de unos estudiantes de guion y dirección que querían llevar a la práctica lo que estaban aprendiendo. Lo explica el director de la webserie cordobesa, Esteban Díaz: “Tenía muchas ganas de contar relatos de más duración y más desarrollados, estaba deseando hacer algo de humor”, matiza.

Para Díaz no hay diferencia: “Las webseries son series normales, pero en internet, aunque tienen poco apoyo y nadie apuesta por ellas de primeras”, lamenta. Para Díaz es complicado que una webserie llegue a ser algo rentable si no tiene detrás plataformas como Flooxer o Playz. Por suerte, en Perros Verdes no invertimos mucho así que tampoco tuvimos grandes pérdidas,” recuerda. Para el director la serie tuvo una buena acogida, con una media de más de 2000 visualizaciones por capítulo. “La gente se interesó mucho por la historia, especialmente el público joven”.

Esteban Díaz durante el rodaje de Perros Verdes.

Esteban Díaz durante el rodaje de Perros Verdes.

Perros Verdes trata sobre dos primos de pueblo obligados a mudarse a la ciudad. En la webserie aparecen youtubers y personajes conocidos. Puedes ver al completo en canal de YouTube Perros Verdes. A raíz de este trabajo crearon la productora Visual Stories Cor. “Ahora trabajamos en nuestro primer largometraje, Makoki: Un Amor de Muerte, una especie de spin-off de Perros Verdes”.

 

The Lesbian Theory

Quería expresar su experiencia personal de un modo cómico. “La vida de una lesbiana es una auténtica montaña rusa y más si coincide con tu época universitaria”, bromea. Se trata de Xire Hernández, creadora y coguionista de la webserie The Lesbian Theory con Rubén Lara y la productora Rumbo 11. El objetivo: enfocar el género LGTB alejado de los tópicos. No es una serie dirigida a un público específico, el espectador podrá sentirse reflejado con sus personajes sin importar identidad y condición sexual. El humor es una constante en esta webserie.

Aunque actualmente el proyecto se encuentra parado por motivos de financiación, The Lesbian Theory tiene casi 400.000 visitas en los sus dos capítulos editados. Además, la webserie está subtitulada en cinco idiomas ya que según explica Xire Hernández, gente que ha visto la serie ha querido colaborar para que se pueda disfrutar en sus países, lo que da la idea del interés que suscitó el proyecto. “No perdemos la esperanza de retomarlo en algún momento”, comenta.

Para Xire Hernández este tipo de productos audiovisuales sí tienen un mercado. “Grandísima parte de los espectadores se han pasado a la web, existe un mercado en crecimiento bastante potente dada su amplitud y alcance”, comenta. “Sin embargo”, añade, “es muy difícil que una webserie sea rentable y pueda mantenerse a través de visualizaciones; por lo tanto, te ves obligado a recurrir a patrocinadores”.

 

PhiloShow

El objetivo: demostrar sus destrezas audiovisuales más allá de la facultad, crecer artísticamente y presentar un currículo serio y profesional. Lo explican los creadores de la webserie Philo Show, Adry Ortiz y Vic Franco, fundador de Mechanical Lamb Creative Studio. “Iba a ser un solo sketch, uno de tantos experimentos de un grupo de colegas de audiovisuales”, explica Franco. Consiguieron desarrollar terminar la serie gracias a las nuevas tecnologías, una idea que matiza Franco: “Si no fuera por la democratización digital este tipo de proyectos se quedarían encapsulados en las cintas de antaño”.

La serie es un falso reality que cuenta la convivencia de filósofos readaptados cada uno a una tribu urbana diferente. “Queríamos incentivar el uso del pensamiento crítico a través del humor, acercar el pensamiento clásico de Platón, Kant, Hume, Nietzsche, Descartes o Pitágoras a nuestros días y analizar la sociedad bajo sus preceptos”, aclaran.

Una escena del segundo episodio de la webserie Philo Show.

Una escena del segundo episodio de la webserie Philo Show.

Para ambos creadores este modelo de negocio permite más creatividad, pero es dependiente del medio de exposición. Y de las posibilidades del proyecto: al comienzo de la serie diseñaron un plan de marketing que con el tiempo disminuyó por falta de tiempo de sus creadores. “Hemos ido por amor al arte”, reflexiona Franco, “y en parte eso fue un problema, aunque el punto ambicioso de ir a festivales y recoger galardones siempre estuvo ahí”.

A raíz de Philo Show, Adrián Ortiz comenzó un documental sobre cómo afecta la música al día a día de las personas y Vic Franco se ha especializado en game design y narrativa de videojuegos.

 

*Puedes leer las otras entregas que hemos ido publicando sobre webseries andaluzas en los siguientes enlaces:

Parte I. La libertad creativa de la autogestión. 

Parte II. Un producto que encaja en el mercado, o no. 

Parte III. Una visión personal y artística del audiovisual. 


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