El ganador del Goya a la Mejor Dirección Artística por ‘La isla mínima’ se formó en Bellas Artes. El lunes 21 de octubre compartirá su experiencia en Los Oficios del Cine.

juan antonio bermudez
17 Oct 2019
Juan Antonio Bermúdez

El cine se cruzó por casualidad en la vida del sevillano Pepe Domínguez del Olmo, que había estudiado Bellas Artes e intentaba abrirse paso como escultor mientras trabajaba en una pizzería. Desde ese bendito cruce, ha firmado la dirección artística de una quincena de largometrajes , ha ganado el Goya por La isla mínima en 2015 y ha estado nominado en otras dos ocasiones a los galardones de la Academia, es un habitual entre los nominados de los Premios ASECAN del Cine Andaluz y se ha convertido en uno de los profesionales españoles más reconocidos en su área de trabajo.

Estará, junto a Lala Obrero y Vanesa de la Haza, en la próxima sesión de Los Oficios del Cine, que se celebra el lunes 21 de octubre, a las 18:00 h. en la sede en Sevilla de la Fundación Cajasol (asistencia gratuita previa inscripción aquí). En esta entrevista, Domínguez del Olmo nos describe a grades rasgos su oficio y comparte sus experiencias, como en un adelanto de lo que nos podrá contar en Los Oficios del Cine.

Si tuvieras que contarle a alguien ajeno al mundo del cine qué es la dirección artística, ¿cómo se lo resumirías?

A partir de un guion, la dirección de arte intenta llegar a un discurso en común con la dirección de la película, para establecer una narrativa y apoyar todo lo que se quiere contar. Y nuestro trabajo concreto consiste en llevar todo ese discurso al plano escénico y escenográfico. El espacio escenográfico es nuestra responsabilidad. No se trata de hacer simplemente un dormitorio, por ejemplo, sino de hacer un dormitorio que aporte algo a la historia. Y conseguir que todo vaya en un mismo discurso.

El director o directora de arte es la cabeza visible de un departamento más amplio, ¿cómo se estructura?

Es un trabajo muy de equipo, aunque esté estructurado de forma piramidal. Está esa cabeza visible y luego el decorador o decoradora, que tiene un control más técnico del equipo en cuanto a movimientos, estructuras… Dependiendo del volumen del proyecto, puede haber más de un decorador y pueden tener varios ayudantes.
Luego otra pieza muy importante es el regidor o regidora, que en teoría es una persona de producción pero que está muy cercana al departamento de arte porque controla toda la parte económica. Y luego están todos los que ejecutan: por un lado, los atrezzistas de avance, montadores y constructores, que son los que realmente ejecutan todo lo que se diseña o se piensa. Y por otro los atrezzistas de rodaje, que están a pie de obra, moviendo muebles o manipulando todo lo que se necesite.

Entiendo que dependerá de cada proyecto, pero en tu caso, ¿en qué momento del proceso de hacer una película te sueles incorporar?

Suelo ser de los primeros que se incorporan. Y para mí eso es una suerte, porque vas viendo cómo crece el proyecto. Una vez que está el guion, entra el director de producción, que es quien monta toda la estructura y diseña cómo va a ser el equipo. Muy poco después ya entrarían los localizadores, para buscar los espacios naturales donde se va a rodar. Y ahí ya se suele incorporar el director de arte, al que le van llegando las propuestas de localizaciones y las va filtrando hasta tener una propuesta ya más cerrada que comparte con e director, para que vayan a visitarla ya otras personas del equipo.

¿Con qué otras áreas de trabajo colaboras de forma directa?

Una de nuestras patas principales es el director o directora de fotografía. Por mucho que nosotros pintemos una pared de un color, si esa pared no recibe la luz adecuada, en la película se va a ver mal. Realmente, el primero que ve el resultado del trabajo de todos los demás departamentos es él, a través del visor de la cámara.  Por eso es vital la colaboración y la complicidad del departamento de arte con el de fotografía. Y otros dos departamentos con los que también vamos de la mano a nivel conceptual o visual son el de vestuario y maquillaje. Por ejemplo, si queremos dar una sensación de engamado, tenemos que coordinarnos y tener el mismo criterio a la hora de elegir colores. Todo es una intención que hay que poner en común.
Y luego, a la hora de ejecutar, sí que es fundamental el apoyo en producción. Solemos mover volúmenes grandes y cambiamos mucho los espacios en los que rodamos: los pintamos, los vaciamos, los volvemos a llenar de cosas… Y esos espacios hay que entregarlos cómo estaban.

¿Cómo llegas al cine y, en concreto, a la dirección artística?

Fue por casualidad. Empecé en Sevilla la carrera de Bellas Artes y la terminé en Barcelona. Yo hacía sobre todo escultura y en un proyecto concreto necesitaban esculturas para ambientar un videoclip. En ese momento trabajaba en una pizzería y me ofrecí por si hacía falta algo en ese rodaje, aunque fuera cargar o descargar camiones. Y me pusieron de meritorio con la directora de arte. No he tenido la suerte de pasar por una escuela, he aprendido el oficio trabajando y con mucha gente generosa que me ha enseñado mucho.

¿Qué perfil de formación y de aptitudes crees que debe tener alguien que quiera orientar su carrera hacia la dirección artística?

Por mucha teoría que se adquiera, yo creo que es fundamental enfrentarse a pruebas reales: hacer cortos o cualquier cosa que tenga que ver con el audiovisual. Así es como te das cuenta realmente de cómo funcionan las cosas. Y es importante también una formación teórica muy plural. Hay que estudiar cine y arte, por supuesto, pero también botánica, mobiliario, de todo… Cuando te enfrentas a un decorado, tienes que saber, por ejemplo, qué tipo de plantas hay en esa latitud o si florecen en la época del año en la que se ambienta la película, todo ese tipo de detalles.
Todo esto también se va aprendiendo poco a poco, en cada proyecto te especializas. Y es muy importante estar abierto a cualquier tipo de estímulo. Todos son útiles: desde el cristo que tenía colgado tu abuela en la casa del pueblo a la silla que se llevaba tu tía a la playa. Todo aporta y todo cuenta. Hay que saber al menos un poquito de muchísimas cosas.

Fotograma de 'After' (Alberto Rodríguez, 2009), que contó con la dirección artística de Pepe Domínguez del Olmo

Fotograma de ‘After’ (Alberto Rodríguez, 2009), que contó con la dirección artística de Pepe Domínguez del Olmo

¿De qué trabajo te sientes especialmente satisfecho? ¿En cuál de ellos sientes que el resultado ha sido mejor con respecto a las expectativas con las que partíais?

Decidir eso es muy difícil. Tengo un par de películas favoritas en mi trayectoria, aunque dentro de dos años no sé si serán las mismas [risas]. Una es After [Alberto Rodríguez, 2009] y la otra es Tiempo después [José Luis Cuerda, 2018]. Son las dos que tengo más metidas en el corazoncito. Pero luego, a nivel formal, hay otras que ahora revisas y te llaman la atención. Por ejemplo, El hombre de las mil caras o la serie La peste. Visto el resultado, me sorprendió que fuéramos capaces de recrear lo que recreamos, por eso estoy muy satisfecho.

¿Hay algún género o alguna temática en la que te gusta trabajar especialmente?

Cada proyecto te pone un reto diferente: te tienes que enfrentar a una película actual, una ambientada en el siglo XVI, una que abarca, como estoy haciendo ahora, desde los años 70 hasta el 2015. El no poder controlar eso es muy bonito. Me gusta que me sorprendan y dejarme llevar.
Me encantaría hacer los años 50 americanos y entre nosotros tenemos siempre la broma de que queremos hacer una de patinadoras y lentejuelas. Pero ya te digo, tampoco me frustra no hacerlo, porque cada proyecto te lleva a un lugar que se disfruta mucho. Por ejemplo, yo no podía imaginar que La isla mínima me iba a convertir en un amante de los pájaros. Siempre había visto a los pájaros como pájaros, pero La isla mínima hizo que me fijara mucho más en ellos, que me interesara mucho más. Y ahora me he comprado unos prismáticos y me gusta ir a buscarlos.

 

Y en toda la historia del cine, ¿qué dirección artística de qué película te hubiera gustado asumir?

Guau… [Silencio] 2001 [Stanley Kubrick, 1968] supongo. La verdad es que no me lo había planteado nunca. Pero en 2001 es impresionante el resultado y la complejidad técnica que tiene.

 

¿Y tienes referentes claros? ¿Algunos otros directores o directoras de arte a los que admires?

Nunca he ocultado que mi formación es plástica sobre todo, escultórica y pictórica, por lo que todos los referentes los busco ahí casi siempre, que es donde me siento más cómodo escarbando. Por ejemplo, Goya es siempre el primero en el que pienso en casi cualquier proyecto. Por supuesto, hay muchos directores de arte y muchos cineastas interesantes, pero mis referentes los suelo buscar más por el lado de las artes plásticas.

 

¿Y has seguido manteniendo un trabajo paralelo en artes plásticas como la escultura que dices que te interesaba?

Ya no, es imposible. De hecho, siempre que acabo un proyecto tengo intención de hacer una pieza, pero no me da tiempo. El proceso escultórico, tal y como yo lo entendía, ya que tenía una obra bastante conceptual, es largo y necesita una concentración, investigar y desarrollar mucho hasta encontrar la forma de resolver lo que quería hacer. Hoy todo eso me resulta imposible.
Y tampoco es algo que eche de menos. Realmente, la dirección de arte te deja expresarte con bastante libertad y con unos medios que en la escultura son prácticamente impensables, pero además disfrutas de un equipo humano que es brutal. Lo que te aporta ese trabajo en equipo no tiene precio y yo tengo muy claro que no lo cambio, estoy en esto porque me encanta. Me lo paso bien, estoy cómodo y estoy muy bien rodeado.

Para terminar la entrevista, ¿qué proyectos tienes ahora pendiente de estreno?

Se va a estrenar ya mismo La trinchera infinita [Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga]. Es una película de la que estamos muy contentos. Personalmente, me gusta mucho porque refleja a una nueva generación hablando sobre la Guerra Civil; de la parte humana de la guerra, más que de la parte política. Espero que tenga una buena trayectoria.
Un poquito después se estrena la segunda temporada de La peste [Alberto Rodríguez], de la que estamos también muy contentos. Ya controlábamos un poco más la época y le hemos intentado dar una vuelta de tuerca más, hacerla aún más golosa. Y luego para el año que viene también se estrena Malnazidas, la siguiente película de Manuel Ruiz Caldera, que también está ambientada en la guerra civil pero con otro tono totalmente diferente.


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