Vanesa Benítez Zamora en su primer viaje a Estados Unidos en 1991
Vanesa Benítez Zamora
Vanesa Benítez Zamora

Una de las cosas que me llevaron a hacer el documental Rota n´Roll fue mi amor confesable por la iconografía imperialista yankee, todo ese imaginario invasor, fascinante y mitológico del american way of life y del esplendor del american dream posterior a la Segunda Guerra Mundial, y que hoy día se mantiene en pie apuntalado,entre el encanto y esa constante decadencia.

La primera vez que fui a los EEUU, cuando tenía veinte años, tuve esa sensación que tenían los roteños cuando cruzaban la alambrada de la base: la de estar en una película americana.

El documental intenta recrear algunas escenas de películas clásicas norteamericanas como los planos rodados en la base de Rota y el opening Blue Velvet,  la actuación de Los Radar´s en en el recreado club de adolescentes y el famoso baile de fin de curso de Regreso al Futuro o series como Vynil y la escena del bajista… otra cosa es que lo consiguiéramos (ríe).Y luego está el Cadillac amarillo de Paul, uno de nuestros protagonistas. ¿Hay algo más simbólico de la opulencia americana que un coche?

Sin duda, el género de ‘road movie’ norteamericano es uno de mis favoritos. Y si se suman los paisajes áridos como los que cruzan Thelma y Louise con su Ford Thunderbird…, ahí ya me pierdo. Las carreteras a ninguna parte, como símbolo del único lugar donde puedes sentirte libre y dejarlo todo atrás, hacen que este tipo de películas sean de mis géneros favoritos.

Aquí una breve (y costosa) selección.

Prime Cut  (Carne Viva) de Michael Ritchie (1972)

Película setentera donde las haya. Thriller rural de la Ámerica profunda. No recomedable si se es muy fan de los hot-dogs.

 

Two-Lane Blacktop (Carretera asfaltada en dos direcciones) Monte Hellman (1971)

Título horrible en español, por cierto. Las carreteras de asfalto parecen ser el último territorio libre de los Estados Unidos. Una de las mejores  fugas de una realidad social detestable. Poética. Me dejó pegada a la pantalla con ganas de más.

 

Nebraska, de Alexander Payne (2013)

Una de los mejores sátiras contemporáneas de la decadencia del “sueño americano” que he visto y alguien que se aferra a él. Un Quijote de Montana de diez.

 

Paris/Texas de Win Wenders (1984)

Cómo no. Siento predilección por Win Wenders y su visión europeizada y decepcionada del sueño americano. También lo hizo en otra película que me encantó Don´t come knocking (2005) con un Sam Shepard en un papel de cabronazo sublime. Lo que me encanta de esta película son “las fachadas del vacío”, como en los cuadro de Hopper y que parecen reflejar de una nación que es una la representación idealizada de sí misma.

 

Comanchería (Hell or High Waters), de David Mackenzie (2016)

 

Hell or High Waters (Comanchería), de David Mackenzie (2016) La mejor película que vi en el Festival de Sitges. Un western social en un festival de género. Bien. Una catarsis contra este sistema corrupto e injusto a través de unos hermanos que podíamos ser cualquiera de nosotros. Y los paisajes son preciosos y agobiantes.

 

Isabella Rossellini en Blue Velvet de David Lynch.

Isabella Rossellini en Blue Velvet de David Lynch.

Y creo que me dejo a todo el universo David Lynch donde bajo lo hermoso se esconde lo siniestro, y a los hermanos Cohen… y los clásicos Thelma y Louise, Easy Rider….

Me despido con un fragmento de un poema de Felipe Benítez Reyes, uno de los protagonistas de “Rota n´Roll”, que me encanta y se titula “Blues de la furgoneta azul y de la furgoneta roja.

… Porque la vida es eso:
soñar con una furgoneta de color azulado
y acabar conduciendo,
por una carretera desconocida,
una furgoneta tan roja
que parece una herida en el desierto.


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