La productora gaditana Paola Sainz de Baranda se estrena con su propia compañía, Malandar, triunfando con su primera producción ‘Manolo Sanlúcar, el legado’, premio Imagenera 2019

avila
14 Nov 2019
Alejandro Ávila

Paola Sainz de Baranda ha recorrido los escalones de la producción, saltándose algunos de dos en dos, hasta fundar su propia empresa, Malandar. Se ha estrenado como productora a lo grande: triunfando con Manolo Sanlúcar, el legado, premio Imagenera 2019 y coproducción con Cinnamon Factory, que se estrena este jueves en el Teatro Lope de Vega de Sevilla.

Asegura que el triunfo le sabe el doble (o el triple) de bien, ya que se trata de su primera producción, tras su baja por embarazo y, además, con una figura flamenca tan legendaria y que ella conoce bien: ambos son de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

Con una sonrisa siempre en los labios, Sainz de Baranda apunta a una carrera jalonada de éxitos junto a Álvaro Begines (A cambio de nada, Antes de la quema), retos y dificultades por ser mujer en un mundo, el del cine, que poco a poco deja de estar controlado solo por hombres. Asegura así que a la hora de financiar una película «por desgracia, la credibilidad de una mujer no es la misma que la de un hombre.».

Asocia el éxito del cine andaluz al de las mujeres, porque ambos «hemos tenido que hacer unos esfuerzos tan grandes que hemos alcanzado la excelencia». La productora gaditana piensa ya en su próximo proyecto, con un cortometrajista que sueña con su ópera prima, y un documental que puede ser «un bombazo».

¿Qué te sedujo por primera vez del mundo del cine?

Yo siempre he sido supercinéfila y los jueves iba sola en mi pueblo, Sanlúcar de Barrameda, a un ciclo de cine independiente. Yo siempre he hecho teatro, he tenido grupos de música y he sido muy artística, pero mi padre me decía que el arte no da de comer. En mi familia todos son juristas y yo terminé estudiando derecho. Al final, mis conocimientos jurídicos me han ayudado a saltarme varios pasos en los departamentos de producción. Ahora mi padre se siente orgulloso de mí.

 

¿Y qué te llevó al mundo de la producción?

A finales de 2010, me iba muy bien profesionalmente como jurista, pero no me sentía satisfecha. A raíz de un desengaño amoroso, empecé a ir a Madrid y a conocer el mundillo del cine. Dejé el despacho de abogados, cursé el prestigioso máster MEGA Plus en la Media Business School… y así he llegado aquí.

 

Siempre has estado en puestos de producción: ¿cómo se evoluciona del puesto de meritorio al de producción, pasando por el de dirección de producción?

Álvaro Begines me cogió para un corto como directora de producción. Tras meses trabajando con él, hicimos cuentas y me dijo que había unas ayudas públicas del Ministerio de Cultura. Luego pedí otra a la Junta de Andalucía y el corto quedó más que financiado. Más tarde presenté un pitch para un foro de coproducción en Londres. Aunque no tenía ni idea de lo que era un productor ejecutivo, el proyecto triunfó allí y cuando volví, me puse las pilas. Begines y yo bromeamos con que somos agroproducers: lo mismo te hacemos una peli que plantamos patatas (ríe).

¿Cómo ha sido tu trayectoria junto a un productor como Álvaro Begines?

Me siento afortunada de haber empezado con él. He aprendido de manera muy autodidacta y no tengo vergüenza de preguntar. Álvaro me ha abierto muchas puertas, creo que empecé con la persona con la que tenía que empezar.

 

¿Y de qué trabajo te sientes especialmente satisfecha?

Me siento especialmente satisfecha de un trabajo que no se ha llegado a rodar: Calls. Fue la primera película que gestioné como productora ejecutiva en La Mirada Oblicua, la productora de Begines. Era un guion tan bueno, que frente a mi falta de experiencia, se impuso la calidad del guion, pero no se ha llegado a rodar por responsabilidad de otro de los coproductores alemanes. También me siento muy orgullosa de mi primera película como productora, Manolo Sanlúcar, el legado, no solo por el personaje, sino porque es la primera que produzco con mi compañía, Malandar, y la primera que ruedo después de mi baja de maternidad.

 

¿Qué supone para ti crear tu propia compañía de producción?

Libertad personal y libertad creativa. Poder hacer los proyectos que te apetece, contar las historias que quieres. Además de poder organiza tu trabajo y tener una trayectoria que depende solo de ti.

 

¿Y un proyecto como el de Manolo Sanlúcar, el legado?

El proyecto me lo presentaron Juanma Suárez y Enrique Guzmán, de Cinammon Factory, sin saber que yo era sanluqueña y que conocía a la familia de Manolo. Me pidieron que me leyera su autobiografía, que fue la base de la estructura de la película. Es un personaje poco mediático, introvertido… por eso queríamos que se conociera a la persona detrás del artista. Nos habla sobre la vida, dios, la muerte o el fallecimiento de su hijo. El director es hijo del flamencólogo Suárez Japón, amigo íntimo de Manolo Sanlúcar. Por eso Manolo accedió a hacerla.

¿Qué ha supuesto para ti el premio Imagenera?

Supone un chute de energía para saber que lo estás haciendo bien. Y que haya sido con una película con Manolo Sanlúcar es una alegría, un orgullo y un impulso.

 

¿Al trabajo de producción, qué dificultad añadida supone ser mujer?

La dificultad añadida es a la hora de financiar, reunirte con financiadores y con televisiones: por desgracia, la credibilidad de una mujer no es la misma que la de un hombre. Tienes que hacer muchos más méritos, para que te consideren fiable. La gran dificultad no ha sido solo ser mujer, sino ser madre y tener una pareja que se dedica a la industria. Es muy difícil conciliar, pero me valoro más el éxito.

 

¿Es importante para las cineastas asociarse en organizaciones de mujeres profesionales como AAMMA?

Cuanto más seamos, mejor. Creamos conciencia entre nosotras y tenemos que ser un gran número para que se nos tome en cuenta. Muchas veces no eres consciente de esa perspectiva de género que hay que fomentar y las compañeras te abren los ojos. Hay una red de sororidad y te sientes menos sola en esta industria que muchas veces es tan masculina.

¿Cómo ves el sector del cine andaluz?

El cine andaluz ha conseguido figuras tan grandes como Alberto Rodríguez o Benito Zambrano. El cine andaluz ha crecido y se ha convertido en una referencia en España. Ahora mismo hay productores de todo el país que quieren venir a rodar a Andalucía: no es solo un trabajo del mundo del cine, sino de las instituciones, como la Junta de Andalucía, Canal Sur o la Andalucía Film Commission. Con el cine andaluz ha pasado como con las mujeres: hemos tenido que hacer unos esfuerzos tan grandes que hemos alcanzado la excelencia. Vamos a seguir siendo un referente dentro y fuera de España. He estado en mercados internacionales, en el que muchos productores extranjeros conocían la industria audiovisual andaluza.

 

¿Cuál es tu próximo proyecto?

Tengo un proyecto de largo de ficción con un realizador que ha dirigido muchos cortos, pero se estrena en el largometraje. Estoy muy entusiasmada. Y tengo un proyecto de documental del que no puedo contar nada, porque no tengo aún los derechos, pero, si consigo desarrollarlo, va a ser un bombazo.


Un comentario sobre “Paola Sainz de Baranda: «El cine andaluz va a seguir siendo un referente dentro y fuera de España»

  1. Grande Paola! Desde pequeña ya destacabas y sabíamos que ibas a ser una triunfadora.Viva tu! Viva Sanlúcar!Viva España! Un abrazo y enhorabuena.

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